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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

De la incomprensible y demoledora acción del PP

Mario López
Mario López
lunes, 12 de julio de 2010, 08:09 h (CET)
La derecha española se está hipotecando en una absurda campaña de demolición de la democracia. La democracia que nos queda, después del sustancial recorte que supone el poder del dinero, conserva sus pálidas señas de identidad al amparo de ciertas libertades individuales y de cierta protección social.

Pero la derecha española parece no darse cuenta de que cuando llegue al poder en 2012 se encontrará con un país en banca rota y al que se va ver obligada, además, a desposeer de esa ya mermada democracia residual de la que aún disfruta. Si la derecha española, en el ejercicio del poder, lleva a cabo lo que ahora, en su enloquecido acoso al gobierno, propugna, nos encontraríamos con la ilegalización del aborto, de los matrimonios entre homosexuales, la supresión definitiva de la ley de dependencia, y la de algún que otro ministerio que, por ejemplo, está ayudando a los jóvenes a acceder a una vivienda. Empezaríamos a tener que acostumbrarnos al copago de medicamentos, a pagar por una transfusión de una sangre generosamente donada por ciudadanos anónimos y solidarios que, como es lógico, acabarán dejando de serlo. Nos encontraremos con un resurgir del fundamentalismo nacional-católico que nos devolverá al más rancio ensimismamiento mesetario, apartándonos un poco más de nuestros socios europeos. Unas televisiones públicas convertidas en órganos de propaganda del PP. La derecha española en el poder no podrá, como ahora promete, acabar con la crisis económica, sencillamente porque estamos viviendo una crisis sistémica cuya única solución es el agotamiento del propio sistema y, además, todo el patrimonio productivo que teníamos ya lo vendió durante los gobiernos de Aznar. No sé yo cuál va a ser el panorama internacional cuando Rajoy jure el cargo de presidente del Gobierno, pero no parece muy halagüeño. La más que previsible guerra de Irán puede que en 2012 se encuentre enquistada, como tantas otras que hemos vivido, contaminando de metástasis todo el Oriente, erosionando lenta pero inmisericorde la dignidad del ser humano. Puede que el descontento o el asco sean para entonces las grandes pandemias del momento. No sabemos qué va hacer China antes de comerse el papel de la deuda americana, si es que se lo come, o si la crisis del gas latente en la antigua Unión Soviética se va a extender a este lado de los Cárpatos. En fin, que no le alabo el gusto a Rajoy en su ansia por llegar al poder. ¿No estaría más tranquilo en Santa Pola registrando propiedades?

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