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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Persecución policial

Pascual Mogica
Pascual Mogica
viernes, 9 de julio de 2010, 00:40 h (CET)
Con las máximas reservas hay que comentar los hechos que están acaeciendo con la presunta implicación del presidente de la Diputación Provincial de Alicante, José Joaquín Ripoll, en una contrata municipal presuntamente irregular llevada a cabo en la localidad de Orihuela (Alicante).

De momento en el Partido Popular ya han puesto en marcha el ventilador para que haya mierda para todos y cuando desde el PSOE valenciano no se han manifestado sobre este asunto y simplemente se han limitado a decir que no tienen suficientes datos para poder pronunciarse, el portavoz del Consell, Juan Cotino, y ha salido diciendo que la corrupción está donde están los socialistas. Contrasta la prudencia y seriedad de los socialistas con la actitud siempre ofensiva y defensiva de los populares empleando el “y tú más”.

Como no, González Pons, el que suele manejar el ventilador en el PP, ha argumentado, también en este caso, lo de la persecución policial orquestada desde el ministerio del Interior. González Pons, vicesecretario de Comunicación del PP, ha dicho que “estamos ante una acción propagandística de Rubalcaba”. Lo mismo se dijo al principio del caso Gürtel y en el comienzo de las diligencias practicadas en el caso Matas y ya vemos por donde van las cosas en ambos casos.

Pero a González Pons, no le preocupa la que le pueda caer a su compañero de partido, Ripoll, ni la situación de agobio en que este se pueda encontrar ante esta presunta implicación, por cierto después de doce horas de estar en comisaría Ripoll fue puesto en libertad con cargos, no, a Pons, lo que le preocupa es el costo económico del despliegue policial realizado y pide que se concrete cuánto dinero se ha gastado en esta investigación de más de dos años, si estos policías se han destinado a Alicante sólo para “investigar a dirigentes del PP” y el número de teléfonos intervenidos, así como el tiempo que han estado pinchados, añadiendo Pons que “el resultado de esta investigación es tan desastroso para la policía que tiene toda la pinta de formar parte de un plan que consiste en investigar a dirigentes del PP”, sentenció.

O sea que aquí no se trata de pedir que las cosas se aclaren cuanto antes por el bien de todos, no, aquí se trata de ver cuánto ha costado esta operación policial y cuantos teléfonos han sido pinchados y durante cuánto tiempo. Lo demás, la participación o no de personajes políticos en una cuestión nada clara a tenor de la actuación policial, es secundario, por no decir nada importante para el PP.

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