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Los santos inocentes

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
sábado, 24 de julio de 2010, 08:23 h (CET)
Obama celebra con gran cobertura mediática su victoria sobre los trust financieros, clamando a voz en grito que la aprobación de su ley impedirá que estos vivos puedan provocar nuevas crisis; pero, a pesar de que de sus palabras triunfantes se desprende tácitamente que conoce con total exactitud nombres y apellidos de quienes han perpetrado este incalculable dolo a toda la humanidad, no hay ni un solo detenido, ni un solo culpable y, ni mucho menos, un solo condenado. BP ha producido la mayor catástrofe planetaria de la Historia, en todos los medios se la responsabiliza de un desastre que más pronto que tarde producirá daños irreparables a la vida en los océanos –y quién sabe si en el mundo-; pero no hay ni un solo detenido, ni un solo culpable y, ni mucho menos, un solo condenado. En ambos casos sólo se habla de dinero, de costos que asumirán -cómo no, arrimando solidariamente el hombro- los trabajadores y los humildes de todo el planeta: unos, experimentando un brutal empobrecimiento; y otros, con su propia vida. Los poderosos, ésos que han producido estas dos catástrofes –además de todas las Guerras de Barrio recientes y las que están por desatarse en Corea e Irán-, son los santos inocentes, criaturas que no merecen sino apenas algunas críticas marginales que a ellos sólo les sirven para echarse unas risas.

Dice la desinformación oficial que en el Golfo de México se han vertido apenas 34000 toneladas de crudo que han contaminado 930 millas de costa, lo que con un simple cálculo arroja 43 litros por metro lineal de costa. Una verdad que es consumible sólo los muy iletrados, pero que para cualquier persona capaz de hacer operaciones aritméticas sólo le dicen lo rematadamente mentirosas que son las autoridades. Primero que nada, no son 930 millas las contaminadas, sino más de dos mil (y de unos tres a diez mil kilómetros cuadrados en superficie), con un espesor medio de vertidos de unos dos metros, siendo la cifra resultante que muy timoratamente se puede estimar de dos a cuatro billones de toneladas (europeas) de vertido. Pero es que, por otra parte, los fondos marinos están encenagados de diferentes crudos y alquitranes, buena parte de todo este vertido ha entrado ya en la Corriente del Golfo y otra en la Corriente del Atlántico, distribuyéndolo por todo el planeta y siendo más que posible que en el curso del próximo año tengamos mareas negras en Galicia, Noruega, Canadá o en cualquier otra parte del globo.

Por si fuera poco este desolador paisaje, que se resuelve fugazmente (como una noticia sin importancia) en los telediarios enseñando una grabación de una de las válvulas en las que se ven unos “hilitos” ya prácticamente controlados, el fondo marino se ha levantado un promedio de diez metros por causa de la presión y se está resquebrajando (amenazando con una explosión fenomenal), habiéndose producido ya fracturas que en algunos casos se habla de cientos de metros a decenas de kilómetros, por donde están escapando masivas cantidades de otros crudos, alquitranes, metano, benceno y otras mil lindezas por el estilo, todas ellas altamente tóxicas y muchas de ellas peligrosamente explosivas. Y, para rematar esta cuestión de lo que podría ser la primera extinción masiva producida por los poderosos, las autoridades al servicio de estos santos inocentes están combatiendo los vertidos con dispersantes que no sólo multiplican la toxicidad aérea y acuática, sino que facultarán que su masivo uso produzca una contaminación tal que no es posible definir en su perdurabilidad sino en siglos. Por lo pronto, la toxicidad de la tierra en las riberas del Golfo, ya supera en varios cientos de veces los máximos admitidos por las autoridades sanitarias.

Los santos inocentes repican sus campanas de gloria pregonando los éxitos de Obama, e incluso de BP; pero millones de personas –tal vez miles de millones en un próximo futuro- están sufragando con su miseria y sus vidas estos desastres de a quienes ni la humanidad ni el planeta les importa un ardite. Un mal que afectará también a los defensores de las posturas oficiales y a sus familias, porque cuando les alcance no les preguntará la catástrofe en qué bando militaban. Sin embargo y entretanto, no faltarán cientos o miles de millones de euros en las cuentas de estos santos inocentes, ni sabrosos delicatessen en sus platos o excelentes caldos para rellenar sus copas; pero el grueso de la humanidad será muchísimo más pobre o directamente prescindible, y muy pronto el desastre producido contra los recursos marinos pondrán a media humanidad contra las cuerdas del hambre. Así las cosas, que estos mismos santos inocentes, que son los que allanaron y se apropiaron por la fuerza de las armas de países enteros, asolándolos, estén ultimando sus planes para meterse en un avispero que pudiera ser nuclear, puede que sea hasta una buena noticia, reduciendo así el sufrimiento al que parecemos condenados buena parte de quienes conformamos la humanidad. El mundo, de esta manera, quedaría solamente habitado por los santos inocentes y quienes les pusieran las ambrosías en sus lujosos platos. Será un planeta estercolero, así en su estado como en sus pobladores; pero ellos serían el justo legado de nuestra andadura como especie en este mundo, porque no fuimos capaces de ponerlos en su sitio. Alea jacta est.

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