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Cartas de amor de Hacienda
Rafa Esteve-Casanova
Cuando todavía están los ánimos del personal encabronados por el recorte de retribuciones a funcionarios, pensionistas y madres gestantes el Gobierno socialdemócrata de Rodríguez Zapatero añade una muesca más en esa tabla de valores que últimamente viene poniendo en practica consistente en reducir el déficit estatal a base de exprimir los bolsillos de los contribuyentes mientras mira hacia otro lado cundo se trata de controlar a las grandes fortunas. Zapatero se ha convertido en estos últimos tiempos en un Robin Hood a la inversa, él expolia a los pobres y favorece a los ricos, esta claro que el bosque de la Moncloa no es el de Sherwood.
“Usted ha tenido disponibilidad de fondos en Suiza”, esta es la frase más llamativa que consta en una misiva enviada por la Agencia Tributaria a 3.000 ciudadanos españoles invitándoles a regularizar esta anómala situación tributaria. La carta no tiene nada de amenazadora, es más bien una comunicación del amor que desde Hacienda tienen con una parte de la sociedad española, precisamente la más beneficiada por la sonrisa de la diosa Fortuna. Un ex empleado de una de las oficinas del banco helvético HSBC salió de la misma, supongo que nada contento con el trato que sus jefes le habían dado, y se llevó consigo un listado con los números de cuenta y cantidades depositadas en la misma por un amplio número de probos ciudadanos, esta lista llegó a manos de las autoridades francesas y desde el país galo ha llegado a la mesa de algún responsable de la Agencia Tributaria.
Y de no haber sido así los 3.000 titulares de las cuentas en el paraíso fiscal suizo continuarían tan tranquilos, hoy a hacer algunos hoyos de golf, mañana un paseo a caballo y pasado una regata o un viaje en el yate o el velero de turno mientras el común de los ciudadanos terminamos de confesarnos ante el fisco presentado nuestra declaración de ingresos como cada año. Pero como dejé escrito más arriba el gobierno socialdemócrata actual y, generalmente, todos los gobiernos tienen la manga ancha cuando han de tratar con el poder económico y rápidamente se han puesto a la tarea de intentar que el “soplo” del empleado traidor no altere la vida cotidiana de estos privilegiados que pueden permitirse evadir sus caudales fuera de España.
Para ello les han enviado estas misivas “amorosas” en las que les comunican que Hacienda es conocedora de que poseen cuentas en Ginebra o Zurich pero tranquilos que no pasa nada, simplemente “se le requiere para que proceda al cumplimiento de la obligación correspondiente a la presentación de las declaraciones a las que resulte obligado”. Se invita con toda claridad a estos 3.000 presuntos evasores de capital a regularizar su situación ante el correspondiente departamento de gestión en lugar de hacer intervenir, como sería lógico, a la Inspección de Hacienda. La diferencia está en que de esta manera con pagar los correspondientes recargos el evasor se sale de rositas por su infracción pero si interviene la Inspección de Hacienda puede llegar a dar con sus huesos en la cárcel. Trato preferente pues para todos estos supuestos evasores, y hablo de evasores ya que no entra en mi cabeza que alguien tenga dinero en Suiza o cualquier otro paraíso fiscal si no es para esconderlo del fisco.
El director de la Agencia tributaria, Juan Manuel López Carbajo, niega este trato de favor pero algunos inspectores de Hacienda han denunciado la carta como un caso claro de trato preferente para unos contribuyentes, trato que no reciben el resto de ciudadanos a los que, por el mero hecho de declarar sus ingresos año tras año, es más fácil investigar ya que, generalmente, la Inspección de Hacienda se dedica a comprobar la situación real de los contribuyentes que constan en su ficheros sin realizar pesquisas en busca de todo ese dinero que, generalmente en billetes de 500 euros, circula a través de fronteras diversas.
Los que nunca recibiremos de la Agencia Tributaria una carta de amor como la enviada a estos privilegiados seguimos esperando que, de una vez por todas, el gobierno socialdemócrata de Zapatero se atreva a meter en vereda fiscalmente a banqueros, grandes fortunas y a las llamadas SICAV, es de ahí de dónde un gobierno que vela por el bienestar social de sus ciudadanos deber recaudar los impuestos y no de la parte media y baja de la pirámide social.
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