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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Terrorismo   Atocha   -   Sección:   Opinión

El revival de la matanza de Atocha, trending topic

El 22 aniversario del asesinato de Gregorio Ordoñez, cosa de la familia y el PP
Miguel Massanet
jueves, 26 de enero de 2017, 02:20 h (CET)
Ya nos estamos acostumbrando a que, en esta España del siglo XXI, a pesar de que nominalmente tenemos un Gobierno de centro derecha, en realidad, la nación española está pasando por un cambio social que, si no fuera porque nos queremos resistir a aceptarlo, tendríamos que admitir que está de camino de vuelta hacia épocas, de infausta memoria para el pueblo español, cuando se vio precisado a soportar una Guerra Civil para evitar que el país cayera en manos de las hordas comunistas que, la vileza y falta de patriotismo de algunos, hubieran querido se hicieran con el poder para poder implantar, en la nación española, la sucursal del gobierno comunista soviético de Moscú, encarnada por lo que se conoció como: la república del Frente Popular.

Estos días se nos ha machacado, una y otra vez, a través de la prensa escrita, de las TV, de las radios y de todos los círculos políticos de la nación, con programas cargados de nostalgia para aquellos que, no obstante, no sintieron el más mínimo asomo de dolor cuando unos terroristas, del mismo talante que los asesinos de los abogados de Atocha, sólo que de otras ideas y con otros objetivos ( en este caso tendencia ácrata y magnicida), pusieron una bomba potente, cuyo destino era hacer estallar por los aires el coche en el que viajaba el vicepresidente del gobierno, señor Carrero Blanco, causándole la muerte. Es curioso cómo, en un caso similar, aunque afortunadamente menos dramático, de unos señores de extrema derecha que entraron en una oficia de CDC en Madrid y les dieron un susto de muerte a los directivos que se encontraban, en aquel momento, en aquellas dependencias (en el mes de setiembre del 2013); los responsables de semejante desvarío fueron duramente castigados por la Justicia.

Fue tal la furia que, en aquella ocasión, les produjo a los catalanes independentistas de CDC aquella invasión que, aunque no hubo más que heridos leves, descargaron todo su odio hacia España sobre aquellos insensatos; pidiendo la Generalitat de Catalunya penas entre 15 años y 9 meses de prisión y 16 años y 9 meses por delitos de atentado a la autoridad, allanamiento, amenazas, injurias, ultraje a la bandera, daños y desórdenes públicos. Observen, no obstante, lo que les ocurrió a los que han venido quemando banderas españolas, fotografías de los reyes, han asaltado oficinas del PP en diversas localidades catalanas, incluso los que impidieron que los parlamentarios catalanes pudieran entrar en el Parlamento autonómico, llegando a agredir a algunos de aquellos personajes. Todos los casos han sido resueltos como faltas con penas irrisorias y, para más INRI, con las protestas de partidos como la CUP o ERC.

El temor de los sucesivos gobiernos centrales a contrariar al pueblo catalán se ha convertido en algo endémico y, si hay alguno en el que se le haya notado más ha sido, mal que nos pese, al actual gobierno del señor Rajoy, completamente entregado a intentar apaciguar a los actuales gobernantes de la Generalitat, soportando todas sus amenazas, desafíos y humillaciones, dejando que la vicepresidenta del gobierno haga el ridículo, intentando lo que llaman “dialogar” para que le vayan dando calabaza tras calabaza. No ha habido, por parte de los actuales gobernantes, el menor intento de neutralizar la formidable campaña organizada por las izquierdas para saturar de información relativa al crimen de Atocha. Por desgracia su posición de perro apaleado les ha impedido contrarrestarla con otra recordando la muerte del concejal Gregorio Ordóñez perpetrada por ETA y que, en su tiempo, produjo una reacción unánime del pueblo español en contra de aquel atentando y, a partir de aquel momento, fue cuando se empezó a conseguir neutralizar a aquella banda de asesinos (Foro de Ermua).

Es evidente que, a medida que las izquierdas van consiguiendo (vean los casos de Carmena y la Colau, en Madrid y Barcelona, en cuyas ciudades se han hecho dueñas indiscutibles de las vidas de sus ciudadanos, utilizando medios poco ortodoxos, pero que nadie se ha atrevido a poner en cuestión) utilizando procedimientos expeditivos, en muchas ocasiones saltándose las normas, arrogándose facultades de las que carecen (intervenir en el precio de los alquileres privados, intentando castigar los más elevados aplicando tasas), desentendiéndose de las leyes estatales y adoptando medidas salidas únicamente de su caletre, de forma espontánea y sin haber sido consultadas con el personal experto; nos damos cuenta de que el Gobierno central se va replegando, se refugia en algunas denuncias de inconstitucionalidad ante el TC y se queda esperando que éste decida, lo que no hace otra cosa que dejar en barbecho importantes cuestiones, como es el caso del separatismo catalán y vasco, mientras los magistrados ( que tampoco se muestran muy dispuestos a tomar la iniciativa) se deciden a resolver sobre las cuestiones que tienen sub júdice, para lo cual parecen no tener prisa ( Ley del Aborto).

Y, a veces nos preguntamos, ¿por qué hemos votado a un gobierno de derechas, cuando la realidad es que, desde que ocuparon sus puestos como gestores, en esta nueva legislatura, todo lo que han venido decidiendo, implantando y legislando tiene el marchamo de un gobierno social-demócrata, en algunas cuestiones más inclinado hacia política de izquierdas que algunos de los que han estado gobernando países europeos como, por ejemplo, en el caso francés? También hemos sentido una cierta decepción por lo que respeta al papel que ha venido a representar el señor Aznar, en el que algunos llegamos a depositar ciertas esperanzas de que se había decidido a tomar la batuda y a enfrentarse directamente contra el grupo de adictos a Rajoy.

El hecho de que se haya limitado a sentar cátedra de maestro de escuela y se haya constituido en el papel de censor de lo que se hace bien en España o de aquello en lo que los dirigentes se equivocan; no nos parece que sirva para otra cosa que para confirmar los errores, pero sin ningún valor para tomar las medidas para enmendarlos; cuando el hecho de que, desde FAES, se vaya pontificando por sabios y sesudos señores, mediante artículos o conferencias lo que, a su juicio, deberían hacer los gobernantes y la oposición, cuando no se tienen facultades para obligar a que se haga, es obvio que no saca al país de sus dificultades, no sirve para evitar que nos hundamos cada vez más en la amenaza comunista, que tan de cerca nos está acechando y que, aunque sea a contra marea, los separatistas vayan quemando etapas en sus aspiraciones de independizarse de España. ¿Cuándo la derecha española decidirá entrar en la verdadera lucha para ocupar el lugar que le corresponde dentro de la nación española? Nos tememos que, por ahora, no.

Lo cierto es que ( como estamos viendo desde hace algunos años) con una política de cesiones, gobernando con timidez y utilizando sólo paños calientes, pero sin atreverse a dar golpes de autoridad, cuando ello es preciso, como está sucediendo con el caso catalán; lo único que podemos esperar del PP es que, en primer lugar, estos partidos políticos que, actualmente, están pasando por un periodo de refundación, como es el caso del PSOE y Podemos o aquellos en los que parece que se ha perdido el verdadero objetivo para el que fueron creados, como es el caso de Ciudadanos, su actual presidente, Albert Rivera y aquellos que le reclaman que se ha salido de la dirección política adecuada y pretenden hacerle rectificar; tomara la delantera y se pusiera a actuar con presteza, aprovechando la ocasión para cogerlos descolocados ( algo que se daría si, en mayo, convocara unas nuevas elecciones) y, en segundo lugar, se procediera, en el próximo congreso de febrero a la búsqueda de un remplazo para que ocupara el puesto del señor Rajoy (un buen administrador pero ya demasiado gastado para pretender seguir conservando el mando) con el objetivo de que, con tiempo, pudiera irse preparando para el cargo y fuera tomando conocimiento de los temas básicos en los que se debería centrar un nuevo presidente del partido de Fraga Iribarne.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, tenemos la sensación inquietante de que se está dejando transcurrir demasiado tiempo manteniendo larvados problemas de gran entidad, con el peligro de que, si no se resuelven con prontitud, se sigue sin contraatacar a la feroz propaganda en la que se han enfrascado los partidos de la oposición, se puede dar la circunstancia de que muchos españoles acaben por dejarse arrastrar a posiciones que, seguramente, no sean las que más le convienen a España y a los españoles, con la agravante de que, cuando se quiera rectificar, ya sea imposible a causa de que, el fiel de la balanza, se haya inclinado a “la parte oscura” de la política antidemocrática.
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