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Bifurcaciones desdichadas
Rafael Pérez Ortolá
Nadie presumirá del descubrimiento del LABERINTO, porque lo llevamos encima, muy presente, desde los primeros funcionamientos de las neuronas. Decisiones, equivocaciones, emociones, discusiones, alegrías o lamentos, circulan por las galerías mentales. Suceden en la vida privada, cada vez menos privada a golpe de tecnicismos; se amplifican en el ámbito de las actuaciones públicas. En ambos casos se multiplican los posibles caminos, de aciertos o errores, según las andanzas. Los MITOS se ajustan a la realidad de las personas, la reflejan, de ahí su persistencia. Cambian sus formalidades, aunque la raíz de su sentido subsiste. Nos ayudan en la comprensión de lo que somos, con firmeza, indiferentes a la aceptación o al rechazo de quienes lo viven; persisten incólumes porque son verdaderas esencias humanas, como el aroma de fondo.
No acaba uno de enfrentarse a diversas disyuntivas en cada vicisitud, ocurre día sí y día también. La categoría adscrita a cada decisión tomada, no depende tanto del motivo en cuestión, como de la audacia y tenacidad empleada al servicio de sus bondades, de las mejores cualidades que arropaban esa decisión. Si uno se proclama ateo, católico, demócrata, justo o liberal; ¿De qué sirven esas nominaciones si no ponemos el empeño suficiente en practicarlos con los mejores mimbres disponibles, transitando por los caminos más espléndidos? Las DESDICHAS no se hacen esperar cuando falla ese coraje mencionado; la dejadez y las desviaciones desvirtúan los ideales y las proposiciones óptimas. La intensidad práctica resultará imprescindible. En las recámaras políticas, en las familias, dentro de las áreas laborales, en momentos de ocio o de necesidad; las consecuencias se hacen notar, para bien o escandalosamente. Son imágenes patentes, visibles con muy poco esfuerzo.
Al estilo de Borges, muy aficcionado a los comentarios en torno a las bifurcaciones laberínticas; hay que prestar atención a las insatisfacciones, e incluso las tragedias, omnipresentes en las circunstancias humanas habituales. Son deficiencias centradas en dos vertientes bien contrapuestas de la desdichada experiencia vital. En la primera, está presente el enfrentamiento de cada individuo con sus “laberintos”, económicos, laborales, sociales, de criterios, culturales, etc. Con el tono peleón de dicha postura activa, se avizoran instantes de felicidad y gratificación; pero, enseguida cobra presencia la FRUSTRACIÓN del HÉROE, por su choque frontal con sus limitaciones, pleno de incapacidades, con ignorancias y defectos enrevesados. ¿Habrá alguien sin contactos con ese fondo de desdicha? Desequilibrios, discusiones, incomprensiones e incompletud manifiesta, ensombrecen sus pasadizos. Una de las escasas conclusiones radica en la desviación de la balanza hacia los tonos negativos. La lucha ofrecerá compensaciones para las personas valientes y emprendedoras; sin embargo, estamos inmersos en una marea descontrolada de adversidades. ¿Valdrá la pena la frenética y sana rebeldía?
Curiosamente, ante similares laberintos con intrincadas dificultades y penurias, la actitud adoptada puede ser diametralmente opuesta. Quizá el mismo pesimismo de Borges constituya un fiel exponente de las actitudes negativas, en plena ANGUSTIA EXPECTANTE; porque su opción es la de confinarse en el centro del laberinto, esperando y temiendo la captura por los asaltantes foráneos. Es una toma de postura de un aturdimiento paralizante, no presagia ninguna acción reconfortante; hasta la tranquilidad pasajera, se torna inquietante, de un desasosiego tenso y continuo, sin otra salida distinta a la debacle, durante el asalto y al final. Representa el reino de los negros augurios, de la desconfianza radical hacia el entorno, instalada en una soledad abrumadora. Ni el mínimo atisbo de una presencia digna en busca de algún rayo esperanzador. Si quedaba algún rasgo cualitativo meritorio, se verá acogotado por la oscuridad de los horizontes. Esta actitud tiene muchos representantes en las atribuladas sociedades modernas, con amplios contenidos tendentes a la depresión y a la desconfianza.
De Pablo Picasso se habla con frecuencia, en relación con sus obras y con respecto a su vida personal; eterna cuestión esta, si existe o no correlación entre ambas actividades. Son muy abundantes sus cuadros con figuras femeninas. Al mismo tiempos , convivió con buen número de féminas, en periodos de tiempo generalmente no muy prolongados. El cine y los críticos tratan de estos asuntos con diversa fortuna. Saco a colación esta conexión de Picasso con las MUJERES, precisamente el énfasis que se pone en la mención del NÚMERO. Una nueva bifurcación se establece , ustedes dirán si desdichada o no, sobre todo, valorada en los tiempos actuales. De un lado, repercute en sus cuadros, con mucho colorido y con escaso reflejo de cualidades femeninas (Lo contrario que ocurre con Vermeer, por ejemplo). La desdicha la encuentro en ese desaforado número de figuras y mujeres reales, que dejan muy en segundo plano a la MUJER en sí. No se trata de juzgar a nadie, son caminos insondables, con antecedentes, circunstancias y motivaciones. No obstante, el matiz superficial y frívolo, conviene destacarlo como una opción, y no la más relevante en unas relaciones. Ahora corren tiempos en los que se lamentan mucho estas características.
El nuevo orden mundial quenera una información desbordante. En ese ambiente se facilitan los despistes, se avanza por las bifurcaciones menos convenientes; se maneja un conglomerado de conceptos contradictorios, sin detenerse en distinguirlos unos de otros. Zygmunt Bauman describió la “vida líquida” y estos días Daniel Innenarity ha pasado a la “gaseosa”, resaltando la idea de movilidad y cambios continuados en cuanto al conocimiento y planteamientos. Si bien es cierta la inestabilidad y el relativismo general, me parece que la idea líquida y la gaseosa discurren por un sendero equívoco, se centran en el burbujeo global. No se plantean la vía alternativa, Innenarity se plantea incluso la necesidad de aprender a controlar estos comportamientos. ¡Control peligroso al canto! Por el menoscabo, olvido y notable depredación de la que estimo alternativa válida, la de la AUTONOMÍA PERSONAL, la profundización en ese sentido. Por el contrario, los intereses nacionalistas, patrias, instituciones, las trampas del mercadeo, la negación de conceptos y derechos evidentes; pocas veces laboran a favor de la persona concreta; suelen convertirse en piezas de la encarnizada batalla contra lo particular de cada individuo. ¿Combatiremos cualquier lacra dominadora? ¿Desde cuando los teóricos servidores del ciudadano se justifican como progrmadores voraces de la vida personal?
Retomo al final a Borges con su “Hecho estético”. Las vivencias de cada día, la música, el amor, los estados de felicidad, las caras trabajadas que nos vamos forjando, lugares queridos, rincones bellos de la naturaleza; nos sugieren la INMINENCIA de una REVELACIÓN, que no se produce de forma completa. En todo caso serán revelaciones en la intimidad muy personal, apegadas a la verdadera esencia de lo que seamos, intransferibles, en el mejor sentido de la palabra. Por ese sendero y con esas vivencias se vislumbran horizontes de auténtica dicha. Si nos desviamos de esos rasgos auténticos, hallaremos las fuentes de continuadas y variadas desdichas.
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