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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Una victoria con tentáculos

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
domingo, 18 de julio de 2010, 05:37 h (CET)
Estos últimos días se ha vivido en toda España una exaltación nacionalista como hacía tiempo no presenciábamos, banderas españolas ornando calles, fachadas y balcones, camisetas rojas en cuerpos adolescentes, maduros y seniles, niños que trocaban los libros escolares por el balón y todo el mundo sacando pecho orgullosamente ante el hecho de que los jugadores de la selección española de fútbol se han convertido en esos héroes tan necesarios en tiempo de crisis. La “roja” ha ganando con todo merecimiento y ya luce en sus camisetas la estrella que la acredita como campeona de un mundial, olvidemos por un momento las angustias cotidianas, releguemos por unos días el sinsabor de no saber cómo llegaremos a fin de mes, aparquemos la zozobra que mensualmente nos produce el pago de la hipoteca y dejemos de lado la inquietud que sentimos al tener que acudir a pasar la revista cotidiana a las oficinas del INEM. España ha ganado, Iker Casillas ha levantado la dorada copa y ya nos codeamos, por primera vez en la historia, con los grandes del balompié. Por unas horas todo lo demás no importa.

Pero me dicen que estos días se ve pasear al conocido futurólogo Rappel cabizbajo, cariacontecido y tristón por las playas de Marbella mientras ataviado con su clásico tanga atigrado va pensando en cambiar de oficio. También la conocida “bruja Lola” anda estos días recogiendo sus velas, especialmente las negras, pensando en cerrar su negocio de vidente, y es que un simple octópodo alemán les ha enviado a la cola del paro con sus predicciones acertadas sobre la victoria de España en el Mundial futbolístico celebrado recientemente en Sudáfrica. Si los augures de la antigüedad escudriñaban las vísceras de diversas aves para aventurar el futuro ahora nos hemos vuelto más civilizados, ya no es necesario sacrificar a ningún animal, y es un simple pulpo el que con sus tentáculos ventosos predice las glorias del fútbol patrio.

La sensación del último mundial ha sido, además del improvisado ósculo de Casillas a su novia mientras ésta intentaba entrevistarlo, el advenimiento del pulpo Paul al mundo de la fama mundial con sus acertadas predicciones sobre la victoria del once español, unas veces rojo y otras azul. Las televisiones de todo el mundo retransmitieron en directo el inconmensurable instante en el que las ocho patas del cefalópodo alemán se posaban sobre la pecera pintada con los colores rojigualda de España. Fue un instante de gloria para ese periodismo televisivo facilón que muchas veces mira hacia otra parte cuando se producen en el mundo noticias importantes y para el que no existen más noticias ni temas que aquellos que puedan hacerle aumentar el nivel de audiencia.

La “roja” ganó el mundial, los futbolistas volvieron en olor de multitudes con sus bolsillos un poco más repletos con la suculenta prima que la Federación les ofreció por el triunfo y las gentes vivieron una jornada épica corriendo al lado del autobús que transportaba a los nuevos héroes. Y en España al pulpo Paul le crecieron los admiradores, se hacía necesario un homenaje al marino animal que previó tan importante hazaña y desde Galicia, donde se come el mejor pulpo a la gallega, el Ayuntamiento de O Carballiño se propuso traer al octópodo a tierras hispanas, para ello el alcalde junto con un industrial de la localidad dedicado a la comercialización de pulpo congelado, y que corre con los gastos de la operación, han decidido desplazarse hasta la localidad alemana de Oberhausen en el acuario de la cual pasa sus días placidamente el adivino pulpo. Pero los alemanes, a pesar de que Paul no estuvo de su parte a la hora de las predicciones, no quieren dejarle viajar a Galicia a pesar de los 35.000 euros que se ofrecen por él, y Paul seguirá viviendo los pocos años que le quedan en aquella villa alemana.

Tal vez los alemanes, conocedores de nuestra afición a tapear engullendo, aderezados con buen aceite y rojo pimentón, los tentáculos de los colegas del adivinador no se fían y temen que éste acabe también cocinado y troceado en plato de madera en la barra de cualquier bar gallego. Sería una traición a semejante animalito del Señor que nos ha llevado a saborear las mieles de una victoria que hasta ahora se nos había negado. Aunque la verdad, los científicos lo han certificado, es que el pulpo lo único que hizo fue sentirse atraído por los chillones colores de la bandera española y quienes obtuvieron el triunfo fueron los jugadores españoles dirigidos de manera magistral por un entrenador como Vicente del Bosque, un entrenador nada mediático pero muy efectivo, a él y a los chicos que vistieron “la roja” es a quienes millones de españoles tienen que agradecer los momentos de dicha que han vivido estos días. Les dejo, me esperan un plato de pulpo a la gallega y un albariño.

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