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El cómic no es una cosa nueva. Es una cosa renovada

Johari Gautier Carmona
Johari Gautier Carmona
@JohariGautier
sábado, 3 de julio de 2010, 05:25 h (CET)
El género del cómic, tan de moda últimamente, no es tan nuevo como lo parece. Ya en el siglo XVIII y XIX algunos autores lo utilizaban con otros fines alejados de la simple diversión que hoy le concedemos. Rai Ferrer, autor de la célebre obra Durruti, y Carlos Azagra, reconocido ilustrador de la revista El Jueves, han presentado un libro original titulado “Viento del Pueblo” en el que las historietas se ligan con la necesidad de mantener viva la memoria colectiva. El libro se enmarca en el centenario del movimiento libertario CNT y trata de rescatar importantes capítulos de la historia española con la intención de traspasar las generaciones e informar desde otra perspectiva.

El cómic como instrumento de aprendizaje y memoria colectiva

“El cómic no es una cosa nueva. Es una cosa renovada”, ha explicado la historiadora y escritora Antonina Rodrigo en la presentación del libro “Viento del pueblo”. Ya en el pasado, las historietas recogieron numerosas escenas de grandes obras literarias como el Quijote y o “Pablo y Virginia” para facilitar su lectura. Así pues, eran consideradas como la literatura de los pobres y marginados. Gracia a ellas, llegaban las noticias a los estratos más bajos, a las zonas geográficas más apartadas, siempre más expuestos al analfabetismo. “Era el periódico de los pueblos y permitía transmitir los hechos a los que no sabían leer”, ha comentado la presentadora antes de comunicar su encanto por ese género abierto que también ha fascinado a grandes escritores y poetas del principio del siglo XX como Antonio Machado, Pio Baroja o Federico García Lorca.

Con este libro que Antonina Rodrigo describe también como una enciclopedia ilustrada, Rai Ferrer y Carlos Azagra han llevado la historia del anarquismo a nuevos escenarios (escuelas, bibliotecas…) y han recordado la gesta de luchadores que, tras la guerra civil, no dudaron en combatir en la segunda guerra mundial para la defensa de los ideales democráticos. De la misma forma, el reconocido editor Rafael Borrás ha subrayado la calidad y la necesidad de esta obra en el actual panorama literario por una razón sencilla: “la CNT sigue siendo uno de los movimientos a los que la historiografía española ha prestado menos importancia y eso pese al peso que tuvo en los años previos a la guerra civil”. Cabe destacar, por ejemplo, que la abstención de CNT en las elecciones de 1933 propició el triunfo del grupo de centro derecha liderado por Lerroux y que, en 1936, la CNT fue un actor esencial en la victoria del frente popular.

La vida de un movimiento centenario
La obra de Rai Ferrer presenta la vida muy inquieta y movida de un movimiento constantemente amenazado por la represión y analiza de manera exhaustiva los cien años (recién cumplidos) de la CNT. Aunque se menciona a menudo la República en el libro, el autor ha reconocido que no guarda muchos buenos recuerdos de la época, debido a la poca estabilidad y los enfrentamientos con grupos refractarios. Sin embargo, ha querido destacar los grandes avances que permitió la República en el campo de la enseñanza y en los proyectos de alfabetización (con actividades culturales en las que también participó Federico García Lorca).

“La escuela no debe ser ni republicana, ni socialista, ni masónica, ni mucho menos religiosa”, ha expresado el autor de la obra con contundencia y, refiriéndose a algunos de los capítulos del libro, Rai Ferrer también ha querido destacar la grave persecución de la prensa después de la guerra civil. “Durante el franquismo, a la depuración de los medios de comunicación siguió la depuración de los mismos periodistas”. Evidentemente, el esfuerzo de recordar debe ser un ejercicio continuo y colectivo para evitar errores del pasado y, gracias a obras como las de Rai Ferrer y Carlos Azagra, este ejercicio puede ser más fácil de difundir y de compartir.

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