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Etiquetas:   The Washington Post Writers Group   -   Sección:   Opinión

El partido desapasionado

E. J. Dionne
E. J. Dionne
viernes, 2 de julio de 2010, 04:57 h (CET)
WASHINGTON -- Una de las oraciones de introducción más extrañas que me he encontrado nunca aparecía en el Politico la pasada semana. Reza: "John Kerry ha sido el defensor más agresivo de la legislación del cambio climático en el Senado este año -- tanto que ha escorado a algunos de sus colegas en sentido contrario".

La crónica prosigue para decir que "el celo" de Kerry está "haciendo que algunos Demócratas indecisos se echen a temblar ante la idea de negociar con alguien que temen se hace el sueco a la realidad política de sus respectivos estados -- en un año de legislativas difíciles en particular".

Ahí lo tiene: Criticado una vez por resultar demasiado distante y patricio, Kerry es criticado ahora por atreverse a mostrar pasión al defender la causa de reducir el volumen de contaminación que estamos emitiendo a la atmósfera.

Observe que nada de esto tiene que ver con los méritos legislativos. Kerry está siendo criticado por preocuparse demasiado por (BEG ITAL)un asunto(END ITAL) y no pensar lo suficiente en (BEG ITAL)unas elecciones(END ITAL) -- por no ser lo bastante oportunista y falto de principios.

Y los Demócratas preguntándose por qué registran las encuestas una "baja movilización" que vaticina que sus partidarios se quedarán en casa enfadados en noviembre mientras los Republicanos inundan los colegios electorales.

Ayudaría que los electores vieran al Presidente Obama y a su partido en el Congreso luchando por algo de lo relacionado con estos comicios (incluyendo su trayectoria en la reforma financiera y la reforma sanitaria) en lugar de actuar, batirse en retirada y buscar refugio. La postura de Kerry no es el problema. Es parte de la solución.

Seamos claros: Sí, es difícil que los legisladores que representan a estados industriales, o a estados cuyas industrias consumen una gran cantidad de carbón, se entusiasmen con los límites a las emisiones. También es cierto que muchos de los Demócratas que están luchando por su vida política representan a estados y distritos bastante conservadores. Ellos escuchan sobre todo a unos votantes que hablan -- que gritan, mejor -- del enorme gasto, los grandes déficits, el gobierno intervencionista. Algunos de sus electores llegan a pensar en Obama como el candidato de Manchuria.

También está esto: Si la tasa de paro rondara el 5% en lugar de superar el 9%, y si los Republicanos no estuvieran decididos a utilizar al Senado para detener todo lo que los Demócratas intentan hacer en seco, el humor de la opinión pública con Washington y su forma de funcionar sería menos letal.

Frente a estos problemas fundamentales, hay cada vez más quejas entre los legisladores Demócratas por las costumbres de la administración Obama. Algunos se preguntan si Obama es indiferente a su destino. Otros intuyen que el presidente es mucho más receptivo a aquellos que se oponen a él que a aquellos que van a dar su vida. Y muchos cuestionan que los lugartenientes de Obama hayan caído o no en la cuenta de que han dejado de ser los genios publicitarios de la Casa Blanca que parecían ser en la campaña de 2008.

Siguiendo el rumbo actual, hasta un Partido Republicano cuyos líderes anuncian las cosas más extrañas y extremas - y cuyos propios representantes en el Congreso temen su falta de programa coherente -- podría recuperar la Cámara y hacer importantes avances en el Senado.

Lo que nos lleva de vuelta a Kerry, que en una entrevista no ofrecía ninguna disculpa por su impaciencia a la hora de sacar adelante un anteproyecto de ley energética. Lo llamativo es que ha negociado con cada sector industrial y grupo comercial imaginable para llegar a un acuerdo. Si es apasionado en este tema, también ha sido despiadadamente práctico.

Y también observa que muchos colectivos empresariales prefieren que el Congreso aborde la cuestión de las emisiones. "Se ven encima a la Agencia de Protección Medioambiental y los reglamentos, y preferirían que legislásemos nosotros", decía. La tenacidad de Kerry es una razón de que la dirección del Senado y la Casa Blanca con la que él viene trabajando estrechamente sigan intentando sacar adelante un proyecto de ley energética.

Alguien tiene que descubrir esa misma tenacidad con el anteproyecto del empleo. Sí, la asistencia esencial a los estados que están recortando los programas y subiendo los impuestos se ha visto obstaculizada por senadores Republicanos -- incluyendo a Olympia Snowe y Susan Collins, de Maine. Ambas valoran su imagen de moderadas, pero ninguna se ha mostrado dispuesta a romper con la dirección del Partido Republicano.

Pero o los Demócratas y Obama están seguros de que dar a la economía otro empujón es esencial, o no lo harán. Si no dedican ninguna energía a sus explicaciones, los electores no van a tener idea de que ciertos recortes estatales o subidas tributarias que les preocupan podrían evitarse si el Congreso estuviera dispuesto a actuar.

El Obama de 2008 entendía cómo definir los retos y cómo movilizar a los fieles con razón y pasión en igual medida. ¿Qué fue de aquel tipo?

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