Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Un ensayo electoral en Australia

E. J. Dionne
E. J. Dionne
lunes, 26 de julio de 2010, 01:17 h (CET)
WASHINGTON -- Es infrecuente ver un ensayo de una campaña electoral. Pero a lo largo del mes que viene, Australia va a brindar el campo de pruebas de algunos de los eslóganes centrales de las elecciones estadounidenses de este noviembre.

El pasado fin de semana, la Primer Ministro Julia Gillard, que ocupó la cartera en junio tras la caída de su predecesor, Kevin Rudd, fijaba la fecha de las elecciones el 21 agosto -- las cosas se hacen rápido allí -- en las que su Partido Laborista va a utilizar un argumento central que los Demócratas esperan invocar contra los Republicanos.

Las declaraciones de Gillard al dar el pistoletazo a la campaña no dejaban espacio a la duda del mensaje Laborista. "Estos comicios van a girar en torno a una elección clara", anunciaba, "si queremos que Australia avance o retroceda". En cuestión de un minuto y 41 segundos, Gillard utilizaba diversas variaciones de "avanzar" seis veces y de "retroceder" cuatro.

El eslogan Laborista, "Avancemos Australia", está por completo pues en su lectura subliminal: que los australianos no quieren volver a los conservadores que gobernaron el país durante 11 años antes de la victoria Laborista de 2007.

Y en los próximos meses, una de las mismas palabras favoritas del Partido Demócrata será "Bush", como en George W. Bush, con el fin de ilustrar la misma idea. Los Demócratas esperan ya poder persuadir a los electores de ver sus papeletas en las legislativas de este año no como un voto de castigo a su propia dirección, sino como una elección entre -- bueno, avanzar, o volver a la era Bush.

En las últimas semanas, una serie de errores tácticos Republicanos ayudaba a inyectar la herencia Bush en el diálogo político. Cuando los Republicanos pasaron a la ofensiva pidiendo la prolongación de las bajadas de los impuestos a los estadounidenses de renta media-alta aprobadas por Bush, los Demócratas recibían la oportunidad de aprovechar una de las iniciativas menos populares del ex presidente.

Y cuando los secretarios de los comités Republicanos de campaña a la Cámara y el Senado, el Representante Pete Sessions y el Senador John Cornyn, defendían el pasado domingo el expediente Bush en "Meet the Press", los Demócratas se preparaban.

Rápidamente fabricaban un anuncio en la red, citando repetidamente a Sessions diciendo "tenemos que volver al mismo programa", y sugiriendo que el programa que tenía en mente era el de Bush.

Un portavoz de la formación insistía en que la cita en cuestión no era una referencia a Bush, aunque Sessions lo había mencionado al principio del programa: "La gente tenía empleo cuando los Republicanos no sólo gobernaban, sino cuando George Bush estaba allí". Con las encuestas apuntando que los electores se inclinan a culpar a Bush más que al Presidente Obama del caos económico, todas las declaraciones así por parte de los Republicanos se van a cobrar un elevado precio.

¿Puede funcionar el eslogan del avanzar o retroceder? Allí es donde entra en escena el experimento australiano de Gillard. En muchos sentidos, su Partido Laborista de centro-izquierda está en una posición mucho mejor que la de los Demócratas. La economía australiana es un referente global. Nunca llegó a caer en la recesión, y el paro del país se sitúa en un sorprendentemente escaso 5,2%.

Teniendo encuentra la boyante situación económica del país, es notable que los parlamentarios Laboristas llegaran a considerar la idea de dar el pasaporte a Rudd. Pero Rudd estaba cayendo en las encuestas, perjudicado por la mala gestión de la legislación de intercambio de emisiones por parte de su ejecutivo y las polémicas surgidas a tenor de su impuesto a los disparatados beneficios de las mineras.

Los colegas de Rudd se dejaron guiar por el pánico y, falto de un electorado fuerte entre las facciones de la formación, se vio obligado a ceder el paso a su representante en funciones Gillard, que convocó inmediatamente elecciones con el fin de legitimar su liderazgo. El cambio detuvo la bonanza del Partido Liberal en la oposición (que, para que nadie se lleve a error, en realidad es el Partido Conservador) y su secretario, Tony Abbott.

Y para hacer aún más interesante la comparación trans-Pacífica, la formación de Abbot concurre con eslóganes que los Republicanos esperan utilizar. Su último anuncio incluye la línea de discurso: "Más Laborismo. Más desperdicio. Más endeudamiento. Más impuestos". Y para fijar la idea de los Liberales de que la nueva dirección no ha alterado la dirección del ejecutivo titular, un anuncio abre y cierra con las palabras: "No ha cambiado nada. Es el mismo Laborismo".

Por ahora, Gillard ha despuntado en las encuestas, en parte gracias a una disciplinada puesta en escena durante sus primeras semanas en el cargo y también vinculando a Abbott con las agitadas políticas de relaciones sindicales impopulares del anterior ejecutivo conservador -- incluso si Abbott había manifestado que no tiene intención de reimplantarlas.

¿Donde va Australia, va América? No necesariamente. Pero durante la última década, la política en los dos países ha funcionado en tándem, con la victoria de Rudd vaticinando en 2007 la de Obama. Como poco, cuando los Demócratas digan que nuestras elecciones giran en torno a si queremos avanzar o retroceder, podrán hacer un gesto respetuoso a la Primer Ministro Gillard.

Noticias relacionadas

Para reforzar relaciones comerciales

V. Abelenda, Girona

El Estado se lava las manos

G. Seisdedos, Valladolid

Educación trasvasada... Educación utilizada

A. Alonso, Madrid

Cataluña, cromos y culpa

V. Rodríguez, Zaragoza

Rajoy da alas a los separatistas

E. Díaz, Madrid
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris