|
Las dos Españas
Mario López
Este verano nos hemos quedado sin vacaciones por falta de dinero. ¿Y a qué dedicamos nuestro tiempo libre? Pues mi hijo a perseguir a su último “empleador” para que le pague lo que le debe por un trabajo que le hizo el mes pasado, y a ver cómo hace para cobrar otros trabajos más antiguos realizados a empresas que han quebrado.
Yo, persigo al dueño de una academia para que me pague el último curso que he impartido para él el mes pasado (por cierto, está en Barbate con el culo a remojo). ¿Es esto lo que llaman las dos Españas? Si es así, me parece que me ha tocado la chunga; y por lo que se ve el mal es hereditario. ¿Durante cuánto tiempo se le puede pedir a un hombre justo que sea paciente?
|