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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Sexo y sotanas

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
sábado, 24 de julio de 2010, 22:13 h (CET)
No hay día en que los medios de comunicación no lleven alguna noticia relacionada con el sexo y algunos sacerdotes. Algo está oliendo a podrido en los pasillos del Vaticano y no es nuevo, el celibato a lo largo de los siglos no ha servido para mitigar los ardores de la entrepierna entre los mosenes. Últimamente hemos sabido de las trapisondas sexuales del llamado padre Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y hemos conocido que debajo de aquellas sotanas pulcras y bien planchadas ardía una sexualidad desenfrenada que lo mismo hacía a pelo que a pluma, féminas y varones de cualquier edad y condición pasaban por la cama de este clérigo mientras las instancias vaticanas miraban con disimulo hacía otro lado. Pero todo este entramado de sotanas, alzacuellos, casullas e incluso tiaras papales no es nada nuevo, mis paisanos de la familia Borja hace varios siglos que a la sombra de las estancias vaticanas copulaban sin freno ni distinción alguna, pero esos eran otros tiempos.

Ahora desde mi tierra, el País Valencià, han decidido poner a la zorra a cuidar las gallinas y si nadie lo remedia el próximo curso sacerdotes y supongo que monjas serán los encargados de dar clases de orientación sexual a niños y adolescentes entre los cinco y los quince años de edad. En la tierra del “anem a més” (vamos a más) no se conforman con ir a más en políticos del Partido Popular encausados por la Justicia, no tienen bastante con las imputaciones de Francisco Camps, Presidente de la Generalitat, Carlos Fabra, Presidente de la Diputación de Castelló y “Pitu” Ripoll, Presidente de la Diputación de Alicante y después de ver que por fin la Comunitat Valenciana está conexionada, eso si, por la vía judicial han decidido dar un paso adelante y encargar la educación sexual de los menores a la entidad eclesial que tanto sabe sobre este tema, especialmente de su práctica con menores.

La Consellería de Educación de la Generalitat valenciana tiene un programa especifico para educar sexualmente a los escolares, es el llamado “Programa de Intervención Sexual” (PIES) pero al Arzobispado no le parece bien este programa y Concepción Medialdea, autora del nuevo programa, lo tacha de ser una programa para “la perversión de los menores” y los asotanados han decidido encargar un nuevo programa para implantarlo en sus colegios. Para ello han contado con la colaboración del Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF), cercano al Opus Dei, quien ha encargado la elaboración de un manual a Concepción Medialdea.

Este manual epigrafiado bajo el titulo “Saber Amar Básico Escolar” (SABE) nace, según sus mentores, para prevenir el aborto que tanto escuece a los meapilas cuando no son sus mujeres e hijas las que tienen que sufrirlo y por tanto en él la sexualidad está orientada exclusivamente a la procreación. En el mismo se encuentran perlas como la que dice que “el preservativo no es solución alguna” por tanto todos castos y puros hasta pasar por la vicaría y nada de caer en el vicio del onanismo ya que éste es un “vicio o defecto que crea adicción”. Es un manual homófono en el que se define al homosexualismo como una “disfunción” sin parar mientes en que entre las filas eclesiales son muchos los que viven entre adolescentes con esta “disfunción”.

Volvemos a los negros años del oscurantismo, a la represión sexual, a la ignorancia en temas de amor y goce, al camisón con ventana de las noches de boda de nuestras abuelas, a la amenaza del fuego eterno como moneda de pago por unos instantes de placer y dicha, a relegar al olvido la prevención contra las enfermedades de transmisión sexual, en fin, a crear una generación de castrados asustados por la condena eclesial. Y todo ello envuelto en los pliegues de las sotanas y aderezado con el dinero público que reciben muchos de estos colegios religiosos que suelen ser concertados en su mayoría.

Relegada al olvido, por este nuevo manual de educación sexual, la frase “folleu, folleu, que el mon s’acava” (follar, follar, que el mundo se termina) yo propongo que a partir de ahora las clases de religión sean dictadas por “señoritas de la vida”, esas mismas que ejercen su labor en esos “clubs” de los que muchos meapilas suelen ser adictos visitantes. Si los sacerdotes, con voto de celibato, van a ejercer de educadores sexuales no veo contradicción alguna en que las meretrices dicten las clases de religión, al fin y al cabo la mayoría están bautizadas.

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