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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Cada 15 segundos agoniza un niño

Clemente Ferrer (Madrid)
Redacción
miércoles, 21 de julio de 2010, 23:39 h (CET)
Las secuelas atañidas por el consumo de agua no potable causan más víctimas mortales, en todo el universo, que cualquier otra clase de barbarie, incluida la conflagración bélica. Es el dato letal divulgado por la ONU.

Se evalúa que, en todo el orbe, siguen existiendo más de 900 millones de mortales sin acceso al agua potable, un bien básico que tiene su trascendencia en la sanidad, en la seguridad y en la calidad de vida, fundamentalmente entre los chiquillos. Las dolencias que se transmiten por el agua, no bebible, originan cada año el fallecimiento de más de 2 millones de críos. Cada 15 segundos agoniza una criatura por un achaque inducido por la falta de acceso a la manga de agua potable, saneamiento defectuoso o falta de higiene. Se evalúa que más de 2.500 millones de personas existen sin un sistema apropiado de saneamiento
El problema del agua no solo afligen a los países indigentes, cada año se recrudece su escasez y falta de calidad en las urbes más opulentas de la tierra.

En la Semana Internacional del Agua se ha dado a conocer una investigación bajo el título “Países ricos, pobres en agua” en el que se exponen los aprietos del agua en los países desarrollados. El tratado tiene en cuenta los efectos que ha originado del cambio climático, los desecamientos, la deficiente gestión del agua y la contaminación de las aguas furtivas. La conclusión es que existe una crisis universal del agua que no distingue entre pueblos indigentes y opulentos.

Países como Australia, Estados Unidos, Reino Unido, Japón o España, al que se le dedican más páginas que a ningún otro país en la indagación, preparada por Jaime Pittock, encargado del “Programa del Agua” de WWF. También se habla de las sequías recurrentes en Europa mientras en el Mediterráneo los regadíos y el turismo ponen en riesgo sus recursos. En Australia, el continente más desaguado del cosmos, la salinización es un peligro para el cultivo. En Japón, a pesar de sus diluvios, la contaminación del agua es una embarazosa contrariedad. En Estados Unidos se generaliza un empleo descabellado del agua.

La comunidad internacional asevera: “La violencia contra la vida de millones de seres humanos, especialmente niños, forzados a la miseria y al hambre, es debido a una inicua distribución de las riquezas entre los pueblos”.

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