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Tags: Opinión · Políticamente incorrecta · Almudena Negro
Profesores LOGSE


Almudena Negro


Almudena Negro Almudena Negro
@almudenanegro
viernes, 13 de agosto de 2010, 08:17
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Fui testigo de ello esta semana. Imaginen una cola de turistas que quiere acceder a un transporte público de plazas limitadas. Imaginen que al no poder acceder al primer intento, a eso de las 4 de la tarde, hay que esperar una hora, 36 grados a la sombra, a que llegue el siguiente transporte. Paciencia. Lo que sea para llegar al ansiado destino. Los miembros de las familias se van turnando para guardar pacientemente cola. El agosto para bares y cafeterías de la plaza estratégicamente situados para evitar la deshidratación de sus clientes. Tranquilidad. Veraneo. Vamos, lo normal.

De repente, cuarenta minutos de espera quedaron atrás, la calma se rompe. Irrumpe en la plaza un grupo de chavales de entre 12 y 15 años guiados por profesores y monitores. Al mando de la tropa una señora de unos cincuenta años que decide que los más de cuarenta jóvenes que la acompañan tienen derecho preferente a acceder al transporte. Ella no está dispuesta a tener que esperar una hora. Mayores, niños, familias que guardan cola no le interesan. “Hay que contar, que no nos vamos a quedar fuera”, grita. Un grupo de extranjeros se refugia del calor bajo un soportal cercano y, lógicamente, no se da por aludido. Una madre sentada sobre una mochila en mitad de la plaza guarda cola para su familia. Una familia anda sentada en un banco a la sombra.

Y la docente, si alguien no lo remedia “autoridad”, y ya se sabe qué sucede cuando a un tonto se le da un pito, comunica a la veintena de pacientes y sorprendidos ciudadanos que los que no estén literalmente en la cola, los que hayan tenido la “jeta”, dice la caradura con una actitud entre chulesca y barriobajera, de ir a tomar un agua, no podrán subir al tren. “El que no esté en la cola no sube”, se enfrenta la maleducada profesora a los sorprendidos y cada vez más indignados ciudadanos mientras sus alumnos hacen cualquier cosa menos fila. A la madre, primera en la cola, le dice que su familia no podrá subir. “Tú sí porque estás aquí”, tutea la barriobajera, “pero tu marido y tu hija no, que no están aquí a la cola”. “¿Cabemos entonces? Fíjate que el marido se ha ido al bar”, pregunta la interfecta a un monitor que acude en apoyo a su jefa a intimidar a la madre, que no está dispuesta a dejarse arrollar por el sistema educativo español. La mujer se enfrenta, rodeada completamente por profesores y alumnos, al atropello. “Llevo aquí desde hace más de una hora y usted no me va a impedir, a menos que utilice la fuerza física, subir la primera al tren con mi familia. ¿Quién se ha creído que es? Si no hay plazas váyanse al ayuntamiento y pidan un tren para ustedes, pero aquí estamos veinte personas esperando pacientemente desde antes de las cuatro y no va a llegar usted y echarnos. Y deje de tutearme, que no tiene usted educación”. Justo en ese momento llegan su marido e hijos para ver qué estaba pasando y quién estaba fastidiando una tranquila tarde estival. Casi se lía. Delante de los cuarenta alumnos. Posiblemente sus padres desconocen en manos de quién los han dejado.

Finalmente, la docente, con perdón para los docentes de verdad, se quedó con las ganas de saltarse la cola. Eso sí, consiguió meter a los 40 niños en el tren de titularidad municipal impidiendo acceder al mismo a un buen grupo de personas mayores.

Ni un momento de tranquilidad en todo el trayecto Gritos, cánticos, burlas hacia las personas que paseaban por las calles de la ciudad desde el tren. Como si aquello no fuera un transporte público, sino el autobús escolar. Los monitores berreando junto a los jóvenes. Y los demás viajeros, que se fastidien.

Pues bien, lo sucedido es un perfecto ejemplo de lo que está sucediendo con la educación en España. En unos pocos minutos la soberbia profesora –ojo que hay magníficos profesionales, pero suelen estar deprimidos y frustrados por un sistema que prima a individuas como la de mi historia- ha enseñado a los chicos que hay que trampear, tutear, intimidar, faltar al respeto y gritar para conseguir el objetivo fijado. Y una vez conseguido, grita a placer. Haz lo que te apetezca. No repares en los demás. Toda una lección de “educación a la LOGSE”.

¿Entienden por qué la educación en España está como está?

Otrosí. Para que nadie se quede con las ganas. Sucedió el 10 de agosto en la Plaza Mayor de Orense, en la cola para el tren que lleva a las termas de Outariz. El grupo de escolares pertenecía al “'Acción de Verán 2010 “de la Xunta de Galicia.

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