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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Se puede detener a una persona sin mandato judicial?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 9 de julio de 2010, 00:43 h (CET)
Me voy a permitir recordarles una fecha, una efemérides que, ni cien “sabios” comprados, reclutados y adoctrinados por los socialistas, para reescribir la Historia de España del siglo XX, serían capaces de poner en tela de juicio ni siquiera, recordarla, sin que la vergüenza los cubra de ignominia, vergüenza y deshonor. El 13 de julio del fatídico 1.936, a la una de la madrugada, la camioneta número 17 de la Guardia de Asalto sale del cuartel de Pontejos, con una dotación de 19 personas, la mitad guardias de asalto y la otra mitad activistas del PSOE de la escolta del señor Prieto. Estaba al mando de la expedición el capitán Condés. Después de recorrer un itinerario por diversas calle de Madrid se detienen ante el número 89 de la calle Velázquez, el domicilio del parlamentario de derechas, don José Calvo Sotelo. Mostrando el carné de la Guardia Civil hacen alejarse al sereno. Encabezados por Condés suben en grupo hasta el piso del diputado donde aporrean con fuerza la puerta de su vivienda. El propietario, don José, fiándose de que se trataba de una acción rutinaria de las fuerzas del orden, abre la puerta. Los sicarios irrumpen en la morada del señor Calvo Sotelo, arrancan el hilo telefónico para que nadie se pudiera comunicar con el exterior, y, a pesar de que el diputado se escuda en su inmunidad parlamentaria, proceden a su detención delante de sus familiares a los que, no obstante, el propio detenido intenta tranquilizar antes de que se lleven consigo.

Lo instalan en el tercer asiento de la camioneta, franqueado por dos guardias. En el asiento de atrás se instala un tal Cuenca, un conocido pistolero, que al llegar a la altura de la calle de Ayala se saca su pistola Astra del 9mm largo y le descerraja dos tiros en la sien, cayendo el cuerpo sin vida sobre uno de los guardias. Se dirigen al cementerio del Este y allí rubrican su “hazaña” dejando abandonados los restos del político. Clavo Sotelo fue uno de los políticos de derechas que más luchó contra el caos político que se había apoderado de España, bajo el poder del famoso Frente Popular. La República había dejado de existir, el poder estaba en manos de bandas de criminales que descargaban su odio contra todos aquellos que representaban el orden, la religión, la sensatez y la justicia. España, aquel día, se negó a si misma y se convirtió en una tierra de nadie, donde sólo cabían dos opciones: o dejarse vencer por el caos liberticida, representado por las milicias de la CNT y la FAI; acompañadas por las Juventudes Socialistas –que habían organizado ya, en Octubre de 1934 ,la rebelión de las cuencas mineras de Asturias – o, rebelarse contra aquel estado de cosas, oponerse a la irrupción del comunismo soviético, encabezado por Dolores Ibáruri, “La Pasionaria”, la gran estrella del Frente Popular; acabar con la ola de asesinatos, quemas de iglesias, huelgas salvajes, atracos a moradas privadas y desórdenes públicos, que el Gobierno de la República toleraba incapaz de poner freno a tanto desorden. Se optó por la segunda opción y, por ello, parte del Ejército se alzó en armas el 18 de julio de 1.936. La Guerra Civil había estallado.

. No se trata sólo de un hecho que tuvo lugar hace ya demasiados años y que no viene al caso citarlo en el momento actual, en el que España es una democracia; pero, señores, ¿estamos seguros de que, en realidad, esta desconocida España en la que estamos viviendo, se rige como una verdadera democracia?; ¿está actuando el Gobierno socialista de acuerdo con los principios fundamentales de toda democracia?; ¿estamos convencidos de que, los comportamientos de nuestro Ejecutivo, los desmanes de nuestro Presidente, el sectarismo con el que algunos representantes de la Justicia demuestran, ante hechos presuntamente delictivos, –según que los supuestamente implicados fueren de el partido del Gobierno, al que están subordinados, o al de la oposición del PP –; se conjugan con los verdaderos intereses de la nación o se trata de acabar con todo tipo de obstáculos, sean políticos, sean religiosos, sean morales, éticos o sean legales o ilegales? Mucho me temo, y a las pruebas me remito, que el Ejecutivo, ante las malas noticias que le llegan respecto a sus posibilidades electorales, ante las elecciones municipales que ya tenemos en el horizonte; ante la contingencia de que, uno de sus feudos más emblemáticos, pudiera caer en manos de la derecha, como es el caso de Andalucía, y la eventualidad, más que probable de que, en Catalunya, puedan perder su supremacía si se produce una coalición de CIU con el PP o incluso con los de ERC; el PSOE del señor Zapatero; haya puesto en marcha su mecanismo triturador de honras; su repartidor de injurias y difamaciones; su sistema de informaciones entreveradas de medias verdades y mentiras; su perenne empeño de anular, por el medio que fuere, a una derecha que se ha convertido en el único obstáculo para la implantación de un gobierno totalitario de izquierdas.

Sin embargo, vean ustedes algo curioso. No se habla del caso “Faisán”, tampoco del tema de los ayuntamientos de Andalucía en los que ha habido petardazos inmobiliarios (con importante personalidades socialistas implicadas); no se ha vuelto a saber nada de la presunta cacicada del señor Chávez de Andalucía favoreciendo a empresas donde trabajaba su hija; y, en Barcelona, se intenta que pase por alto el caso Pretoria, donde varios militantes del PSC parece que tienen mucho que decir. No obstante, toda la desidia, somnolencia, pasividad y benevolencia de la fiscalía general del Estado y de los fiscales que actúan bajo sus órdenes, cuando los posible imputados pertenecen a las filas socialistas se convierte, en virtud de los oportunos acicates por parte del poder, en diligencia, prontitud, eficacia y empeño en cuanto se trata de poner de relieve alguna posible irregularidad del PP. Entonces la policía se desvive, los fiscales se ponen en actividad; los magistrados reviven de su letargo y, ¡Oh, milagro!, todos los medios de comunicación afines al Gobierno, no sólo son avisados con antelación a las posibles actuaciones policiales, sino que se les conceden asientos de preferencia en el sarao; incluso, observe la anormalidad, cuando el señor juez no haya ordenado actuación alguna contra el detenido. Los “aguerridos policías”, ante la parafernalia montada por la prensa, aferran al desgraciado al que le ha tocado recibir, y se lo llevan a chirona aunque, como ha ocurrido, a las 12 horas lo hayan tenido que soltar. Pero, señores, lo más llamativo de lo sucedido con el señor presidente de la Diputación Provincial de Alicante, señor José Joaquín Ripoll, del PP, ha sido que ¡¡¡ha sido detenido sin que el Juez, que es el único que puede ordenar la detención de una persona, tuviera noticia de ello!!!

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, ha emitido una nota informativa recogiendo varias matizaciones del Juzgado nº 3 de Orihuela sobre la operación Brugal (la misma que estamos comentando). El citado Juzgado deja claro para que no haya dudas al respeto que: “"Se debe remarcar que NO existe resolución judicial, ni de forma expresa ni aún tácita, por la que se haya ordenado la detención de persona alguna". Pero señores, y aquí tenemos la prueba de la impunidad con la que opera el Ministerio de Interior ( señor Rubalcaba) y la Dirección General de Policía que, sin potestad para actuar, montaron el gran espectáculo sólo para poner en evidencia al PP y menoscabar su credibilidad. ¿Qué nos contará el señor Rubalcaba para justificar esta pifia? Da lo mismo, porque ellos son los que mueven los hilos de esta macabra representación. Lo dijo Murphy. “Una vez que hemos tomado el desvío equivocado, continuamos haciéndolo tozudamente” ¡Vivir para ver!

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