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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

España presenta la otra mejilla a Marruecos

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 13 de agosto de 2010, 06:24 h (CET)
Era de esperar. Nadie que aspire a acrecentar sus dominios territoriales dejaría escapar una ocasión como la que se le presenta al rey de Marruecos, Mohamed VI, de darle una nueva puñalada trapera a su vecino del norte, sabedor de que la debilidad del gobierno del señor Rodriguez Zapatero, las luchas intestinas que se están empezando a producir dentro de su partido el PSOE –es obvio que, ante la perspectiva de perder la elecciones generales, todos aquellos que se han acostumbrado a la poltrona, procuren asegurarse en las autonómicas y municipales un puesto en la Administración, que les sirva de comodín para el, más que probable, caso de que, en los próximos comicios, ZP y el PSOE pasen a ocupar los sillones de la oposición –y la evidente imposibilidad de recibir una respuesta contundente por parte de nuestro Ejército, escaso de presupuesto, reducido de efectivos y con la moral por los suelos, a causa de unas leyes elaboradas por la ministra Chacón, encaminadas a “democratizar” la milicia, desposeyendo a los mandos del poder disciplinario tan necesario para la plena efectividad de una tropa, bien organizada y con los pertrechos precisos, para enfrentarse a situaciones de peligro, creadas por aquellos que aspiran a hacerse con nuestras ciudades del norte de África, Ceuta y Melilla.

El señor Moratinos, un sujeto a quien España le debe las “excelentes” relaciones con los hermanos Castro de Cuba; la más humillante dejación de nuestro deber de defender a nuestra antigua colonia del África, el Sahara, y a sus habitantes oriundos, de las ambiciones anexionistas del reino de Marruecos; tal y como era nuestro deber de constituirnos en garantes de la independencia que se les prometió a los ciudadanos de nuestra antigua colonia; a cambio de esto, nuestro ministro se entrevistó con Mohamed VI para apoyarlo en su idea de constituir al Sahara español como una parte del reino magrebí. En cualquier caso, esta “lumbrera” de la diplomacia, tan negado para calcular los tiempos, las ocasiones adecuadas y los resultados de componendas precipitadas que, si bien sirven de parche momentáneo, a la larga son causa de nuevas reclamaciones que se repiten incesantemente hasta que, la única solución, es enfrentarse con valentía ante ellas o bien, como mucho nos tememos que ocurra, muestro Gobierno acabe cediendo y deje en la estacada a nuestras don gemas españolas del norte del continente africano, Ceuta y Melilla. Ahora, como parte de la política de acoso del sultán Mohamed VI, parece que se reciben, casi a diario, una multitud de quejas y reclamaciones por parte del reino alauita, protestando del “racismo” de España respecto a los musulmanes; del maltrato por parte de nuestra policía a los moros que entran y salen de nuestras fronteras y de la agresividad de los españoles hacia los moros que residen en nuestras ciudades". Ante estas acusaciones; la actitud de nuestro ministerio de Asuntos Exteriores, parece que se ha limitado a contestar a dos de ellas y, ante el resto de la avalancha de las que se van recibiendo, da la sensación que se está limitando a mirar hacia otro lado, escondiendo la cabeza bajo el ala de gallina con la que parece que quiere solucionar todo aquello que, su limitada inteligencia, no consigue sacar en claro.

En efecto, todo parece indicar que, como en ocasiones anteriores, la estrategia de nuestra diplomacia va a consistir en darle tiempo al tiempo y esperar que amaine la borrasca que nos está llegando de Marruecos, pensando, seguramente, que con ello todo se va a solucionar y que el rey de Marruecos va a cansarse de insistir en el tema. No parece que esta forma de enfocar tan espinoso asunto les esté dando un buen resultado porque es evidente que, cada día que pasa, los problemas que tenemos en las fronteras de Cueto y Melilla se van agravando sin que, por parte del Gobierno, se haga otra cosa que dejar que nuestra policía de fronteras se desgaste y de la cara, para que luego el señor Moratinos o cualquier otro ministril de estos que padecemos, acabe por desautorizarlos, si es que no opta por instruirles expediente por no haber sido más “amables” con aquellos súbitos marroquíes que, conocedores de su inmunidad, se atreven a insultarlos, agredirlos y ningunearlos, sabiendo que los alborotos que consigan armar en ambas ciudades, y las quejas que vayan formulando contra los españoles que habitan en nuestras dos ciudades africanas, van a ser recompensados por el gobierno de Rabat, que ve en estas alharacas una especie de quinta columna, que le viene haciendo el trabajo sucio, para luego poder acusarnos, ante el resto de naciones, de racismo, de genocidio o de ser los invasores de un terreno que, en realidad, les pertenece a ellos aunque, como evidencia la Historia, en ningún momento, desde la creación del reino de Marruecos, esta zona del norte estuvo bajo su dominio.

Ya han empezado las contestaciones agresivas, del monarca alauí, ante el silencio de nuestra diplomacia, para lo cual ha elevado el listón de sus críticas poniendo la patata en nuestro Gobierno cuando dice “El gobierno de Su Majestad el Rey, no podría aceptar que su palabra se pusiera en duda, de este modo, ante casos de violencia probada, a través de informaciones de fuentes no oficiales destiladas y comentadas así”. En realidad la redacción puede resultar un galimatías, pero a uno le parece que, SM el Rey, pretende ser como el Papa que, cuando habla ex-cátedra, es infalible y, lo que es posible que resulte más ininteligible, es cuando se refiera a casos de “violencia probada” ¿quién es que lo prueba? Y ¿quién es que garantiza que, la violencia usada por nuestra policía, no fuera motivada por ataques previos, por amenazas o insultos intolerables, por parte aquellos cuya misión consistía en provocar a nuestras fuerzas del orden? Francamente, el rey de Marruecos puede decir Misa si le da la gana, pero su credibilidad, para mí, queda por debajo de la de cualquier agente de la policía que diga lo contrario. Pero, no nos engañemos, estamos recogiendo los frutos de una política exterior desastrosa, pergeñada, a dúo, por Zapatero y Moratinos; lo que se nota claramente cuando observamos cuales son nuestros actuales amigos ( Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, los terroristas de Hamás, y los de la Alianza de Civilizaciones) y entre ellos aquellos, en cuyo ideario religioso se comprende poder apalear a las mujeres, lapidarlas, cortarles las manos a los ladrones, practicar la ablación del clítoris, impedir a las jóvenes que estudien y obligarlas a vestir atuendos impropios de personas civilizadas, que las convierten en verdaderos fantasmas que deambulan como almas en pena, con una rara uniformidad, sin que el que las contempla tenga ocasión de saber si van llorando o si sonríen, debajo de aquella mortaja igualitaria.

En fin, veremos como ZP enfoca esta nueva jugada de poker de Mohamed VI, y lo que le da a cambio de que, el beligerante monarca marroquí, se quede callado una temporada más, hasta que se vea con fuerzas de volver al ataque. Otro capítulo de la legislatura de nuestro Presidente en el que, la seguridad de nuestras ciudades Ceuta y Melilla, ha quedado en cuestión y, un paso más, hacia una situación comprometida que, estando en manos de quienes estamos, no hay duda de que pueda crear una inquietud justificada, a nuestros compatriotas que residen en aquellas capitales y que tienen derecho a tener la certeza de que, España, bajo ninguna circunstancia, se va a desentender de la defensa de ambas ciudades aunque, para ello, deba volver a enseñar los dientes, pese a estar mellados, para recordarles a los moros que, aunque vieja y casi sin aliento, la nación española no va a dudar en salir, como un solo hombre, en apoyo de sus compatriotas en tierras africanas.

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