Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

¿Y qué si Cataluña es una nación?

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
sábado, 10 de julio de 2010, 08:16 h (CET)
A mí no me preocupa si Cataluña es una nación y España una “nación de naciones”, siempre y cuando para Castilla y los castellanos se acepte idéntica denominación. A mí no me importa si España se convierte en una federación o en una confederación. No me preocupa mientras siga existiendo España y se respeten los derechos de las minorías en todas las partes. Y me da exactamente igual que el catalán sea idioma nacional o no de Cataluña, siempre y cuando a mí me atiendan en castellano, me den clases en castellano y no oculten mi idioma como si fuese una peste. Y esto último vale para cualquiera de los dos idiomas.

Y donde pongo castellano pongan catalán, que me da exactamente igual. Nadie puede obligarme a estudiar o a hablar o a escuchar un solo idioma. El problema se resuelve con algo que se llama convivencia y que algunos políticos se han empeñado en despreciar. Cierto que algunos ciudadanos particulares también con su intransigencia, pero su responsabilidad es individual y no comparable a la de los responsables políticos. Si yo tuviera un comercio en Cataluña lo rotularía en los dos idiomas, pues ambos son oficiales, mis clientes hablarían potencialmente los dos idiomas y a todos tendría que atender en su propia lengua. Los problemas empiezan por quienes se niegan a reconocer que existe un segundo idioma, sean políticos o sean empresarios.

Franco quiso unificar a toda España castellanizándola, aunque a cambio Castilla fue dispersada entre Suiza, Alemania, el País Vasco y Cataluña. Salvo Carlos V nadie hizo más daño a Castilla que el Caudillo. (Y la extinta UCD, que favoreció su partición en cinco comunidades de la señorita Pepis para contentar a los nacionalistas) El problema de algunos políticos catalanes es que pretenden nacionalizar a todos los catalanes, son unos caudillos en potencia. Y la consecuencia del problema es que muchos catalanes están callados y acobardados por la presión mediática, política y social. Sólo los éxitos deportivos del Barnaspaña parecen dejar asomar, si bien levemente por muy poco tiempo, esa otra sociedad catalana que habitualmente calla y otorga.

La labor del PSC es muy diferente a la de los dirigentes socialistas vascos, atizando el enfrentamiento en vez de suavizarlo y metiendo en un berenjenal a su propio president, al PSOE y a España. O al Estado si se prefiere ser nacionalistamente cínico y negar la evidencia. Que se niegue la posibilidad de estudiar en cualquiera de los dos idiomas, que se ningunee la bandera de España, mostrándola como símbolo fascista, de imposición e intolerancia, que se nieguen las pantallas gigantes de televisión para ver a la selección española, como miles de ciudadanos demandan, es muestra de la cerrazón del PSC. Quizá Montilla tiene un pecado original, un pecado de nacimiento, que hacerse borrar.

El Tribunal Constitucional nace de la Constitución que aprobaron también los catalanes y no hay referéndum que se salte lo que digan los tribunales ni lo que diga esa Constitución, no hay Parlament ni Ajuntament ni grupo humano alguno que esté por encima las sentencias judiciales. En algunos pueblos los machotes del lugar se han puesto de acuerdo para asaltar y quemar las casas de algunos presuntos delincuentes y eso no hizo ninguna gracia a los encargados de defender la Ley. Por muchos y muy importantes que fueran los que acordaron el asalto.

Mañana van a desfilar por Barcelona decenas de miles de catalanes en un acto democrático y legítimo, reclamando lo que consideran propio. En él miles de senyeras asomarán sobre las cabezas, miles de voces en un solo idioma clamarán contra el Tribunal Constitucional (hace falta ser poco delicado para publicar hoy la sentencia). Pero existen otros miles de catalanes que no marcharán, existen otras banderas que no se verán y existe otro idioma que no se escuchará. Por cierto, Franco se apropió de la bandera de España y la hizo suya y de los suyos. La senyera no es sólo de los que van a desfilar mañana, es de todos los catalanes, aunque prefieran irse a la playa a soportar mejor el calor que manifestarse. O que ir a votar en un referéndum por un Estatut que nadie, salvo Maragall y cuatro maragallianos reclamaban entonces.

Si Cataluña es una nación, díganme, ¿entonces qué es esta Castilla mía, que fue más años independiente que los que lleva unida al resto de España? Por cierto, este español, orgulloso de serlo, no escribe en español, sino en castellano.

Señores, el blog es suyo, pónganme a escurrir.

Noticias relacionadas

Durán i Lleida transversal

Se nos jodió Cataluña

Habla, pueblo, habla

UCD adquirió “Habla, pueblo, habla” para su campaña de 1977

Cataluña a la deriva (II)

La enajenación colectiva

Propia imagen

El derecho al honor y a la propia imagen es un derecho protegido por la Constitución

Salvar Cataluña ¿Voto útil para Ciudadanos?

Errores de apreciación del PP pueden acabar con un retorno a la situación previa a la aplicación del Artº 155
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris