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Tradiciones que deberíamos enterrar
Mario López
El PSM, antigua FSM, tiene una tradición que entronca muy bien con el debate sobre la lidia que de tan rabiosa actualidad está hoy en día. Efectivamente, el PSM es el vivo ejemplo de que hay tradiciones que es mejor olvidar; como la tauromaquia. La lidia mantuvo al pueblo español durante siglos absorto en un arte sangriento que representaba con toda naturalidad su propia naturaleza, la de un pueblo tantas veces bañado en sangre (más cornadas da el hambre), llevado al frente a librar batallas que no tenían nada que ver con él.
Sucesiones a tronos que sólo importaban a la nobleza, colonialismos que tan sólo reportaban beneficios a las clases dominantes, confrontaciones entre políticos ajenos a la suerte del pueblo; argumentos de los más tristes episodios de sangre y fuego, en los que el pueblo nunca tuvo nada que ganar pero siempre se vió involucrado, a su pesar, malbaratando millares de vidas a beneficio del inventario. La fiesta del toro, en la plaza o en el encierro, representa como nada la miserable condición de un pueblo condenado a padecer los inacabables desafueros protagonizados por la inagotable cantera de tiranos que le han gobernado. Es, por tanto, la fiesta del toro una tradición que deberíamos enterrar ya junto a la ignominia secular que hemos padecido. Pues la tradición del PSM, antigua FSM, no es mucho mejor. Sería muy interesante que aquellos que integraron el primer gobierno municipal de Madrid, presidido por Enrique Tierno Galván, nos desvelaran los sucios tejemanejes que llevaron a la agrupación madrileña del PSOE al lodazal en el que aún se encuentra sumergida hasta el cuello. Barranco, Barrionuevo, Leguina, Castor, son memoria viva de aquellos años.
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