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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

La que se viene encima

Ángel Ruiz Cediel
Ángel Ruiz Cediel
@angelruizcediel
sábado, 3 de julio de 2010, 05:25 h (CET)
A finales de los años 60 hubo una gran preocupación por el crecimiento desmedido de la población mundial. Algunos, los que tienen edad suficiente, recordarán que se establecieron planes para controlar esta explosión demográfica que había traído la paz que siguió a la II Guerra Mundial, gravando con impuestos el nacimiento de hijo (caso de China), regalando transistores si se esterilizaban (caso de India) y con la difusión masiva de sistemas anticonceptivos (DIU, pilules contraconceptivas, etc.).

A principios de los años 70, diferentes organismos de la defensa norteamericana, y es posible que de otras potencias (URSS, Gran Bretaña, Francia, etc.), crearon sus propios programas estratégicos de control social en el marco de un planeta superpoblado, viendo la luz mediante filtraciones (interesadas o no) obras como El Tratado de Iron Mountain (que propugna la guerra y la muerte como medio de estabilización del Estado y de control de la economía), Alternativa-3 (que propone la colonización de la Luna y Marte porque la Tierra está condenada a muerte por sobreexplotación), Project-2000 (que plantea la eliminación de 2000 millones de personas para hacer sostenible la vida en el planeta) y como el Manifiesto de los Magos de Sión (que formula el control de la población por ciertos poderes económicos como si fueran poco menos que ganado).

Dos de aquellos memorables venimécums fueron exhaustivamente desacreditados en los medios especializados -el Manifiesto de los Magos de Sión y Alternativa-3-, si bien en el caso del último no queda nada claro que no se esté llevando a cabo –es más, hay quien opina que ya son operativas en ciertos extremos-, y del segundo, a pesar del supuesto interesado descrédito, sólo se puede decir que se está cumpliendo a rajatabla. Será mentira, si ellos lo dicen; pero uno lee, mira y comprender que, de eso, nanay del puluquín.

Pero es que con los otros dos aparentes desvaríos sucede un poco lo mismo, con la única diferencia de que donde el Project-2000 propone la eliminación de 2000 millones de almas, ahora serían algo así como 4000 millones. Una migajica de diferencia. Pone los pelos de punta que el Poder Negro piense así, pero lo hace, y para ello basta con constatar que si el estudio se realiza a finales de los sesenta, es en 1974 cuando, según algunos, en Fort Detrick (hoy Instituto Nacional del Cáncer) se pone a punto el virus del SIDA, pues que decidieron comenzar el trabajo con la eliminación de quienes consideraban más merecedores de ser extinguidos. La cosa les salió rana, por suerte, pero según se ve no antes de haber eliminado y estar eliminando a cientos de millones de personas. Algo es algo.

Respecto del Tratado de Iron Mountain, llevado a cabo en ese refugio nuclear por los cerebritos de su tiempo, basta con mirar alrededor para darse cuenta de que su aplicación rigurosa es el pan de cada día, y que buena parte de la estabilidad social y de la economía de Occidente se soporta bajo aquellas delirantes premisas. Si a esto le unimos lo del Project-2000, la verdad, da un poquitín de canguis, si bien sirve para comprender en buena medida qué está sucediendo, como por ejemplo respecto a que el aborto haya pasado en un pispás de ser un delito a un derecho, a las interminables guerras de barrio, al control del terrorismo, etc., sin olvidarnos de que Israel ha lanzado su quinto satélite espía, que no ha dejado de hacer maniobras militares en torno a Irán y que los ayatolás tienen las barbas en remojo. De atreverse a encentar Israel y sus aliados ese jamón, es mucho más que probable que se nos indigeste a todos, porque forzaría, o sí o sí, a entrar en el conflicto a Rusia y China, defendiendo sus intereses energéticos y sus influencias regionales, y se armaría la de San Quintín. Sin embargo, ahí están las bases que han ido montando los contendientes entorno a Irán, con la excusa de la invasión de Iraq y Afganistán, y ahí que en estos días Israel y EEUU van a hacer maniobras del máximo acoso hostil a Irán en las aguas del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.

No quiero meter por ahora en el ajo otros temas cuando menos tan preocupantes o más que estos, que también son para dentro de un momento, porque con procesar lo expuesto ya vamos sobrados como base de reflexión sobre la situación general de nuestra realidad actual. Los ciudadanos de Madrid que en estos días quieren ir a trabajar se quejan porque los huelguistas del metro se lo impiden de la manera ordinaria, aduciendo que ellos no tienen la culpa de sus problemas; tampoco la tenemos ninguno de nosotros de los nubarrones que el Poder Negro está formando en el horizonte, y es más que seguro que en un ratito nos caigan chuzos de punta. Así está la cosa.

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