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La más reciente versión de las dos Españas
Mario López
Es tradición muy arraigada por estas tierras hablar de las dos Españas, una de las cuales, a decir del poeta, ha de helarnos el corazón. Estas dos medias naranjas mal avenidas se manifiestan en asuntos fundamentalmente relacionados con la religión y el nacionalismo. Existe desde tiempos de don Pelayo un sector de la población próximo a los poderes fácticos que durante siglos nos llevan gobernando, poseido por un fanatismo religioso y un concepto centralista de la nación que ha complicado enormemente la existencia a los ciudadanos propietarios de un concepto de la vida más flexible, abierto y democrático.
Pero creo que hoy en día la opresión de ese sector nacional-católico ha remitido significativamente. Aún sobreviven políticos y periodistas que nos alertan con vehemencia del riesgo de que España pierda lo que ellos consideran "nuestros" fundamentos morales y la unidad de la nación. Pero, ya digo, creo que hoy en día, afortunadamente, el laicisimo y la sensibilidad plurinacional son dos elementos democráticos de cohesión que, por fin, han echado raices en España. Hoy en día, lo que realmente debe preocuparnos y está poniendo en serio riesgo nuestra convivencia es la nueva versión de las dos Españas: una, la que trabaja y no cobra, y otra, la que cobra y no paga. Cada vez aumenta más el número de empresarios que no pagan a sus empleados y proveedores. Y cada vez somos más los trabajadores que tenemos que perseguir a esos empresarios para que nos paguen o abandonarnos como chalupas viejas en la rada de algún juzgado de mala muerte. Si no tienen dinero para pagar, que hagan frente a sus deudas con su patrimonio, pero que paguen. Por lo que podemos ver, una de las dos Españas de hoy en día representa la más impresentable tribu de corruptos, sinvergüenzas, mafiosos que se pueda uno echar a la cara.
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