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Etiquetas:   Opiniones de un paisano   -   Sección:   Opinión

Uso y abuso del diccionario

Mario López
Mario López
jueves, 8 de julio de 2010, 06:07 h (CET)
Siempre se ha dicho que el conocimiento enciclopédico es una burda caricatura del verdadero conocimiento. Pues qué decir de aquel que te discute agarrándose al diccionario de la RAE, como si se tratara de las tablas de la ley. Todo lo que encierra el diccionario es cierto, pero no todo lo cierto se encuentra dentro del diccionario.

Por ejemplo, si tuviéramos que aceptar como única forma del soneto la que nos sugiere el diccionario, catorce endecasílabos, ¿qué tendríamos que hacer con Rubén Darío, cuyos sonetos están compuestos por catorce alejandrinos? Por otra parte, puestos a elegir acepción, estos fanáticos de la RAE siempre te imponen la primera, como si las demás estuvieran ahí a beneficio del inventario. De esta manera, por ejemplo, tendrás que aceptar que elegancia es cualidad de elegante, con lo que tendremos que remitirnos al significado de elegante, obviando la segunda acepción de elegancia (del latín, elegantia) en la que, atendiendo a su raíz etimológica, queda perfectamente definida: "forma bella de expresar el pensamiento". Si aceptáramos la opinión del que defiende la primera acepción como imperante, para empezar, incurriríamos en un disparate lexicológico considerable: subordinar el sustantivo elegancia al adjetivo elegante. El adjetivo, por simple coherencia semántica, siempre está subordinado al sustantivo, salvo que estemos por la labor de aceptar que existen perros bilingües y vacas voladoras. Además, según el diccionario de la RAE, la palabra "elegante", significa: 1- Dotado de gracia, nobleza y sencillez; 2- Dicho de una persona: Airoso, bien proporcionado; 3- Que tiene buen gusto y distinción para vestir, 4- Dicho de una cosa o de un lugar: Que revela distinción, refinamiento y buen gusto. Sorprende que no se incluya la acepción: aquel que expresa bellamente sus pensamientos, en fin. En cualquier caso, todas estas acepciones son perfectamente válidas, pero vienen sugeridas por la definición original de la palabra "elegancia". La elegancia, por tanto y en primerísimo lugar, es la forma bella de expresar un pensamiento. Siempre será más elegante el que se expresa bellamente, aunque vaya en harapos, que una modelo verdulera. Que la RAE haya puesto por delante, como primera acepción, la calidad de elegante puede que se deba a que su uso sea más frecuente, pero no tiene ningún fundamento lexicológico. Existen muchos diccionarios y enciclopedias. Todos ellos están muy bien si se hace un uso apropiado de los mismos. Lo que no se puede pretender es sustituir con ellos a los tratados, ensayos y al conjunto de la literatura científica que compendian el conocimiento exhaustivo y sistematizado de las diferentes disciplinas que conforman el conocimiento humano. Habría que enseñar en los colegios a manejar el diccionario con propiedad, y pedirle a la RAE que se esmere un poco más.

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