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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

El porqué del gran momento de España

Mario López
Mario López
viernes, 9 de julio de 2010, 00:39 h (CET)
Desde la muerte de Franco España ha ido, poco a poco, introduciéndose en el concierto de países que constituyen la comunidad internacional, abordando distintas tareas con mayor o menor éxito, hasta ser uno más de los mases. Lo cierto es que en 1975 teníamos al extranjero como el lugar donde sucedían las cosas y prácticamente todas las actividades que entretienen el ocio del personal, así como excitan la fantasía de los niños, se llevaban a cabo por extranjeros.

Por aquellos años era un hito que un español destacara en deportes, música o cine. Y ver a un extranjero famoso bañándose en Ibiza o Marbella, una experiencia casi religiosa. Hoy, sin embargo, te encuentras españoles hasta en la sopa miso. En Praga, Florencia, o cualquier otra ciudad turística, legiones de españolitos le dan a la digital como antiguamente sólo lo hacían los japoneses en España, provocándonos gran hilaridad. En deportes, desde la NBA, pasando por la Fórmula 1, hasta la mismísima Copa del Mundo de Fútbol que vamos a ganar ya mismo, los españoles marcan la diferencia. ¿A qué se deberá todo esto? Bueno, obviando que media España es residencia habitual de jubilados europeos y que no nos comemos una rosca en industria, telecomunicaciones, informática o I+D+i, y que nuestro tejido productivo es más endeble que las alas de una mariposa, está claro que los viajes organizados están baratos y los españolitos llevamos hambre secular de pasear el palmito por tierras extrañas. Por otra parte, hasta hace un par de décadas, el arte y los deportes eran cosas absolutamente proscritas para la burguesía. Al señorito no se le permitía ni en sueños ser artista o deportista profesional. Antes se le echaba a la calle para que ejerciera de pordiosero. ¡Un artista en casa! ¡Hasta ahí podíamos llegar! Pero, hoy en día, la cosa es completamente al revés. Lo vulgar, lo que hace la chusma, es ir a la Universidad. Un señorito lo que tiene que hacer es dedicarse a algún deporte, al cine o a la música, y si no se le puede sacar de la cabeza la idea de hacer una carrera universitaria, pues se le manda a Inglaterra, Estados Unidos o Suiza, y que no vuelva sin cuatro máster, tres idiomas, y una beca Murdoch o equivalente. Con tanto niño rico como hay en este país, no es de extrañar que no haya quien nos tosa en fútbol, baloncesto, tenis, motociclismo, automovilismo. Y con lo bien que invierten los dineros sus padres, tampoco es de extrañar que nos quedemos medio país a la cuarta pregunta.

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