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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

Huesecillos de Burgos

Nieves Fernández
Nieves Fernández
sábado, 31 de julio de 2010, 08:02 h (CET)
No se trata de un dulce típico burgalés de invierno que nos recuerde a conventos y monasterios aunque de esos sí que presumen en toda la ciudad y en todo tiempo, se trata nada más y nada menos de los “huesecillos”, así los llamamos, tratados con cariño, ahora expuestos en el Museo de la Evolución Humana, recientemente inaugurado por la Reina y el Presidente de Castilla y León, un espacio internacional que será referente de los procesos evolutivos del hombre tanto a nivel ecológico, como biológico y cultural.

El Museo de la Evolución Humana de Burgos, está en pleno centro de la ciudad, desde el fresco río y veraniego Arlanzón, ya se vislumbran las modernas rampas de acceso que nos llevan al prisma de luz, edificio de corte vanguardista y totalmente transparente del arquitecto Juan Navarro Baldeweg. A juzgar por las grandes colas, desde dentro no hay sitio para todos, las simpáticas monitoras que llevan trabajando en él apenas siete días te preguntan si eres de la ciudad o eres viajero y turista. Esa será la diferencia que les llevará a dejarnos pasar en la jornada de puertas abiertas, lo sentimos por los burgaleses que se quedan sin verlo, pero ese es un rasgo más de su total generosidad y buen acogimiento.

Muchos años han sido necesarios para poder ofrecer al público, desde los más eruditos hasta los jóvenes y niños, varias plantas dedicadas al Homo sapiens, un Museo así planteado intenta conservar, estudiar y divulgar los restos arqueológicos antes hallados en la Sierra de Atapuerca, no por ello ahora menos visitada, pues ambos puntos culturales se complementan.

El lugar se visita y descubre de abajo a arriba con escaleras mecanizadas que te llevan a descubrir toda una aventura en los tiempos de nuestros antepasados los homínidos. Sorprende el realismo y la autenticidad de la historia vista desde una perspectiva totalmente interactiva, para que los visitantes puedan aprender y jugar en familia recorriendo un buen número de puntos de interés acerca de la evolución humana.

Así, los “huesecillos” de Burgos, se disponen en cuatro grandes plantas, en la planta sótano se nos hace un gran recorrido por la Sierra de Atapuerca en seis grandes bloques de gran carga audiovisual, aquí se hace un viaje por la Sima de los Huesos y otros yacimientos arqueológicos como los de la Trinchera del Ferrocarril. Se muestra una excavación y cómo desde ella llegamos a los laboratorios, toda una aventura que nos lleva a conocer el cráneo del Homo antecessor y la cadera del Homo heidelbergensis, pero de forma paralela se nos ofrecen a la vista sus herramientas de piedra y los adornos del Homo sapiens, será en la planta baja donde Darwin y Ramón y Cajal toman fuerza representando el mundo de los dos científicos con más nombre en la historia de la evolución humana, destaca aparte de la recreación de sus biografías un gran cerebro a visitar con millones de terminaciones nerviosas y luces que hace la visita muy lúdica e instructiva, y ahí debía estar lógicamente. No en vano Darwin demuestra que los seres vivos cambian por selección natural y Ramón y Cajal mostró el funcionamiento del sistema nervioso. Pero por si esta planta estuviera diáfana para algunos, en una plaza central aparecen una serie de esculturas de homínidos de todas razas y sexos con un realismo que asusta y nos hace mirarnos con humildad a nosotros mismos. En la planta primera nos presentan de igual forma la aparición del fuego, de la caza, de los primeros símbolos de ocio y representación, el homínido creador a través del arte prehistórico y los primeros agricultores y pastores.

Ya en lo más alto de la caja de luz del Museo, en la planta segunda, y para nuestras cuentas la cuarta visitada, una pantalla panorámica gigante nos hace sentarnos en plena selva tropical o en la sabana o en la tundra, es decir en los distintos ecosistemas habitados por el hombre a lo largo de la historia. Un viaje alucinante el del Museo de la Evolución Humana de Burgos que hace apostar por la ciudad como Capital Europea de la Cultura para 2016, su proyecto está basado en cuatro frentes: Primero, Atapuerca con los “huesecillos” más antiguos de Europa, segundo, Burgos como cuna del castellano, tercero, Burgos, ciudad visitada en el Camino de Santiago, y cuarto, la propia biodiversidad de toda su provincia.

Muchas son las ciudades españolas que optan para ser ciudades europeas de la cultura en 2016, difícil predilección para septiembre, pero Burgos tiene sobradas razones para conseguirlo, si no lo creen, visiten sin dilación la maravillosa colección de “huesecillos” del Museo burgalés e internacional de la Evolución Humana.

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