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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Una de cal y otra de arena. Gallardón y el equívoco

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 11 de agosto de 2010, 07:13 h (CET)
Coincido con la señora Rosa Diez en lo de que hay un cierto servilismo a lo “Bienvenido Mr. Marshall” en la forma en la que, en Marbella y pueblos limítrofes, ha recibido a la señora Obama; por otra parte, una señora que me merece todos los respetos por su saber estar y su sencillez. Siempre he mantenido que Rosa Diez es de la pasta de los buenos políticos y que, si en lugar de haberse metido en este berenjenal de constituir un nuevo partido, se hubiera afiliado a otro de mayor envergadura, su carrera política, sin duda, hubiera sido brillante. Pero, es curioso lo que nos ocurre a los españoles que, a nivel de masa, considerados como etnia, tenemos la fama de ser revolucionarios; más bien de izquierdas; cabezones; antiamericanos, de ideas políticas fijas y que votamos más con el corazón que con la cabeza ¡y… así nos va! Sin embargo, y la gran cantidad de turistas que nos visitan todo el año así lo confirma, tenemos un talante individual, un comportamiento hacia nuestros huéspedes y una manera de recibirlos que, posiblemente, en pocas naciones de las que explotan el turismo, podríamos encontrar algo similar.

Vayan ustedes a visitar la rubia Albión e intenten, si no habla un inglés correcto, que alguien le atienda como es debido; le indiquen una dirección o, simplemente, comprar una revista o un periódico y verá la clase de “amabilidad” con la que le reciben, le atienden o le responden. Son de índole colonialista y, el intentar esforzarse para ayudar a los de otras razas que ellos consideran inferiores, es tanto como renunciar a su supremacía sobre los demás ¡y luego hablan de los de la raza Aria! En todo caso nosotros, los españoles, incluso aquellos que, por naturaleza, estén acostumbrados a doblar la cerviz ante quienes los favorecen o les dan de comer, deberíamos saber mantener una cierta dignidad, un respeto por nosotros mismos y un determinado orgullo de sentirnos ciudadanos de una nación de tan acrisolada grandeza; aunque, en estos momentos, no estemos en una situación que nos permita tirar cohetes. Es posible que la señora Obama se lleve una impresión falsa de lo que es Andalucía, una imagen demasiado folklórica, basada en su visita a las cuevas gitanas o el embobamiento de cientos de personas que aguardaban verla pasar como si, en su vida, no hubieran presenciado un acontecimiento similar; con cara de paletos e intentando llamar la atención de la comitiva de la primera dama americana, con gestos y muecas propios de la más remota tribu de aborígenes africanos. No quisiera que, cuando Michelle se reencuentre con Barack, el primer comentario que haga de sus visita a España sea algo parecido a: "Oh, darling, lo he pasado muy bien, son muy simpáticos, pero ¿sabes?, me han parecido un pueblo algo primitivo" O sea, que si el señor Obama ya tiene catalogado a ZP como un zoquete, que no da pie con bola gobernando España; lo único que le falta es que, además, se pueda creer que, en este país de la Virgen Santísima, todos somos una colección de cretinos de pandereta y corridas de toros.

Pero no quisiera dejar pasar la ocasión de comentar, una vez más, lo que se está cociendo en el PP, ante el asombro de miles de militantes y simpatizantes, que se hacen cruces de cómo alguno de sus miembros más destacados, han aprendido a nadar y guardar la ropa, ante la proverbial indiferencia de su jefe de filas, el señor Rajoy. Si en el caso del señor Basagoiti, del pías vasco, su comentario sobre la conveniencia de que el PP avalase los presupuesto generales para el 2.011, dando a entender que convenía plegarse, para conseguir votos, a los caprichos económicos de ZP; ahora nos encontramos de nuevo ante unas de las apuestas políticas, in puribus, del señor Gallardón, un personaje del que no acabamos de entender el juego que lleva entre manos y cómo es posible que, todavía, no se haya afiliado a las filas del PSOE si tan a gusto se encuentra con algunos de sus más conspicuos militantes. Cuando nos sorprendió, hace unos días, con una defensa a ultranza de la señora Trinidad Jiménez (debo reconocer que, esta señora, es de los más aprovechable del actual Ejecutivo del señor ZP) interviniendo, yo diría que con una cierta inoportunidad e imprudencia, en un debate que no le incumbía, como es este folletín armado entre ZP y el señor Gómez – un elemento que le ha salido respondón a nuestro Presidente, que está poco acostumbrado a que alguien se le cruce en el camino y le deshaga sus proyectos –; lanzando un discurso floreado ad honorem de la señora Jiménez, que dudo que, ni ella misma, se lo hubiera podido esperar del que fue su oponente en otras elecciones. Y uno, en su modestia de ciudadano de a pie, no puede dejar de preguntarse ¿qué es lo que le pasa al señor Alberto Gallardón, que tanto le gusta salirse de la línea política marcada por su partido y el señor Rajoy; para lanzarse, a tumba abierta, a favorecer al PSOE con sus alabanzas y a darle materia de comentarios a su más inmediato colaborador mediático, El País, un rotativo que, todo hay que decirlo, no deja de deshacerse en piropos hacia el alcalde de Madrid, en justa correspondencia. Cuando se ha convencido de que su camino hacia la Moncloa desde la militancia en el PP, no parece estar claro; es posible que se haya decidido a plantar sus semillas de ambiciones incumplidas, en las sementeras del partido en el gobierno; por aquello de que “no conviene dejar las cosas al azar y menos cuando se trata de proyectos políticos”; de modo que, si se está bien situado en el centro, el salto a la otra formación puede resultar sumamente rentable. ¿Fidelidades al partido? Si se trata de satisfacer el ego, estas palabras no tienen significado alguno.

En todo caso, me hace el efecto de que, don Alberto, se está pasando de rosca. ¡Mira que decir que se cree al señor Rubalcaba cuando éste ha negado con su habitual flema que, por parte del Gobierno, exista negociación alguna con los intermediarios de la organización terrorista ETA! Una afirmación así no se puede entender más que desde uno de esos momentos en los que el señor alcalde se “pone alegre” y empieza a hablar con palabras pastosas y arrastradas; porque el fiarse, con tanta candidez, de un caballero tan atrabiliario y conocido por negar todo lo habido y por haber sin el menor escrúpulo, como es el señor Rubalcaba, máxime, cuando el tema puede rozarle o considera que pudiera entrañar algún peligro para el PSOE; no se puede entender más que como un trastorno mental transitorio o bien, como es probable que sea, como un mensaje subliminal al señor ZP, para que le reserve un espacio entre sus acólitos. Este “A Rubalcaba le creo” de Gallardón, suena a declaración de guerra a doña Esperanza Aguirre, el único activo de verdadero valor con que cuenta el actual PP, si descartamos a señores como Vidal Cuadras, Cascos, Zaplana y Aceves defenestrados por orden de don Mariano, un acervo político que resulta incomprensible que sea despreciado, cuando el partido más precisaría de su experiencia para dar el gran salto en las urnas.

Muchos estamos convencidos, como lo están el señor Mayor Oreja y el señor Vidal Cuadras, de que algo se está tramando bajo el secretismo de la Moncloa; porque no se pueden entender de otra forma los acercamientos de presos a Vizcaya y la anunciada excarcelación de un personaje, al que se le considera el ideólogo de la banda ETA, un tal José L. Álvarez Santacristina, alias Txelis; todo en un corto espacio de tiempo, como si se tuviera prisa en hacer gestos que contentaran a la banda terrorista, con vistas al posible anuncio de una tregua, cosa que, al parecer, está tramando Batasuna, aunque no está claro que lo acepte la ETA, actualmente en proceso de reconstrucción de su estructura dañada por las razias policíacas que han acabado con parte de la organización.

Yo que don Mariano, ataría corto a Gallardón y no me fiaría ni un pelo del compromiso de ZP de no negociar de nuevo con los etarras. Otras veces ya ha salido escaldado de tales acuerdos.

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