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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Los estados como barómetro electoral

David S. Broder
David S. Broder
martes, 27 de julio de 2010, 02:29 h (CET)
WASHINGTON -- En estas elecciones de infarto de 2010, se hace mucho hincapié naturalmente en los esfuerzos Republicanos por recuperar el Congreso y en la iniciativa de los Demócratas encaminada a conservar sus importantes mayorías en Cámara y Senado.

Pero para los que están calibrando el estado de salud a largo plazo de las dos formaciones, no hay nada más importante que la lucha por el control de las 37 gobernaciones y legislaturas que se deciden este noviembre.

Los Demócratas empiezan con ventaja, al tener 26 de las 50 gobernaciones en este momento, pero tienen que defender 19 en comparación con las 18 de los Republicanos. Los grandes cambios están garantizados porque más de una docena de los gobernadores están limitados en sus legislaturas.

Los Republicanos van camino de hacer avances en el terreno de su mayor debilidad, el noreste. El Partido Republicano ya ha marcado en tanto, en Nueva Jersey, con las elecciones extraordinarias de 2009. Los Demócratas defienden escaños en el aire en Maine y Pennsylvania, y los precedentes de alternancia normal en ambos estados favorecen a los Republicanos.

Además, los gobernadores titulares Demócratas de New Hampshire, Massachusetts y Maryland se enfrentan por separado a rivales con posibilidades en sus apuestas por ampliar el número de sus legislaturas. Solamente en Nueva York, donde el fiscal general del estado Andrew Cuomo va a suceder al gobernador interino que se jubila David Paterson, los Republicanos no lograron encontrar un rival fuerte.

En contraste, las probabilidades más halagüeñas para los Demócratas se encuentran en Connecticut, Rhode Island y Vermont, donde los escaños republicanos están en el aire.

El Sur sigue pareciendo Republicano. El gobernador de Texas Rick Perry tiene ventaja por delante del alcalde de Houston Bill White, y el Partido Republicano tiene todos los números para ocupar los escaños de Alabama, Florida, Georgia y Carolina del Sur.

Virginia se decantó por los Republicanos en 2009, y son favoritos para ocupar las gobernaciones Demócratas de Oklahoma y Tennessee. Sólo en Georgia, donde el ex gobernador Roy Barnes intenta volver, los Demócratas tienen al candidato más conocido.

La principal carrera en la costa oeste se da en California, donde el actual fiscal general, y ex-Gobernador, Edmund G. "Jerry" Brown se presenta contra la consejera delegada de eBay Meg Whitman por el puesto que abandona el rebelde Republicano Arnold Schwarzenegger. Whitman va camino de romper todos los récords de gasto, pero Brown parece decidido a conservar su antiguo cargo.

En el resto del Oeste, los Demócratas parecen extremadamente expuestos en Wyoming, y dos escaños sin decidir en Oregón y Nuevo México también pueden suponer un desafío. Colorado también podría encontrarse en la lista de temores Demócrata, pero un escándalo de plagio ha caído encima del Republicano Scott McInnis, y el alcalde de Denver John Hickenlooper tiene ahora la sartén por el mango.

Los Demócratas también tienen esperanzas en Arizona frente a la Gobernadora Jan Brewer, que debe su fama a la inmigración; en Alaska, donde el sucesor de Sarah Palin, Sean Parnell, busca una legislatura propia; y en los escaños de Nevada y Hawái.

El centro es el principal campo de batalla y donde seguro habrá avances Republicanos. En Kansas, donde la gobernación Demócrata antes ocupada por Kathleen Sebelius, hoy secretario de salud y servicios sociales, está en el aire, el Senador Republicano Sam Brownback es el favorito con diferencia.

Los escaños Demócratas de Michigan y Wisconsin también son objetivos tentadores para el Partido Republicano, y están posicionando a candidatos creíbles en ambos.

En los comicios de Iowa, el gobernador Demócrata Chet Culver tiene que enfrentarse al veterano gobernador Republicano Terry Branstad, y en Ohio, el gobernador Demócrata Ted Strickland va empatado con el antiguo secretario del Comité Presupuestario de la Cámara John Kasich.

La oportunidad final que tienen los Republicanos es en Illinois, donde el gobernador interino Pat Quinn sigue sufriendo las consecuencias del escándalo Rod Blagojevich al tiempo que se enfrenta al Senador del estado Bill Brady. El único objetivo Demócrata tentador es la gobernación Republicana de Minnesota, en el aire.

Los gobernadores juegan históricamente un papel significativo en la política presidencial de sus partidos y los elegidos en 2010 también tendrán voz en la mayoría de los estados en el proceso de diseño de los distritos electorales que acompaña al censo actual.

Gobernar los estados será difícil en estos inciertos momentos económicos, pero la competencia es feroz.

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