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Etiquetas:   La fuerza de la palabra   -   Sección:   Opinión

Libertad Global , Justicia Social

Josu Gómez Barrutia
Josu Gómez Barrutia
miércoles, 7 de julio de 2010, 06:12 h (CET)
Hace pocos días las calles de Madrid, Barcelona y Sevilla se engalanaron de banderas arco iris junto con ellas fueron decenas de pueblos y ciudades las que quisieron celebrar la fiesta del Orgullo Gay , una festividad que alejada de la imagen de perversión y provocación en la que algunos medios conservadores de nuestro país intentan encasillarla se presenta como muestra absoluta de libertad, igualdad, tolerancia y progreso, valores que en una sociedad como la nuestra son por desgracia disfrutados por unos pocos y prohibidos a muchos. De esta forma es usual encontrar en nuestro correo electrónico o en cualquier periódico titulares que a modo de despertador nos presentan esa realidad del mundo a la que muchos prefieren no mirar, aquella en donde los derechos fundamentales y libertades públicas de los que occidente hace “gala” se muestran como una quimera fantasiosa para el resto del mundo.

Hoy en pleno siglo XXI la gente muere de hambre, por falta de agua, por guerras de intereses de quienes a miles de kilómetros disfrutan de las rentas obtenidas entre tumbas y cenizas, y esto sólo alcanza a movilizar nuestra conciencia un minuto el mismo que se tarda en borrar la información de una foto impactante de un niño rodeado de buitres ansiosos por su carne o las cifras de muertos al minuto en el mundo que una ONG hace públicas en su informe anual, y es que nuestra sociedad nos aliena nos ciega con el opio del bienestar de una sociedad que en sus cimientos se resquebraja lentamente en la ciénega de la incoherencia y la insolidaridad competitiva de una ley de la selva que cercena a los imprescindibles de Brecht e impulsa a las hienas del capital.

Es en este ámbito en donde hoy algo tan normal como la elección de la persona con la quieres compartir tu vida en caso de ser de tu mismo sexo es perseguida hasta la muerte en algunos países del mundo. La homosexualidad es de esta forma considerada ilegal aún en 76 países y castigada con pena de muerte en Irán, Mauritania, Arabia Saudí, Sudán y Yemen y en algunos lugares de Nigeria y Somalia, según un informe divulgado la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA) en el mismo mes de Mayo de este año.

De esta forma los homosexuales de estos países son torturados, violados, humillados y expuestos al abuso del resto de los presos. Siendo flagelados antes de ser ejecutados en la horca o mediante apedreamiento. Es esta la democracia y la libertad que países como Iran otorgan a unos ciudadanos por el simple hecho de ejercer su libertad , una libertad que violada por un régimen dictatorial y medieval es contestada desde la comunidad internacional con la ignonimia con la “ no intromisión” en asuntos considerados “de casa”para muchos países del llamado primer mundo .

Es aquí ante esta incoherencia y falta de defensa de derechos fundamentales ante las cuales la sociedad civil en su conjunto y la nueva generación de políticos y políticas de Europa tienen la obligación de rebelarse poniendo en valor y en la práctica la defensa de los derechos humanos como elemento primordial en el camino de la convivencia entre pueblos y el desarrollo armónica de una sociedad mundial que tiene ante si el reto y la obligación de construir un planeta en libertad y prosperidad para todas las personas que lo habitan.

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