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El triunfo del Partido Abstencionista
Mario López
Con toda probabilidad en las próximas elecciones generales saldrá triunfante el etéreo Partido Abstencionista que viene a ser algo así como una coalición de desafectos diversos y plurales, como debe de ser. Desafectos hijos de la indiferencia, el hartazgo, y el inconformismo.
Por mucho que se empeñen, PP y PSOE no tienen dónde rascar en ese limbo que va creciendo como un cáncer metastásico escamoso; porque escamado es lo que va estando ya el soberano pueblo. Este cáncer no tiene tratamiento, aunque puede que se mantenga estacionario durante algunos años más, quizá décadas. Pero no tiene tratamiento porque los agentes patológicos que lo han producido siguen extraordinariamente activos. Esta democracia, puramente formal, está enferma, fagocitada por el mercado del salvaje oeste que, cual taenia solium con su escólex adosado en la pared del intestino grueso de nuestra sociedad, va haciéndose con el alimento de todos para vivir solo ella, a sus anchas. El Partido Abstencionista es invisible en lo que se ha dado en llamar la sede de la soberanía popular (yo la llamaría la sede de la soberana desfachatez de unos pocos), y no se la espera en la calle; al menos de momento. Todo se andará y lo que tenga que venir, vendrá.
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