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Sobre el Patrimonio Nacional y la crisis
Mario López
Digo yo que si el Patrimonio Nacional es patrimonio nacional, de algo nos habrá de servir a todos los nacionales (es decir, a los nacidos en esta nación única que reconoce la Constitución). Acostumbrados estamos a ver cómo venden los soberanos ciudadanos sus casas o sus coches, para hacer frente a deudas y otras desagradables contingencias personales o familiares.
Yo mismo he vendido mi guitarra, parte fundamental de mi patrimonio, para aguantar el tirón. ¿Pues no son los yates, coches de lujo y otras accesorias posesiones de la Casa Real patrimonio de la única Nación que reconoce la Constitución? ¿No nos ayudaría en buena medida su venta a hacer frente a la cuantiosa deuda nacional que ya estamos pagando con la pérdida de nuestros empleos y la reducción de nuestros salarios los soberanos ciudadanos? ¿Es que acaso es más acuciante mantener los yates del Rey que nuestros empleos para asegurar la prosperidad de la única Nación que reconoce la Constitución? ¿Si todos los españoles renunciamos a bienes personales para afrontar la crisis, no puede el primero de los ciudadanos renunciar a bienes que, más que suyos, son de todos nosotros? Este verano no veré el mar, y no podré consolarme tocando la guitarra. El rey, en cambio, seguirá en Mallorca, con su creciente familia, regateando. Ni es justo ni democrático. Añoro la Gloriosa, cuando los generales Prim, Serrano y Topete subastaron los atributos de la Casa Real.
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