Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   La linterna de diógenes   -   Sección:   Opinión

Picos de Europa

Luis del Palacio
Luis del Palacio
martes, 10 de agosto de 2010, 08:32 h (CET)
Pienso escribir mas extensamente sobre los Picos de Europa y sus bellezas, pero hoy quiero referirme a algunos aspectos del Parque Nacional que, desde el punto de vista administrativo, no funcionan o lo hacen defectuosamente.

Parece como si existiera una obsesión por ponerle “puertas al campo” o, como en este caso, letrerillos e indicaciones que tienden a hacer de la Naturaleza un parque temático. Si nos topamos con un muro semi derruido y a su lado un montón de pedruscos y de vigas carcomidas leeremos “ruina”; cruzaremos un riachuelo por un artilugio estático que une las dos márgenes y leeremos “puente”, y a su lado su nombre correspondiente. Es como si no se quisiera dejar espacio a la imaginación o se nos negara el placer de consultar un mapa: el GPS lo ha sustituido y el riesgo de equivocarse, que forma parte de nuestra pequeña aventura, es mínimo. Se ha trasladado el espíritu de la carretera a las praderas, neveros y roquedales y quienes conocemos la zona (hablo del macizo oriental de la cordillera) desde hace treinta años o mas, somos testigos de un lento y progresivo deterioro que ni su de declaración como parque nacional ha logrado frenar. Los Puertos de Aliva, la Vega de Liordes, Collado Jermoso, Cabaña Verónica, siguen siendo lugares de una rara belleza donde la vista engaña nuestra percepción del tiempo, su cronología, y la contemplación de una peña sobre la que vuela una pareja de buitres o la del valle donde planea el águila atenta a un grupo de rebecos, detienen el machacón tic-tac que marca nuestras vidas. Pero es todo mera ilusión y aquel letrero verde que nos señala con una flecha la ruta y el tiempo aproximado que tardaremos en alcanzar Horcados Rojos, nos devolverá a la realidad.

Con la elevación de los Picos de Europa a la categoría de parque nacional, se esperaba frenar la degradación a que estaba sometido por el turismo de masas, y creo que no se ha conseguido. Abundan las prohibiciones ridículas, como la de no poder acampar (cuando la tienda y la acampada libre son parte de la esencia del montañismo) o la de no poder llevar perros sueltos (!) y, sin embargo, seguimos sufriendo la presencia de tanta “familia Cebolleta en jornada de picnic” que, saltándose la primera y quizá única norma que debería imperar en el parque, contaminan esos parajes con los humos y los ruidos de sus todoterrenos. En diez días de patearme esos montes, no he visto ni un solo guarda forestal, pero si algunos restos del malhadado “Plan E” zapateril… que ni en el monte se pierde.

Noticias relacionadas

La maldita enfermedad

A lo largo de la historia se han declarado pandemias que han diezmado la población de grandes zonas del mundo

Siempre quedará Valle

En tiempos turbulentos, en los que España parece un boceto de sí mismo, un esperpento, hay que reconstruir los cristales cóncavos de la Calle del Gato

Podemos, el cuarto en discordia

Isabel del Rey, de profesión poeta

Hay que leer estos 'Versos de escuela' de Isabel del Rey porque es la libertad lo que se lee en los poemas

Miedo nos da. ¿Un Art.º 155 descafeinado?

¿Se pretende restaurar la legalidad en Cataluña o salir del paso con el menor coste político?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris