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Feliz Quijote!
Nieves Fern ndez
Feliz a o, especialmente a los lectores, a los viejos estudiosos y conocedores lectores del Quijote, pero tambin a los j venes de instituto para que no lo lean de manera obligada o en resmenes, a sus relectores y a los potenciales y posibles lectores de los pr ximos das. Feliz a o en el cuatrocientos aniversario de la existencia y edicin de la primera parte de una obra, esa que tiene hasta cuatro comienzos si contamos el de la dedicatoria al Duque de B jar: En fe del buen acogimiento y honra...; el del prlogo: Desocupado lector, sin juramento me podrs creer...; el de los versos dedicados al libro, versos principales de toda buena obra, como as deba ser en la poca, escritos por Urganda la Desconocida, la para nada celebrrima poeta: Si de llegarte a los bue-,/ Libro fueras con letu-,/ No te dir el boquirru-,/ que no pones bien los de-...; y por supuesto, el cuarto, que no primero, pero s genuino, principal y archifamoso comienzo del lugar de la Mancha, del que Cervantes no quer a acordarse, pues sus motivos tendra, y del que parece que tendremos que acordarnos pasados cuatrocientos a os, tras la investigacin literaria, en una mezcolanza de letras y ciencia nunca antes vista, y ante unos resultados que al mism simo Cervantes haran re r de muy buen grado.
Cuatro comienzos para iniciar un libro, cuatro comienzos sonados como las campanadas que escuchamos cada ao en la ltima noche de diciembre, pero esta vez ms manchegas, m s quijotiles, ms cervantistas, m s literarias y ms centenariamente ingeniosas e hidalgas.
Para este a o de 2005, aparte de dejar el tabaco, de perfeccionar el ingls eterno y de hacer m s ejercicio, deberamos plantearnos asistir a una docenita, una por uva, qu menos!, de actos de los que las administraciones y asociaciones culturales locales, comarcales, provinciales, regionales, nacionales e internacionales nos ofrecen para festejar, haciendo la mejor de las digestiones, la conmemoracin de Don Quijote, sea por ejemplo, pongamos por caso, la lectura de esos cincuenta y dos cap tulos, que ya llegar otro a o para festejar la segunda parte con otros tantos fastos.
Gracias pues y sobre todo a Juan de la Cuesta por atreverse a editar tamaa obra y a Francisco de Robles por venderla en su casa como librero fidedigno del Rey. Gracias al primer editor y al primer librero por distribuir una obra que hoy todos festejamos. Feliz a o del Quijote para todos los autores, editores y libreros por m conocidos. En 2005 las uvas de la suerte se fueron a las vi as de La Mancha a escuchar campanadas de turismo rural y cultural sin empacho alguno que valga.
Feliz ao a las letras espa olas y a la salvacin del mundo a trav s del humanismo de la palabra pero tambin al triunfo del amor, ante tanta desgracia de los ltimos das, aunque sea un amor plat nico como el que siente el seor Quijada por la hija analfabeta de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales, quien seg n Sancho Panza, lo mismo se sube a un campanario para hacer llegar su voz ntida a m s de media legua de distancia entre barbechos llamando a los zagales, que trilla la mies en la era, o hace llorar amargamente a Don Quijote en Sierra Morena instndole a desfacer entuertos.
Que el esp ritu del Quijote y su amor por Dulcinea y las buenas obras nos guen, o nos lleven al menos este a o hasta el Toboso, y a otros lugares de La Mancha, ofrecidos o no en rutas cervantinas, investigados o no por acadmicos de la Complutense o de la Argamasilla, citados o no por Cide Hamete. Feliz Quijote para todos.
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