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Con la vuelta de ETA a las instituciones en el horizonte
Almudena Negro
Ayer domingo se sellaba la unión de EA, partido en liquidación, con Batasuna para crear un frente soberanista en el País Vasco. Y todo ello sin una palabra de condena de los asesinos de ETA. Normal. ¿Cómo se va a condenar Batasuna a sí misma? EA y la “izquierda abertzale”, que es como se viene denominando en estos últimos años al MNLV, del cual ETA es la vanguardia, acaban, pues, de firmar un acuerdo para lograr la creación de un “Estado vasco independiente”. La “Euskalherria socialista” en cuyo nombre se ha asesinado a casi mil personas.
Coincide en el tiempo la entrega de EA a Batasuna/ETA (“la ETA buena” de algunos) con las escalofriantes declaraciones del amoral presidente del PSE, Jesús Eguiguren, reclamando un nuevo “proceso de paz” y la legalización de Batasuna; los rumores, antesala de la noticia, de la declaración de una nueva tregua-trampa por parte de la banda terrorista y el acercamiento de presos a las cárceles vascongadas; las afirmaciones del chapoteador en sangre ajena profesional Brian Currin, así como con la excarcelación de personajes del entorno “posibilista” de ETA, como Díaz Usabiaga.
Y es que el año que viene hay elecciones municipales y Batasuna/ETA, consciente como siempre fue de la importancia del municipalismo, quiere regresar a las instituciones. Y lo quiere hacer en un momento en que Rodríguez Zapatero necesita “como sea” un balón de oxígeno para sobrevivir políticamente unos cuantos meses. Así pues, nada como una foto como “apaciguador”, sea cual sea el precio. Si para conseguir esa instantánea es necesario que los asesinos vuelvan a cobrar del maltrecho erario público y el escarnecimiento de sus víctimas, ¿qué más da? Cuentan e insisten diversas fuentes que la hoja de ruta ya se está negociando. Con conocimiento, ¿es que alguien cree posible que no fuera así?, del disimulador Rubalcaba y del lehendakari López, como denuncia Jaime Mayor Oreja, a quien el tiempo está terminando por, una vez más, dar la razón. Mientras, Basagoiti toca el trombón y España sufre por “la roja”. Tan inminente es la cosa que hasta Anasagasti, asustado sin duda por el frente popular vasco que podría dejar a la derecha nacionalista fuera de juego durante décadas, reconoce en su blog que tal vez el PNV haya sido demasiado complaciente con ETA. Se queda corto.
Así pues, vuelta a la T-4. Con una diferencia: tanto el movimiento cívico que encabezaba una digna y combativa AVT la legislatura pasada que sacó a las calles a millones de personas, así como la postura del Partido Popular, han cambiado. La asociación del tibio Casquero y el PP de Oyarzábal, cuya página web ha dejado de mostrar la enseña nacional y cuyo abandono acaba de anunciar la valiente alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola (su lucha la va a llevar a tener que abandonar su tierra; y luego algunos aún tienen la caradura de hablar de democracia y demócratas), prefieren mirar hacia otro lado.
Y todo ello en el contexto de la crisis económica más grave que ha sufrido España, en quiebra técnica desde el pasado 7 de mayo, en toda su historia democrática. Peligrosísimo.
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