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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

Los pirómanos de la NAACP y el movimiento de protesta fiscal

E. J. Dionne
E. J. Dionne
sábado, 17 de julio de 2010, 08:10 h (CET)
WASHINGTON -- Bien por la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color. Tenemos que tener un debate honesto del papel de la raza y el racismo en el movimiento de protesta fiscal. Gracias a una resolución aprobada esta semana en la convención nacional de la venerable organización, lo tendremos.

En el momento en que se dice que hay elementos racistas dentro del movimiento de protesta fiscal -- que se reflejan en las pancartas de las concentraciones, los foros y los discursos por parte de algunas de sus figuras relevantes -- la respuesta va de las denuncias de persecución a las acusaciones de que aquellos que critican la división son los mismos que dividen.

De manera que elaboremos lo evidente: La mayor parte de la oposición al Presidente Obama viene de personas contrarias a sus políticas, no a su raza. El movimiento de protesta fiscal está motivado sobre todo por la ideología de derechas, no por el racismo.

¿Pero sabe qué? Nada de lo que dice la NAACP contradice esto. Su tesis sostiene que hay cepas claramente racistas dentro del movimiento de protesta fiscal y que los líderes del movimiento y los políticos que se benefician de su activismo deberían denunciarlas simple e inequívocamente.

He aquí a Ben Jealous, presidente y consejero delegado de la NAACP, entrevistado acerca del movimiento de protesta fiscal: "Hay que expulsar a los racistas y la gente con prejuicios de entre sus filas o pedirles responsabilidades por ellos y sus acciones. Ya no vamos a permitir que se escondan como cobardes".

La NAACP está haciendo exactamente lo que los conservadores llevan décadas exigiendo a los progresistas y los izquierdistas, que se distancien de los extremistas de extrema izquierda que ponen a caldo a América, queman banderas y elogian a dictadores extranjeros. Los racistas son la versión de los pirómanos que queman banderas del movimiento de protesta fiscal. Es justo pedir a la izquierda demócrata que condene el extremismo. Es justo pedir lo mismo a la derecha demócrata. (Fíjese en la "d" minúscula).

Me puse en contacto con Jealous en Kansas City, donde estaba asistiendo a la convención de la asociación, y se esforzó por destacar que su grupo no está lanzando una acusación de racismo gratuita. "Nosotros nunca hemos declarado racista al movimiento de protesta fiscal", dice. "Sabemos que hay miembros negros del movimiento de protesta fiscal y queremos que los negros se sientan cómodos ocupando posiciones de dirección en todas las formaciones de este país".

Pero al hablar de los líderes del movimiento fiscal, añadía: "Hemos visto las pancartas, hemos escuchado los ataques, y todo lo que pedimos es que actúen de forma responsable y digan que no hay espacio dentro del movimiento para la gente con prejuicios".

Sarah Palin contraatacaba el martes en su página de Facebook, declarándose "triste a causa de la acusación de la NAACP de que los estadounidenses patriotas que defienden los derechos expresados en la Constitución de los Estados Unidos de América son de alguna forma 'racistas'".

Por supuesto, eso no es lo que dice la NAACP.

A continuación pasaba a referirse al "pasado de racismo de América" y se identificaba con Ronald Reagan, que dijo que había "una herencia del mal". Y a continuación Palin devolvía el debate a hablar de sí misma.

"Habiéndome encontrado al otro lado de acusaciones similarmente gratuitas de racismo vertidas", decía, "sé cómo se sienten los estadounidenses del movimiento de protesta fiscal al ser falsamente acusados".

Esto es una maniobra descarada y narcisista. "Palin quiere construir un argumento falso", decía Jealous durante la entrevista telefónica. "Palin quiere que los términos del debate giren en torno a la gente que la llama racista, y nadie la está llamando racista". La NAACP, decía, simplemente la desafía a ella y a otros líderes del movimiento de protesta fiscal a distanciarse claramente del "comportamiento racista" exhibido por algunos de su movimiento.

"Hemos visto lo que ha sucedido en el pasado cuando dejamos que los grupos jueguen a 'pasar la patata caliente' del racismo entre sus filas", decía Jealous.

Tiene razón, y es hora de que los conservadores de referencia sigan el admirable ejemplo de mi colega del Washington Post Michael Gerson, que hace poco condenaba "los excesos del movimiento" y hablaba de la necesidad de distinguir "lo imprudente de lo escandaloso".

Empecemos por el discurso del ex congresista Tom Tancredo en la convención del movimiento de protesta fiscal del pasado febrero, que nunca recibió la atención merecida. Las razones para elegir a "Barack Hussein Obama", decía Tancredo allá por entonces, "se deben sobre todo a que creo que no hacemos pruebas de cultura general para que la gente pueda votar en este país". Por cierto, fue ovacionado por ello.

¿Alguien se sorprende de que los miembros de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color se alarmen a cuenta de la sugerencia de que necesitamos "exámenes de cultura general", artificios utilizados en tiempos para impedir votar a los afroamericanos?

La culpa por asociación es errónea, pero es completamente legítimo insistir en que aquellos que creen en la democracia y la libertad tienen que dar pasos claros para distanciarse de la gente dentro de su movimiento que fomenta el racismo, la intolerancia y el miedo. Eso es lo que pide la NAACP. Es tu turno, Sarah.

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