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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Mitos insensatos de unos líderes sinvergüenzas

Dana Milbank
Dana Milbank
miércoles, 21 de julio de 2010, 22:20 h (CET)
WASHINGTON -- Jan Brewer ha perdido un tornillo.

La gobernadora de Arizona, decidida al parecer a ahuyentar hasta el último dólar del turismo de su estado paria, ha hecho sonar nuevas alarmas con la violencia fronteriza. "Nuestras agencias del orden han encontrado cadáveres en el desierto enterrados o simplemente tirados que habían sido decapitados", anunciaba en la televisión local.

¡Ay caramba! ¿Esos extranjeros de piel oscura decapitan ahora a los rubios estadounidenses? Tal vez también les arranquen la cabellera o les reduzcan la cabeza o las claven en una estaca.

Pero aquellos temerosos de perder miembros al norte del cuello pueden relajarse. No existe ninguna prueba capilar que apoye las declaraciones de Brewer.

La página web del Arizona Guardian cotejó la información con los forenses de los condados fronterizos de Arizona y el personal sanitario dijo no haber visto nunca decapitaciones relacionadas con la inmigración. Llamé por teléfono y envié correos electrónicos a la oficina de prensa de Brewer pidiendo información de las decapitaciones; no hay declaraciones.

La insensatez de Brewer sobre las decapitaciones es solamente una de las falsedades de la inmigración que están siendo difundidas por los políticos de Arizona. ¿Violencia fronteriza en ascenso? ¿Phoenix la segunda capital mundial de los secuestros? ¿Inmigrantes ilegales principales responsables de la mayoría de asesinatos de policías? ¿La mayoría de los que cruzan la frontera son mulas de la droga? Todo falso.

Esto importa, porque significa que la premisa entera de la ley de inmigración de Arizona es una falacia. Funcionarios de Arizona afirman que tuvieron que intervenir porque los funcionarios federales no están haciendo lo suficiente para atajar la creciente violencia fronteriza. Las siniestras denuncias de violencia, a su vez, explican que la opinión pública estadounidense apoye las medidas policiales de Arizona.

El año pasado nos dejó paneles de eutanasia y asesinatos de ancianos, pero en comparación con la tontería que justifica las medidas contra la inmigración, el debate sanitario fue una noche de debate en el Oxford Union.

Hace dos meses, el Arizona Republic publicaba un informe exhaustivo que concluía que, según estadísticas del FBI y las agencias del orden de Arizona, la delincuencia en los municipios fronterizos de Arizona "se ha mantenido constante esencialmente durante la última década". Por ejemplo, "En el año 2000 se registraron 23 violaciones, robos y asesinatos en Nogales, Arizona. El año pasado, a pesar de casi una década de crecimiento demográfico, se registraron 19 delitos de esta naturaleza". El comisario de Pima County informaba que "La frontera nunca ha sido más segura".

Las estadísticas del FBI demuestran que la incidencia de la delincuencia en todos los estados fronterizos es inferior a la registrada hace una década -- y aún así el Senador John McCain, R-Ariz., dice que la violencia "es la peor que he visto nunca". El Presidente Obama afirmaba con justicia el pasado fin de semana que "la frontera sur es más segura hoy que en los últimos 20 años", pero Rush Limbaugh juzgaba que el presidente "está de atar" basándose en esas declaraciones.

Sin duda, la inmigración ilegal y las mafias mexicanas de la droga son problemas enormes. Y existe un peligro real de que la violencia alarmante y creciente que se registra en México se extienda al norte. Pero más allá de las anécdotas -- el asesinato violento de un ranchero y el tiroteo de un asistente del comisario -- no hay pruebas de que se haya extendido.

Pero está McCain -- sólo por detrás de Brewer a la hora de arruinar a la industria turística de Arizona -- diciendo en la NBC y la ABC que Phoenix es "la segunda capital del secuestro del mundo" por detrás sólo de Ciudad de México. "Falso", dice Politifact, remontando la afirmación de McCain a una información dudosa aparecida en ABC News en febrero de 2009. Las agencias del orden en general no hacen un seguimiento de las estadísticas de secuestros, pero los expertos dicen que la incidencia es muy superior en varios países africanos, asiáticos y centroamericanos. Las denuncias de secuestros en Phoenix, mientras tanto, descienden.

Después están las declaraciones de Brewer apuntando que "la mayoría" de la gente en situación irregular "viene aquí y trae drogas, y ocupa pisos francos y extorsionan a la gente y aterrorizan a las familias. Esa es la verdad". No lo es. La patrulla de fronteras que tiene asignada la región de Tucson ha detenido a más de 170.000 inmigrantes en situación irregular desde el 1 de octubre, pero durante ese tiempo sólo se han presentado 1.100 cargos por tenencia de drogas.

La afirmación de que los ilegales están detrás de la mayoría de los asesinatos de funcionarios del orden también es una tontería. La Senadora de Arizona Sylvia Allen decía que "durante los últimos años, el 80% del personal de nuestras fuerzas del orden que ha perdido la vida o ha resultado herido de gravedad lo ha sido a manos de un inmigrante en situación irregular". Un portavoz de la policía de Phoenix decía a E.J. Montini, del Arizona Republic, que la cifra real de los muertos es inferior al 25%, y que no existe ninguna estadística de agentes heridos.

¿Qué es pues esta "terrible crisis de la seguridad fronteriza" que Brewer dice "no ha hecho sino agravarse"? Ella denunciaba hace poco a Greta Van Susteren, de Fox News, la gestión que ha hecho Obama de la frontera: "No han hicieron (sic) su trabajo".

Pero la persona que no ha hecho realmente su trabajo es Brewer. Debería apretar las tuercas que tiene sueltas y empezar a contar a los estadounidenses la verdad.

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