Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Seguimos sin entender la inteligencia

Ruth Marcus
Ruth Marcus
viernes, 23 de julio de 2010, 02:10 h (CET)
WASHINGTON -- Si yo fuera el Presidente Obama, me pensaría muy mucho la elección de James Clapper para director de Inteligencia nacional. Como mínimo, le convocaría - junto al resto de caciques con poder de decisión de la Inteligencia - y pediría otro repaso de los graves problemas que reviste la creciente burocracia de la Inteligencia sacados a la luz por The Washington Post.

Sin necesidad de la postura defensiva esta vez.

El equipo del Post, encabezado por la valiosísima Dana Priest, describe la difícil maquinaria de la Inteligencia que proliferó como consecuencia del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001. "Tras nueve años de gasto y crecimiento sin precedentes", escriben Priest y Williams M. Arkin, "el resultado es que el sistema puesto en marcha para proteger a Estados Unidos es tan masivo que su eficacia es imposible de determinar".

Nadie - es difícil ver cómo podría hacerlo un solo ser humano - domina las actividades que proliferan, con 1.271 organizaciones y 1.931 empresas privadas trabajando en el contraterrorismo, la seguridad nacional y la Inteligencia.

Como declara al Post el Teniente General John R. Viñas, que examinó los programas del Departamento de Defensa el año pasado, "No tengo conocimiento de ninguna agencia con la autoridad, la responsabilidad o un mecanismo de coordinación de todas estas actividades interinstitucionales y comerciales". El resultado inevitable, dijo, es "mensaje disonante, eficacia reducida y derroche. En consecuencia no podemos evaluar con eficacia si nos protege más o no".

Vines no fue la única voz, y su evaluación era subrayada con ejemplos concretos. Desafortunadamente, la respuesta de la burocracia de la Inteligencia fue como era de esperar cubrirse las espaldas. "La información no refleja al sector de la Inteligencia que nosotros conocemos", dice en una declaración David C. Gompert, director en funciones de Inteligencia nacional.

La agencia facilitó un "informe de datos" de cinco folios sobre la situación de la Inteligencia post-11 de Septiembre y dos folios de desmentidos acerca de los contratistas. Un ejemplo: "Mito: La Inteligencia no tiene una imagen precisa de sus filas de contratistas y no ejerce la supervisión adecuada sobre esos círculos. Realidad: La Inteligencia es el referente a la hora de adoptar un enfoque riguroso y sistemático sobre la planificación y la gestión de su personal contratista".

Compare esto con estas declaraciones del Secretario de Defensa Robert Gates: "Es una confesión terrible. No dispongo del número de contratistas que trabajan para la Oficina del Secretario de Defensa". La realidad de Gates, de todas formas, se parece muchísimo al supuesto mito.

Lo más preocupante es que esta defensa enconada se prolongaba durante la vista de confirmación de Clapper el martes ante el Comité de Inteligencia del Senado. "Creo que hubo cierta estridencia y gratuidad que no suscribo", dijo al panel. "Creo que extrapoló (Priest) desde... su experiencia anecdótica". Y luego: "Creo que ha forzado las cosas en busca de algo de sensacionalismo al respecto".

¿Esfuerzos innecesarios, solapados, redundantes? "La duplicación de un encargado es el análisis de la competencia de otro", dijo Clapper. Cierto. Cuando te enfrentas al colapso potencialmente catastrófico, hay que apoyarse en la redundancia. Pero ese tipo de solapado deliberado no es la situación que describe el Post. Era una duplicación más caótica -- y contraproducente.

En su favor, Clapper reconocía la validez de ciertas ideas -- por ejemplo, superposición de competencias al examinar lo que llamaba "financiación de la amenaza" -- la forma en que terroristas, traficantes de droga y demás obtienen, y mueven, su dinero. "Ese es un terreno que me tomo en serio", decía.

En conjunto, sin embargo, su reacción fue decepcionante. La crónica fue todo menos gratuita, estridente y sensacionalista. Fue rigurosa, detallada, basada en hechos -- y profundamente preocupante. Los senadores que preguntaban a Clapper parecían entenderlo, porque siguieron volviendo al tema. Que Clapper pensara necesario responder con esta clase de lenguaje no habla bien de su mandato como cuarto director de Inteligencia nacional en sus cinco años de existencia.

Noticias relacionadas

Cuidado con los que buscan pescar en aguas revueltas

Al socaire de la revolución independentista catalana, la izquierda extrema busca su propio golpe de Estado

La experiencia filosófica

Se entiende por experiencia un modo de conocimiento que se basa en la percepción

Sus adicciones irán con usted después de su muerte

Ningún ser humano sabe cuándo llegará su última hora

Los demonios son más listos que nosotros

Ellos juegan en los dos lados del tablero de nuestros enfrentamientos y consiguen su propósito: que nos odiemos.

Odio a lo español y niños como ‘escudos humanos’

Este que escribe cursó la semana pasada un escrito argumentado a la ONU y a UNICEF la utilización de los niños catalanes como ‘escudos humanos’
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris