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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Nuevos trucos para ocultar nuestras vergüenzas

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 19 de julio de 2010, 07:44 h (CET)
Es evidente que los ciudadanos de a pie no disponemos de medios para entrometernos en el acorazado mundo de los políticos que nos gobiernan, lo que favorece que nuestras probabilidades de ser engañados estén en un 99% a favor y un 1% en contra. Lo que sucede es que, en ocasiones, algunos periodistas avispados nos ayudan a que descubramos lo que se está tramando en estos sombríos despachos, donde algunos supuestos “salvadores de la patria”; si es que, en realidad, les importa un bledo lo que le ocurra a España y a los ciudadanos españoles traman sus oscuras conjuras – algunas de las cuales, después de más de seis años de que las mesnadas del socialismo absolutista, hayan conseguido acabar con todo lo justo, razonable, decente, honorable, lógico, beneficioso y ético que pudiera quedar en pie en este país, como si, el mítico caballo de Atila, hubiera colaborada en dejarla yerma y arruinada –. En realidad, ZP y su gobierno, nunca han dado muestras de querer ceder el poder, en una alternancia necesaria; como es habitual en una democracia verdadera donde, según sean las necesidades más perentorias de cada momento, se van sucediendo las izquierdas y las derechas en el poder; las unas para ocuparse de mejorar la equitativa distribución de la riqueza y las otras para que la economía nacional genere la riqueza precisa para que todos se puedan beneficiar de ella.

Y en esta obcecación para agarrarse al poder, que está reñida con el sentido común, como muy bien decía Lucio Anneo Séneca: “Todo poder excesivo dura poco”, una reflexión que viene como anillo al dedo si queremos juzgar la manera doctrinaria, impositiva, despótica y arrolladora con la que el PSOE viene imponiendo, contra viento y marea, toda una serie de medidas que ni, en las más abyectas dictaduras, tuvieron éxito. En este sentido, y siguiendo la línea marcada por la tradición de quienes nos gobiernan, de tener al pueblo engañado y alejado de lo que es la situación real de la economía de nuestro país; nos hemos podido enterar, por una noticia de Expansión, de determinados mangoneos puestos en práctica por la ministra Elena Salgado quien, al parecer, ante su manifiesta incompetencia para poner en orden las cuentas públicas de España y la necesidad de doblar la cerviz ante sus colegas de Europa, – se limita a cumplir, sin rechistar, las órdenes que se le trasmiten desde el ECOFIN –, pretende hacer algunas combinaciones poco ortodoxas con las estadísticas y los elementos que conforman el PIB, para conseguir que, antes de lo que se nos pronostica, se produzca un mejora ficticia en él, aunque para ello deba tener que convencer a los funcionarios, encargados de su cálculo, para que se tomen otros parámetros en consideración. Es decir, implantar un sistema que estaba en estudio en el 2007 y que fue dejado en hibernación con el objeto de que, con un sistema enfoque ( algo que ya se llevó a efecto en el ministerio de Trabajo cuando se excluyeron de las estadísticas del paro a los desocupados que realizaban cursos de formación, a los que buscaban empleo parcial, a los que querían un trabajo determinado, etc.) los resultados fueran más optimistas y se pudieran presentar como una mejora en la reactivación de la nación cuando, en realidad, no se trata más que de uno de los engaños y artificios encaminados a ocultarnos la evidencia a los ciudadanos y, pudiera ser, que una de las añagazas del Gobierno para intentar darles el pego a los que nos vigilan desde Bruselas. En este caso, me temo que sería una idea poco sensata si debemos admitir que todos los ojos de las naciones europeas nos están mirando bajo el prisma de la gran preocupación que ha generado en ellos la situación de nuestra deuda pública y la poca solvencia de algunos de nuestros bancos.

El hecho es que se comenta, y así nos lo transmite el articulista de Expansión, que la señora Elena Salgado, una persona de apariencia tan modosa y recatada, tan sobria en su dieta y tan preocupada por la salud de los españoles ( faceta que tuvimos ocasión de comprobar cuando pretendió quitarnos el vino en las comidas y dejar de comer hamburguesas, cuando estaba a cargo de ministerio de Sanidad); y con la impronta de estudiosa y educada; nos ha vendido una imagen tan convencional y un poco demodé, por qué no decirlo, que, no obstante, encubre una faceta oculta que puede que fuera determinante para que su jefe ZP le concediera el ministerio de Administraciones Públicas. Todos sabemos que ZP no necesita grandes ministros que puedan discutirles sus decisiones; que prefiere personas que le sean leales y le digan sí a cualquier idea que se le ocurra, por peregrina que sea. En este terreno acertó de plano con la candidata, al elegirla para el cargo que ostenta porque, aún con un currículum de dos carreras universitarias, podríamos decir que es un alter ego de su homónima en el cargo de vicepresidenta, la señora De la Vega. Lo cierto es que, si hace seis meses se la pilló presionando a los técnicos del INE para manipular la tasa de paro, ahora se la ha vuelto a descubrir intentando modificar el sistema de cálculo de la evolución de la economía (PIB), para intentar conseguir un dato optimista que pueda favorecer las aspiraciones del PSOE a volver a vencer ¡estarán locos!, en los próximos comicios. Se trata de comenzar una “revisión estadística” cambiando el método que usa para avanzar la marcha de la economía para, con ello, dar la sensación al pueblo de que se vea “más cerca la recuperación”. Por lo visto se trata del Indicador Sintético de Actividad que sirve al ministerio para realizar sus estimaciones. Dicen que se trata de una prueba, pero, si antes no se cambia de intención, el “cambio técnico” del PIB entraría en vigor a finales del 2011 y principios del 2012. El escándalo, señores, está servido, sólo es cuestión de tiempo y de que los españoles no hayamos conseguido antes que, este gobierno dimita y sea sustituido por otro que tenga la capacidad de sacarnos de esta situación en la que estamos metidos.¡Claro que esto es más una ilusión utópica que una probabilidad real!

No es esa la única amenaza que se cierne sobre nosotros, porque las eléctricas, estas compañías que no compiten entre ellas, porque las tarifas dependen de las decisiones de la Administración pública; ya están volviendo a la carga y, sin tener en cuenta que estamos en un país en recesión, con 4.600.000 de parados, con cientos de empresas que caen a diario ( en Catalunya se calcula que han cerrado, desde primeros de año, más de 10.000 empresas a pesar de lo que dice el señor Montilla de la “eficaz” gestión del Tripartit) y la creciente morosidad que se viene detectando a causa de la crisis, mucho nos tememos que sus propuestas relativas a que se produzcan cuatro revisiones de tarifas al año, pudieran tener éxito. El impacto sobre nuestra economía pudiera significar la puntilla para España.

Es posible que el respiro del verano sirva de tregua, si tenemos en cuenta que los bancos han conseguido el apoyo del BCE para pagar las amortizaciones de sus deudas y que, millones de españoles, con más o menos dinero, van a disfrutar de sus vacaciones durante las cuales procurarán dejar atrás sus preocupaciones; pero mucho nos tememos que, al llegar al otoño, como ocurrió el pasado 2.009, vuelvan a exacerbarse las dificultades, se reproduzca el paro y, para terminar de ensuciar el panorama, el Gobierno aprovecha para redondear sus aumentos fiscales sobre los impuestos que todavía no se hayan realizado modificaciones en sus cuantías. Mientras, los políticos mirando a las nubes, sin querer enterarse de nada. Cuando caigan en la cuenta pudiera ser que nuestro país ya no tuviera remedio.

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