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Bienvenida, Sra. Obama
Almudena Negro
Vacaciones estivales en España y la clase política y periodística, acaso el mismo caso y misma cosa, andan revolucionados por la llegada a nuestro país de la señora y la hija (Sasha) del intervencionista Barack Obama, presidente useño cuyos índices de popularidad en su país son inversamente proporcionales a las ganas de foto con él que tiene nuestro presidente del gobierno. Si las encuestas no mienten el demócrata Obama se llevará un soberano varapalo en las elecciones al Congreso y Senado norteamericano que pronto se celebrarán. No parece Obama, tan admirado por quien se negó a ponerse en pie al paso de la bandera norteamericana, tener garantizada la reválida electoral.
Marbella, oasis veraniego de jeques árabes y antaño, cuando las fiestas de los Hohenlohe y de Jaime de Mora no cesaban, refugio de lo más “in” de la jet set, ha sido el lugar elegido por Michelle Obama para tomarse un heladito de apio, disfrutar del sol, de la playa privada e incluso de visitas al centro histórico de la ciudad. Que sí, que la visita, que aseguran algunos reportará 800 millones de euros a la zona, está muy bien para las tardes de “Sálvame” o las noches de “DEC”. Para llenar y rellenar las páginas del papel cuché. Pero es que resulta que cualquier gesto, movimiento o visita de la ilustre dama ocupa la portada de los medios de comunicación “serios” en la red. Esos medios que suelen creerse mejores que la prensa rosa.
A mí, qué quieren que les diga. Toda la parafernalia desplegada por los medios, el cartelón de entrada dispuesto en la Costa Sol por los políticos españoles para dar la bienvenida a la “señora de”, la constante rumorología acerca de lo que hace o deja de hacer la primera dama norteamericana… me parecen una catetada digna de una película de Berlanga. Y una cortina de humo lanzada por los sumisos al poder. Casi tanto como el artificial debate organizado en torno a la joven Sara Carbonero, por carecer la muchacha, como a lo largo de la historia ha sucedido con grandísimos profesionales, de la licenciatura de periodismo.
Lo que sea con tal de no hablar de lo que sucede en España. Pan y circo. Y terminado el Mundial, Michelle Obama.
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