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La derecha española, el hexálogo casposo, y otra España posible
Mario López
Los ideólogos y propagandistas dla derecha española, después de cuarenta años de dictadura militar y treinta y tres de transición democrática, persisten en enunciar como elementos constitutivos e incuestionables de nuesta nacionalidad:
1. El origen de nuestra patria es Covadonga y su primer patriarca don Pelayo.
2. El acto fundacional del moderno Estado español se sitúa en el reinado de los Reyes Católicos.
3. El castellano es el idioma de todos los españoles. Así lo dispuso Fernando el Santo para el reino de Castilla-León y don Felipe de Anjou para Cataluña.
4. La Fiesta Nacional es la lidia. Los españoles tenemos el derecho a disfrutarla y el deber de defenderla.
5. La moral de los españoles es la moral católica. Nuestra cultura no se podría explicar sin el arraigo secular de la fe católica. Todos los españoles tenemos el derecho a profesarla y el deber de conocerla y defenderla.
6. España es una unidad de destino en lo universal.
Este hexálogo casposo contiene exactamente el concepto de lo español que transmiten a diario los ideólogos y propagandistas de la derecha española. Es exactamente el mismo que se nos impuso, a hierro y fuego, durante la dictadura de Franco. Para esta derecha tardofranquista cualquier español que no comparta este hexálogo ya no es español. Si uno considera que el concepto de Estado es porterior a don Pelayo, ya no es español. Si uno considera que España disfruta de varias lenguas vernáculas que como tales se han de respetar en cada una de sus respectivas comunidades, ya no es español. Si a uno no le gusta la lidia, y además defiende su abolición por considerar que es una salvajada, ya no es español. Si uno no tiene más religión –como diría Sabina- que el cuerpo de una mujer, ya no es español. Si uno echa sus cuentas y calcula que los árabes estubieron en España ocho siglos y de los Reyes Católicos hasta hoy sólo han pasado cinco, ya no es español. Pues se equivocan. Todos los nacidos en España somos españoles y las únicas leyes que estamos obligados a respetar son las emanadas de las Cortes Generales. Lo que probablemente sea bastante anticonstitucional es el hexálogo casposo de esta vieja y rancia derecha que ahora se hace llamar liberal. El hexálogo casposo es a la Constitución lo que el aguila de San Juan al escudo constitucional. Por mucho que les soliviante, somos muchos los españoles que queremos una España plural, laica, multinacional, políglota, y abolicionista de la esclavitud y la tortura animal. Y, sí, mientras no me de por hacerme apátrida, ¡yo soy, español, español, español! ¡Y viva la Roja!
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