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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

El último que apague la luz

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 8 de agosto de 2010, 08:17 h (CET)
En este Año Santo Compostelano el camino del Apóstol sufre overwooking de mandatarios, todos andan unos kilómetros, los suficientes para hacerse la foto publicitaria y llegan a la plaza del Obradoioro exultantes y sacando pecho, han llegado a la meta y las indulgencias les salvaran de padecer eternamente el fuego eterno, aunque últimamente los inquilinos de la silla de San Pedro andan rebajando el fragor de las llamas. El santo alanceador de la morisma se los mira con aquellos ojos abiertos, como espantado por lo que cada uno de ellos le solicita, y a la vista de cómo van transcurriendo las cosas hace oídos sordos a sus plegarias ya que en su negociado no figura la concesión de bienes terrenales.

El Rey fue uno de los primeros en abrir brecha, acudió el día de San Jaime ha realizar la ofrenda al santo en nombre de los españoles. No hizo el camino, este año no está para muchos trotes y ni tan siquiera regateará en Palma en el trofeo que lleva su nombre. La policromada imagen del señor Santiago escuchó impávida al Jefe del Estado solicitándole ayuda para salir de la crisis económica, tampoco es de su negociado este tipo de affaires y algunos se han preguntado, nos hemos preguntado, si muy pronto veremos a nuestros expertos económicos examinando las vísceras de un gallo para comprender el lío en el que nos metieron los bancos, los reyes del tocho construyendo casas que no hacían falta y los llamados expertos económicos. Si un santo puede conseguir sacarnos de la crisis por qué no volver a los tiempos de los antiguos augures griegos o romanos para que nos vaticinen el futuro o, mejor todavía, hacer vudú contra la actual coyuntura económica. Seguro que a algunos les gustaría más todo esto que las actuales medidas tomadas por el Gobierno.

Pero el que no podía faltar en la peregrinación para rendirse a los pies del Apóstol es Francisco Camps, hombre de arraigadas creencias religiosas, no en vano incluso entre sus conmilitones se le conoce con el cariñoso apelativo de “el curita”. Camps necesita un milagro para no tener que trocar los elegantes trajes que, no tan supuestamente, le regalaban los “capos” de la trama Gürtel por el triste chándal carcelario y la ignominia personal de ser el primer Presidente de una Comunidad Autónoma que es condenado por la Justicia por sus trapisondas. Le queda el consuelo de que compartirá sus días fuera de la política echando alguna partida de mus o dominó con sus colegas Fabra, Ripoll, Mas, y más y más dirigentes del Partido Popular que hacen cola en los juzgados a la espera de sentencia.

Las familias pobres, en caso de extrema necesidad, acuden a Cáritas para implorar una ayuda económica que les ayude a pagar el recibo de la luz, Camps, todo un señor, ha acudido a más altas instancias y se ha plantado ante el Apóstol Santiago para solicitar un milagro que permita a su Gobierno pagar los recibos de luz y teléfono de la Comunitat Valenciana. Hace unos días la empresa suministradora del fluido eléctrico amenazó a los Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana con cortarles el suministro por impago de los correspondientes recibos y desde hace algunos días el Canal Internacional de la Televisión Valenciana ha dejado de emitir por haberle cortado el correspondiente servicio la empresa Hispasat por falta de pago. ¿Qué servicio será el siguiente en desaparecer?, hagan apuestas pero ya hay uno que ha sido recortado y es la supresión de 1.200 puestos de profesores con lo que la calidad de la enseñanza de los niños valencianos se resentirá.

Francisco Camps ha cambiado el lema de su Gobierno y de aquel “Anem a més” (Vamos a más) sin saber a donde iban ha pasado a “El último que apague la luz” en una huida en desbandada hacía adelante que a nada conduce y tiene paralizado el País Valencià donde en algunos Juzgados de Paz los secretarios llevan tres meses en huelga porque no cobran, donde las ayudas que otorga la Ley de Dependencia se pagan tarde, mal y nunca, donde sigue habiendo niños en aulas provisionales durante años, donde los geriátricos son casi monopolio de la familia de uno de sus Vicepresidentes. Eso si, el dinero se lo gastan en grandes eventos cuyo único beneficio es la foto correspondiente cortando cintas inauguradoras o en contratar, como ahora han hecho en Canal 9, a la hija del antiguo Director de Radio 9 en una plaza de experta en producción, sin tener ni idea de este trabajo, con un sueldo de 51.000 euros anuales, plaza que ha heredado de su padre a quien el PP ha recolocado en otro lugar del organigrama de esta empresa pública.

Lo dicho, el último que apague la luz. Rita Barberá ya lo ha hecho dejando la ciudad a media luz en un intento de ahorrar presupuesto luminotécnico después de haber gastado un potosí en farolas que ahora están apagadas. El chocolate del loro.

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