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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Un caballero con ideas

David S. Broder
David S. Broder
martes, 17 de agosto de 2010, 03:35 h (CET)
Son los hombres y las mujeres que han explorado profundamente las fuerzas que modelan al país

WASHINGTON -- Con los años, los periodistas aprenden que hay un puñado relativo de los funcionarios que frecuentamos con los que se puede contar para que enriquezcan nuestra interpretación de la actualidad. Son los hombres y las mujeres que han explorado profundamente las fuerzas que modelan al país -- o su parte de él -- y que a menudo anticipan los retos que se avecinan.

Durante los ocho años en que fue el gobernador de Iowa, Tom Vilsack se
presentaba como uno de esos infrecuentes particulares -- un caballero que
sembraba ideas útiles cada vez que le entrevistaba. De manera que me
sorprendió que Vilsack fuera el perdedor de las quinielas en el
desagradable incidente acaecido el mes pasado que implicó la dimisión
forzosa de una funcionaria pública afroamericana acusada por un bloguero
de discriminación inversa de un granjero blanco.

Como recordará, Shirley Sherrod, funcionaria del Departamento de
Agricultura, era mostrada por el activista conservador Andrew Breitbart en
un breve extracto de un discurso que pronunció en el que parecía sugerir
que se había abstenido de ayudar al granjero blanco. Cuando la totalidad
del discurso vio la luz, quedó claro que estaba contando la historia para
ilustrar la forma en que había superado cualquier prejuicio racial que
pudiera haber albergado. Y el granjero la elogió por su excepcional ayuda.

Vilsack, que la había despedido basándose en la información adulterada y
parcial, la llamó, le ofreció sus disculpas y otro puesto, que ella no ha
aceptado aún.
Hablando con amigos acerca de él, me di cuenta que se pasaba por alto el
contexto del excepcional funcionario público que yo conocía -- un
caballero que en 2007 fue un aspirante presidencial perfectamente
plausible hasta que se quedó sin fondos. Y también me di cuenta de que no
tenía idea de lo que Vilsack se trajo entre manos durante los 18 meses
desde que el Presidente Obama le eligiera secretario de agricultura.

Una hora de conversación la semana pasada ilustraba que está tan
profundamente involucrado como siempre -- y trabajaba en un amplio abanico
de frentes. Su principal inquietud, la misma que cuando era gobernador, es
la condición de la América rural, que se enfrenta a desafíos debidos no
tanto a la Gran Recesión como resultado de tendencias a largo plazo. El
90% de los condados en situación de pobreza persistente se encuentran en
la América rural, dice Vilsack.
Esas tendencias -- una población que envejece, menos formada y cada vez
menos numerosa con una diferencia en su renta anual con respecto a sus
vecinos urbanos de 11.000 dólares -- no se deben a que los granjeros
tengan problemas. En la práctica, la renta agrícola se encuentra un 9% por
encima de los niveles del pasado ejercicio y las exportaciones agrícolas
rozan niveles récord.
Pero la mayoría de los residentes en la América rural no son granjeros. Y
por eso la fórmula para impulsar a esos condados incluye un énfasis en la
explotación de sus recursos energéticos, la creación de mercados locales
de alimentos para los productores locales y la promoción del ocio al aire
libre.
Una iniciativa que Vilsack se trajo de Iowa es su plan de reservar una
pequeña porción de los fondos de desarrollo económico a canalizar a 8 ó 10
condados que hayan proyectado su propia estrategia corporativa y hayan
propuesto un plan de acción que englobe todos los elementos de la
comunidad. "Nosotros lo hicimos en Iowa", dice Vilsack, "de forma que sé
de primera mano que funciona".
Esa es la principal vía de actuación, pero también hay otros proyectos,
que van de la mejora del valor nutritivo de los almuerzos escolares a la
asistencia que brinda al ministerio de agricultura de Afganistán. Vilsack
tiene a 64 de los suyos trabajando en ese ministerio, tratando de
convencer a los granjeros afganos de que, en lugar de cultivar amapolas
para el tráfico de opio, hay más beneficios que amasar en las granadas y
la uva.
Irónicamente, lejos de ser insensible a las cuestiones raciales como
insinuaba Breitbart, Vilsack ha trabajado asiduamente para sanear los
resquicios de las demandas históricas presentadas contra su departamento
por negros, hispanos, indios americanos, granjeros y empleadas. Si el
Senado llega a tramitar la partida presupuestaria, ese objetivo puede
formar parte también de su valiosa herencia.

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