|
¿De ZP a RP?
Almudena Negro
Sin duda, la jornada celebrada el viernes de la pasada semana en el Hotel Ritz de Madrid, durante la cual Mariano Rajoy, bendecido por la flor y nata económica y financiera de nuestro país, presentó un esbozo de las recetas del Partido Popular para sacar a España adelante, ha supuesto un punto de inflexión en su carrera política. Y es que dinero, influencia y poder parecen tener claro que ZP es ya cosa del pasado. Bienvenido pues, RP. Y cuanto antes, mejor. Mal les pese a los desprestigiados periodistas, convertidos ya para la opinión pública en similares de unos sindicatos renuentes a abandonar los privilegios feudales que les otorgó el franquismo. Rajoy llegaría a Moncloa sin contar con el apoyo de ningún grupo de comunicación, mucho menos de televisión alguna. Sin hipotecas.
Presentes en el evento del año estaban también numerosos dirigentes del PP, algunos de los cuales hasta hace pocos meses despreciaban en privado al gallego, cuando no se dedicaban –unos pocos siguen dedicados a ello sin percatarse que su mayor problema es la UPyD de Rosa Díez, que en su día apoyaron como ariete populista contra Rajoy- a conspirar contra él. Y es que pocos, entre los cuales por mi natural escepticismo y porque creo que ZP quiere mantenerse “como sea” en el poder me encuentro, dudan que Rajoy será el próximo inquilino del Palacio de la Moncloa.
Sí, yo tengo dudas. Cosas de mi natural escepticismo. No porque las encuestas no sonrían a los populares, que basta con ver la cara de felicidad que tiene el señorito Javier Arenas. España huele a cambio y ZP carece de credibilidad, aunque no hay que minusvalorar el sectarismo patrio, la mentalidad estatista y las voluntades compradas por el socialismo. Lo dudo porque, como hasta el rabo todo es toro, no creo que el PSC de Chacón, Roures y Montilla, que es el parásito que fagocita al PSOE desde que ZP ganó el Congreso del partido, esté dispuesto a dejar el poder sin más. Veremos qué sucede. Cualquier cosa es posible.
En todo caso, la primera prueba de fuego para Rodríguez Zapatero y para Mariano Rajoy serán las elecciones catalanas. Si quedara algo de sentido común en el oasis nacional-socialista, el PSC, después de haber hundido económicamente a Cataluña, destrozado las pocas libertades que aún quedaban, aliarse con el fundamentalismo islamista y liquidar para siempre la imagen de modernidad y vanguardia de Barcelona, desaparecería literalmente, iniciando con su caída la extinción del PSOE. Claro que la alternativa, CiU, no es mucho mejor en lo político y en lo moral, al fin y a la postre verdadera madre del cordero de la crisis económica. Que le pregunten a Millet, el que supuestamente habría cobrado un 4% de comisión; el 2,5% para Convergencia. ERC está en liquidación. Ya era hora. El populismo de Josep Anglada, que preocupa y mucho en el PSOE, podría cosechar un inmenso número de votos en barrios obreros, tradicionalmente votantes del PSC. Los Ciudadanos de Albert Rivera, superada la crisis interna, se presentan como única alternativa real al nacionalismo. Si repetirán resultado, las urnas lo dirán. En todo caso, el joven político, es innegable, está haciendo méritos para seguir en el parlamento. Alicia Sánchez Camacho, desde el PP dicen manejar encuestas que les otorgarían hasta 20 escaños, no conseguiría grandes resultados. Incluso se podría estar produciendo una fuga de votos del PP hacia CiU, lo cual, de cara a unas Generales, es más que preocupante, por más que Arriola lo venda como “voto útil” que cambiaría si de elegir presidente del gobierno se tratase. Todo esto sin tener en cuenta que María Emilia Casas (en una democracia estaría en los tribunales pero sentada en el banquillo por no abstenerse en un asunto por el que cobró una pasta gansa su señor esposo) va a intentar –si le sale la jugada es otra cosa- hundir a España económicamente para las próximas décadas, aprobando el inconstitucional (pero sobre todo totalitario) Estatuto de Cataluña. Estatuto que convertiría a España en un protectorado de la Cataluña oficial, sin duda dispuesta a empobrecer y llevar a la miseria a toda la nación con tal de mantener su casta parasitaria en el machito. La responsabilidad de que las cosas cambien está en manos de los catalanes.
Mientras, ETA y Jesús Eguiguren se asoman por el horizonte.
|