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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Sobre los recientes éxitos deportivos

Mario López
Mario López
sábado, 17 de julio de 2010, 08:09 h (CET)
Con toda probabilidad, los éxitos deportivos que durante las últimas décadas han venido cosechando los deportistas españoles, con el broche final de la copa del mundo de fútbol, representan para la sociedad española un gratificante estímulo que viene a compensar, fundamentalmente, la frustración deportiva que se ha vivido en el pasado.

Pero, ¿podemos asegurar que estos éxitos deportivos representan el éxito de nuestro modelo social? ¿Podemos afirmar que el alto nivel que vive el deporte de élite se corresponde con el nivel de vida que disfruta el conjunto de la población? ¿Podemos asegurar que los éxitos de los deportistas españoles son un ejemplo a seguir? Primero, hay que precisar que todos estos éxitos deportivos están protagonizados por deportistas de élite que suman un porcentaje ínfimo dentro del conjunto total de deportistas profesionales que hay en España. Por otra parte, el fútbol, el baloncesto, o la Formula 1 cuentan con el apoyo de grandes corporaciones y bancos; apoyo que, sin embargo, no alcanza a la inmensa mayoría de las pequeñas y medianas empresas que proporcionan más del 80% del empleo en este país. Así que, sinceramente, me temo que el deporte de élite va por un lado, al amparo de las grandes corporaciones, y el conjunto de la población por otro, sumido en la precariedad y abandonado a su suerte por el sistema financiero. En cuanto a la ejemplaridad, me gustaría saber qué ejemplo puede tomar de la selección española de fútbol un buen profesional en paro, con cincuenta años de edad, treinta de experiencia profesional y con escasísimas posibilidades de volver a encontrar empleo. Por lo demás, ya empiezan a proliferar los padres que prefieren pagar veinte mil euros a un centro de formación de futbolistas, con la descabellada idea de hacer de sus hijos figuras legendarias, antes que invertirlos en una carrera universitaria que, aunque hoy esté poco valorada, no dejará nunca de ser la mejor garantía para entrar en el mercado laboral. El único ejemplo que veo cundir es la borrachera de la quimera del oro.

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