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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Y ahora…, el otro mundial

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
lunes, 12 de julio de 2010, 23:22 h (CET)
Terminados los fastos y glorias del Mundial y en puertas del masivo parón estival, es más que probable que tengamos ocasión de asistir en tribuna de honor al otro mundial que nos va a sorprender en el meollo silenciado desde todos los ángulos de la información: el ataque a Irán, puede ser que con armas de destrucción masivas de ésas que no están prohibidas por la ONU.

Las voces son ya alaridos, aunque no desde las tribunas sociales de gran eco social. El alcance, está por verse, pero, por si acaso, no tenga usted muy lejos de su alcance al siempre socorrido Nostradamus, Juan de Jerusalén o su versión particular del Apocalipsis, porque así como puede ser un paseo militar, pudiera muy bien no serlo y liarse la Dios es Cristo. Muchas voces autorizadas están preparando el terreno, por más que éstas sean acalladas por los alirones fumboleros y el flameo de las banderas, ya convertidas en simple símbolos del balompié.

Desde hace meses se ultiman los preparativos finales. A estas mismas horas una potente flota norteamericana e israelí sella el estrecho de Ormuz, Ahmadineyad ha decretado el Estado de Guerra, se afirma desde prestigiosos medios de que Arabia Saudita ha abierto un pasillo aéreo para los cazabombarderos judeo-norteamericanos que atacarán desde Israel, los depósitos de contingencia armamentística en suelo hebreo están resurtidos desde Italia, y las bases que al efecto han ido abriendo EEUU desde el inicio de la Guerra de Iraq en ese mismo país y las de Azerbaiyán, Kazajstán y Turmekistán, se dice que ya han recibido a las otras fuerzas que montarán la pinza de agresión, hacia cuyas fronteras del Caspio ha sido desplazado buena parte del Ejército Iraní. Por algo será todo esto, digo.

Algunos medios se han encargado de difundir en estos días de vivas y goles opiniones que cierran esfínteres de tal modo que ni un hilo podría entrar por ellos. Algunas, afirman que en la reunión de Sitges del Bielderberg se dio luz verde a la agresión, y otros, más directamente, han anunciado la cosa como altamente probable, desde Castro a algún que otro participante en el G-8 de Canadá, pasando por el propio Director General de la AIEA, Mohamed el Baradei, quien ha advertido de su dimisión si tal ataque se llegara a verificar. La cosa, se vea como se vea, pinta en bastos, y no queda claro ni el cómo ni el porqué son tan importantes las dos bombas atómicas que en el peor de los casos pudiera producir Irán, cuando hay más de cincuenta mil desperdigadas por todo el mundo en manos de irresponsables que sí las han usado contra poblaciones civiles, como es el caso de EEUU, o tuvieron la tentación de hacerlo, como lo es el de Gran Bretaña contra Buenos Aires en el curso de las Guerras Malvinas.

Encoje el ombligo pensar en las consecuencias de semejante despropósito. Hay líderes que ya advierten públicamente o de tapadillo que Irán no es precisamente un gato persa y para atacarles no tendrán los invasores tendidas a sus pies alfombras con arabescos, sino que muy bien podría ser que el gato fuera un tigre que con sus rugidos además despertara el conflicto coreano (donde ya tienen los EEUU su Maine, seguramente trucado al efecto), y hasta despertar al gran mandarín, quien en cualquier caso, si se produjera ese desventurado ataque, va a ver reducidos drásticamente, si no cortados, todos sus suministros de crudo, que es decir que será condenado al subdesarrollo y al conflicto interno. De ser así y llevarse a cabo esta intolerable agresión, los que dicen y repiten que la implantación del Gobierno Mundial requiere este paso previo, tendrían toda la razón del mundo, pues que los excedentes humanos van a ser liquidados en un decir Jesús y los mampuestos de ese ansiado poder mundial de ciertas elites colocados sobre las ruinas.

A la chita callando se han ido completando en los últimos meses las etapas de este plan que, se quiera o no, nos afecta de lleno: maniobras militares, recepción de provisiones, contactos entre las autoridades israelitas con Rusia (para que no entregue los S-300), EEUU, Arabia Saudita, EAU, la ONU, etc., y, por supuesto, sin olvidarse de la actualización de la maquinaria bélica con la implementación de los últimos y más sofisticados medios, pudiera ser que incluido el HAARP, al que se le atribuyen los últimos desmanes climáticos que están teniendo lugar en Irán. Cuando todos los políticos lo desmienten, es la hora de agarrar bien firme la cartera, y tanto Obama como Netanyahu, además de otros personajes de la línea oficial, niegan insistentemente una vez y otra lo que nadie les ha preguntado siquiera.

Puede que para los norteamericanos la guerra sea la forma en la que Dios les enseña geografía, pero, por estar a su lado, sus actos son nuestros actos y sus consecuencias las nuestras, si bien es más que posible que suframos las consecuencias nada más, pues que sus bases en España son logísticamente capitales y, en consecuencia, un objetivo prioritario de sus enemigos. La neutralidad en ese conflicto por venir, que ni siquiera es nuestro, es, a la vista del panorama, sencillamente imposible sostener: estamos condenados de antemano.

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