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La lidia: ¿arte o barbarie?
Mario López
El debate de si la lidia es una arte o una barbarie no tiene demasiado recorrido. Perfectamente se pueden admitir los dos términos que no son en absoluto contradictorios. El arte no tiene nada que ver con la ética, sino con la estética. Y un descuartizador de niñas se puede dar un arte extraordinario realizando una discectomía.
Thomas de Quincey escribió El asesinato como una de las bellas artes, donde trata del asunto. Fue el emperador Constantino el que acabó con los espectáculos circenses que poseían arte y barberie en parecidas dosis. Perdió el arte, pero ganó la civilización. Sinceramente, ¿estaríamos dispuestos a cometer cualquier barbaridad por amor al arte? Mi particular punto de vista es que Picasso y Goya fueron dos grandes artistas que recrearon lidias en sus lienzos. Pero José Tomás no me lo parece. De la misma manera que Francis Ford Coppola me parece un grandísimo artista, pero no Vito Corleone. En mis muchas horas que he dedicado al estudio de la teroría del Arte y la Estética, no me he topado con ningún texto que hable de la muerte como función del Arte. Por otra parte, y sin tener nada que ver, afirmar que la prohibición de la lidia pone en peligro la integridad de una nación, además de ser una soberana mamarrachada, es una pretensión ilícita de imponer un espectáculo como vínculo necesario entre pueblo y nación, lo cual es, a todas luces, anticonstitucional y predemocrático. Y ojo, que en ese tipo de discursos se alimentaron los fascismos de Mussolini y Hitler.
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