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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Movimientos de etarras, ¿otra negociación?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 31 de julio de 2010, 08:05 h (CET)
Los barcos de guerra de la I Guerra Mundial, que todavía usaban el carbón como energía propulsora, utilizaban un sistema de camuflaje para despistar al enemigo. El subterfugio consistía en lanzar por sus ennegrecidas chimeneas enormes nubes de humo negro, tiznoso y desagradable, que formaba una densa nube, que se iba esparciendo por los alrededores del buque, hasta que lo hacía desaparecer de la vista de sus enemigos, evitando que su silueta se dibujara nítidamente sobre el horizonte, presentando un blanco fácil para los visores de las naves enemigas que perdían la referencia del lugar exacto sobre el que apuntar sus piezas de artillería. Como es obvio, el radar todavía no se había inventado y este medio de protección resultaba bastante eficaz en caso de apuro. En España, el PSOE, es el gran experto en estas tácticas y cuando le conviene, cuando le interesa que el pueblo desvíe su atención de los problemas vitales que le afectan directamente y prefiere que no se sepa demasiado de los métodos poco ortodoxos de los que se vale para escurrir el bulto y pasarles las culpas a aquellos partidos que no tienen la responsabilidad de gobernar; utiliza artilugios propagandísticos, pone señuelos, levanta telones de ilusorios paisajes y saca a la palestra a su mesnada de voceros, especialistas en confundir y despistar, para que la ciudadanía ponga el foco de su atención en aquellos temas que, por su interés temático, por su cercanía al pueblo o por el impacto mediático, saben que les serán útiles.

Estamos ante uno de estos episodios de distracción, aquellos que los militares se saben al dedillo, consistentes en amenazar por atacar por un determinado lugar y luego hacerlo por otro, como sucedió en el día D hora H , cuando los aliados desembarcaron, por sorpresa, en Normandía. Nada mejor que poner a la quisquillosa Catalunya en pie de guerra; pero ¿por qué?, ¿por el paro?, ¿por las quiebras de las industrias? O quizá ¿por la Ley del Cine?. No, no, señores: por las corridas de toros. No voy a entrar en si es bueno o malo suprimirlas, porque de ello ya se ha hablado suficiente, pero sí voy a decirles que, este tema, viene eclipsando las otras noticias de las portadas de los periódicos nacionales y de algunos extranjeros, desde hace ya varios días. ¿Es que no hay otras noticias interesantes? Pues claro que las hay, pero no interesa que tengan notoriedad, prefieren los gobernantes que pasen desapercibidas, que no ocupen las primeras páginas de los periódicos y que se limiten a unas pocas lineas en una cuña. Por ejemplo, no sé si recordarán lo que hace unos pocos meses anunció, el señor Mayor Oreja del PP, que existían indicios de que se estaba tramando una nueva operación de acercamiento del Gobierno a ETA. Entonces se levantó una gran zarabanda por parte del PSOE, que acusaba al señor Mayor de alarmista, embustero, obsesionado con el tema del País Vasco y de empezar a chochear. Hay que decir que, en muchos medios de la propia derecha y entre sus compañeros de filas ( incluso en el país vasco), tampoco se creyeron los pronósticos del su correligionario y, fueron muchos, los que le criticaron por considerar sus manifestaciones inoportunas en unos momentos en el que, PP y el PSOE, estaba viviendo una relación dulce, precisamente, por haber pactado una colaboración con el gobierno del PSV.

Pero vean como los juicios apresurados sobre materias que pueden resultar incómodas a primera vista, pueden estar cargados de suspicacias, errores y convencionalismos que impiden que se analicen debidamente los problemas antes de rechazarlos. El comportamiento del señor Rubalcaba, –un político que siempre debe de ser examinado con prevención, porque se mueve en el campo del secretismo, del doble juego, de la artimaña y el sectarismo, con la misma facilidad que una mosca volando sobre un estercolero – durante los últimos meses, negando, por una parte, con la convicción de aquel que nada tiene que ocultar, cualquier relación con los miembros de la banda ETA, hablando de la labor eficaz de la policía deteniendo a etarras; y, por otra parte, iniciando un estrategia que, a simple vista, no hay nada que la pueda justificar; porque ni ETA se ha rendido, ni ha entregado las armas ni ha pedido perdón a las víctimas. Simplemente, valiéndose de tecnicismos, de procedimientos amparados por reglamentos carcelarios y de supuestos arrepentimientos por parte de algunos etarras encarcelados que, sin embargo, no parece que, como anunció el señor Rubalcaba, hubieran pedido personalmente perdón a las víctimas de sus delitos, aún que puede que sí lo hubieran hecho de una forma generalizada, sin concretar; de forma que los familiares de sus víctimas no tuvieran noticia de ello. Lo cierto es que ya llevamos meses que se van sacando a los etarras de sus actuales cárceles, en las que estaban confinados en pabellones especiales y separados del resto de reclusos, a otras de las penitenciarías cercanas al país vasco. Vamos, una de las habilidades de este ministro, un tanto misterioso, otro tanto marrullero y, por supuesto, lo bastante sórdido para que se le tema; un experto que, en estos menesteres, es un verdadero perfeccionista

Por si estos acercamientos, realizados con secretismo, sin que conste el perdón de las víctimas ni que se las haya indemnizado por las fechoría cometidas, no fueran bastante para hacerle caso al señor Mayor Oreja y se nos pusiera la mosca detrás de la oreja, en estos días pasados se ha producido uno de estos traslados, en este caso de la prisión de Granada a la alavesa de Nanclares de Oca. Se trata de la tristemente famosa etarra, Idoia López Riaño, apodada “la Tigresa”, que tiene sobre su conciencia nada menos que 23 asesinatos pero que, para el señor Rubalcaba, ha bastado que firmara una carta de “arrepentimiento” para que, esta asesina sin piedad, se haya convertido de repente en una mansa corderilla, a la que hay que acercar a los suyos para que la condena que pesa sobre ella, de más de 2.000, años le sea más llevadera. ¿Forma parte de una estrategia convenida a través de intermediarios con la banda ETA? o, ¿es un primer paso para que, a cambio de una tregua pactada, se excarcele a aquellos que deben cumplir los treinta años de prisión que, en España, es la pena máxima?

Sabiendo como se las gasta el señor Rodríguez Zapatero y los precedentes de su negociación con la banda de hace unos años; unas entrevistas que se llevaron a cabo dentro del mayor secretismo y a espaldas del partido de la oposición, el PP, con el que tenía suscritos acuerdos en materia terrorista, que imponían una actuación común en esta delicada materia. A nadie debería sorprender que, ZP, completamente desacreditado dentro y fuera de su propio partido; con las encuestas desfavorables; humillado internacionalmente y con 4.500.000 parados, sin que se atisben mejoras inminentes que auguren la recuperación, para los desocupados, de sus puestos de trabajo; haya decidido, in extremis, intentar un golpe de efecto que pudiera mejorar su imagen, si no ante las personas que conocen el funcionamiento de la política y que saben que la economía no se consigue recuperar con escenificaciones de cara a la galería; no obstante, puede que sí tuviera efecto, para un sector de la población que le ha retirado su apoyo al no poderse resistir a la evidencia de su mal gobierno, pero que estaría dispuesta a volver al redil del PSOE, por su íntimo repudio hacia las derechas, sus atavismos guerra civilistas y su predisposición hacia las tácticas comunistas. Esperemos que el señor Rajoy reaccione, que le haga caso a Mayor Oreja, un entendido que nunca ha fallado sus predicciones en materia de terrorismo y no vuelva a dejarse engañar por este “buenismo” con el que ZP sabe endosarle lo que le interesa que se crea. ¡Ya son demasiadas veces las que se la han dado con queso, don Mariano!

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