Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Quebrantos democráticos

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
sábado, 3 de julio de 2010, 05:20 h (CET)
Atareados como nos debatimos, nos sirven la democracia como un plato único precocinado y en un estado de conservación poco saludable; de participar en su condimentación, nada. Por las prisas o por una estupidez impropia, se traga con lo que hay, no se hacen ascos a la suciedad, y pasamos a otra cosa. El ajetreo se mantiene por que las preocupaciones se multiplican, y si no fuera así, se frabrican de nuevo cuño; de esta manera no habrá lugar para tentaciones de reflexión o protestas. ¿Por dónde se le va el agua a este cántaro del entramado público? Es un interrogante vivo, incide en las zonas de roce, en ese cuerpo a cuerpo agresivo; nos alcanza de una u otra manera. ¿Percibimos los goterones malolientes?

Es muy frecuente un hecho deformante en grado superlativo, se origina cuando se toma como la realidad, lo que son SIGNOS o FACHADAS, sin ninguna relación con las esencias interiores. Si se repite una noticia machaconamente, pasa a tomarse en serio, aunque sea una burda fabricación propagandística. ¿Cuánta gente toma como verdaderos únicamente los titulares grandes y llamativos? Lo que no sale en pantalla no se valora. De tal guisa, no podrá sorprendernos la mezcla de verdades y mentiras en estas expresiones superficiales. Mal empezamos la tarea si ese primer motor informativo reside en los datos desprovistos de base auténtica, pisaremos un suelo falso, sin duda. Noticias, declaraciones y normativas ciudadanas se rigen abusivamente por dichas tendencias.

Nos las cuelan de colores increíbles. Qué les parece esa figura de la DISTRACCIÓN IGUALITARIA. Debe ser trabajoso el discernimiento de las diferencias, o acaso sea que no existen y algún despistado sigamos afirmándolas. Iguales, iguales, es la consigna impresa en la fachada. Si las entidades bancarias tramaron lo impensable, sobrevenida la crisis, unas han colaborado con lo más turbio, otras han desbarrado hasta la náusea y alguna la habrán gestionado con sensatez. En aras de la igualdad valen las ministras ineptas, cuando son un verdadero desprestigio para la misma pretensión anunciada e incluso para sus compañeras. Ocurre en otros ámbitos. ¿Iguales ante la ley? Con asombro detectamos estímulos y tratamientos con escaso parecido. Por definiciones tozudas, pocas cosas se hacen iguales.

Los intereses se presentan en cualquiera de las manifestaciones sociales; qué sería de un grupo sin ningún interés concreto, una planicie sin necesidades, pasiones, deseos, sueños ni proyectos. El desliz en contra de la convivencia democrática se centra en las agrupaciones amañadas por esos intereses, anulan la armonía común, se convierten en CORTOCIRCUITOS sobre el procedimiento general. El ensamblaje de diferentes tendencias, discusiones o presiones; tienen su trazado abierto a la consideración de la sociedad. Las maquinaciones de conglomerados ocultos son otra cosa bien distinta. La obra social de las Cajas de Ahorros, qué pasan a ser con el apoltronamiento de los políticos en su gestión, auténticas termitas y sacamantecas. La verdad es que se justifican, sin explicaciones convincentes. La lista es enorme, constructoras, sindicatos, propietarios con información privilegiada; son algunos de sus componentes.

Quizá pensemos en algún momento en lo irremediable, ya no sabemos por donde tirar, no surgen iniciativas; lo debiéramos pensar otra vez, porque haberlas las hay, que dominen las execrables es otra cosa. Ahora, si cuentan con el beneplácito mayoritario, estará clarísima una falla monumental. Faltará el debate limpio y necesario para la valoración de las ideas. El vicio radica en la PASIVIDAD SUFRIDORA que siempre abunda y sobra. Decía Walter Benjamin, “El presente como lado victorioso de la historia, soportado, sin embargo, por los derrotados”. Entre malversadores y ciudadanos indolentes se cuece la olla; se habrá cocinado un quebranto incomible de democracia. No será óbice para el protagonismo de los iluminados que no respeten la Constitución, o para el gesto tragicómico de un presidente inestable. Esto tiene visos de una continuada evolución.

Delante de nuestros ojos se pone cada día en escena la representación grotesca de los nuevos intentos por imponernos unos caminos prefabricados (Drogas, diversiones, incultura, tipo de vida, alimentación), que nadie sabe a donde conducen. Eso sí, les ponen nombres, nacionalismos abusivos y excluyentes, planes económicos viciados, globalización como un saco sin fondo y una excusa e integrismos de ralea impresentable. Una posible HUÍDA INSENSATA, sin miramientos ni fundamentos, que nos aleja progresivamente del ciudadano concreto, de cada uno de ellos; aunque sean modestos, pero son por ahora los haberes contrastados de que disponemos. El escape hacia unas entelequias sin rostro humano se plantea como una curiosidad y como una temeridad. Plantea Daniel Innenarity la búsqueda de pistas a través de la globalización, ¿Para arrastrar a más gente por ellas?; sigue siendo una huída imprecisa. Es necesario, por el contrario, que partamos del individuo en concreto, que le recuperemos o consigamos por primera vez su participación efectiva. Supondría un cambio de rumbo para enderezar los rumbos de poco fuste.

Bien está si admitimos la caverna platónica en la que nos movemos, pero se entendería mejor si procuráramos ampliar las vías de iluminación para la comprensión del entorno. Lo que ya parece del género absurdo es ese tenaz taponamiento de los resquicios que teníamos disponibles. Suele practicarse una democracia engreída, y cualquier visión discordante o ajena se toma como una amenaza para el ejercicio político. En todo caso, será de una política MAL ENTENDIDA, una democracia de salón, de cuartos cerrados y de secretos contubernios. Son estos muy actuales, con apoyos ladinos, silencios e intercambios de poltronas, con motivaciones poco confesables. El ataque a posiciones tan nefastas requeriría más fuerza.

Se toma a chirigota aquello de englobar a los DISIDENTES en el engranaje; se les contempla bajo la sumisión o la desaparición. El sistema dirigista, no les incluye en el organigrama. El respeto quedó anulado como algo anticuado. Si ocurre incluso dentro de un mismo partido político, sus ejecutivas no saben de porcentajes representativos reales, se trata de un servilismo necio hacia el mandamás de turno. ¿Quién se atreve a ser discordante? ¡Ni chistan! Podemos referirlo como consenso de una persona, viciado por lo tanto, porque no se debate, o se asume con diligencia o se pasa al bando de los excluidos. Si se organiza un referéndum, su ambigüedad es flagrante. Lo suelen inutilizar las influencias de promotores, informaciones desplegadas o los que serán ejecutores de las decisiones tomadas; al final se parece poco al planteamiento del comienzo. La demagogia se apodera de los disidentes. Los excluidos en la práctica, superan a los imbricados de lleno en el sistema. ¿Y tan contentos?

Mal fario mostraremos aferrados a los quebrantos del sistema, como si fueran constitutivos del mismo. Son sus vicios redomados. La pedagogía regeneradora precisa del núcleo personal como punto de partida; con una información y un debate transparentes, con una prensa libre y no apegada a los citados cortocircuitos intoxicadores; completada con una representatividad genuina en las altas esferas, no como ahora, puramente nominal, listas cerradas, ocultamientos y componendas.

Noticias relacionadas

Disyuntivas crueles

¡Nos asaltan a mansalva! ¿Encontraremos el seso suficiente para afrontarlas?

Los oráculos se cumplen. El independentismo enfrentado al Estado

“El nacionalismos es la extraña creencias de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí” G.B.Shaw.

La realidad de los profesores

Parece que los docentes tenemos mala fama, pero no está justificada

Nada dura para siempre

Evitemos el dolor. Podemos hacerlo

Sting y la táctica de Rajoy en Cataluña

La táctica de Rajoy en Cataluña es rock. Puro rock
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris