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Dios y la política
Octavi Pereña
Ante el desbarajuste político y social de nuestros días no nos vendría mal la reflexión en un texto del profeta Jeremías: “Sé Señor, que el camino del hombre no está en su mano, y que el hombre no tiene poder de andar ni de dirigir sus pasos” (10:23). La situación social y política en el reino de Judà en donde ejercía su ministerio profético Jeremías era parecida a la nuestra. Los gobernantes pretendían arreglarla confiando en su propia sabiduría. Un hombre de Dios levanta su voz y dice públicamente que el hombre “no tiene el poder de andar ni dirigir sus pasos”. Jeremías acabó con sus huesos en la cárcel porque ni el rey ni los gobernantes no podían soportar que su ineficacia estrechamente vinculada con el abandono del Dios de Israel fuese públicamente denunciada.
Al pastor evangélico Joe Wright se le pidió que pronunciase la plegaria oficial en la apertura de legislatura en la Cámara de Representantes del Senado de Kansas. Esta petición puede parecernos a nosotros extraña, en los Estados Unidos es cosa normal. La oración que pronunció el clérigo no fue formalista para cumplir las exigencias del protocolo. Fue una plegaria que irritó a los representantes del pueblo de Kansas, como también lo haría si se pronunciases en las Cortes o en el Senado de Madrid, como si se hiciese en alguno de los parlamentos autonómicos. Estas son las palabras que las señorías de Kansas tuvieron que escuchar:
“Señor, venimos delante de ti este día, para pedirte perdón y para solicitar tu dirección. Sabemos que tu Palabra dice:’maldición a aquellos llaman bien lo que está mal’ y es exactamente lo que hemos hecho. Hemos perdido el equilibrio espiritual y hemos cambiado nuestros valores. Hemos explotado al pobre y hemos llamado a eso ‘suerte’. Hemos recompensado la pereza y la hemos llamado ‘ayuda social’. Hemos matado a nuestros hijos que aún no han nacido y lo hemos llamado ‘libre elección’. Hemos sido negligentes al disciplinar a nuestros hijos y lo hemos llamado ‘desarrollar su autoestima’ Hemos abusado del poder y hemos llamado a eso ‘política’. Hemos codiciado los bienes de nuestro vecino y a eso lo hemos llamado ‘tener ambición’. Hemos contaminado las ondas de radio y televisión con mucha grosería y pornografía y lo hemos llamado ‘libertad de expresión’ Hemos ridiculizado los valores establecidos desde hace mucho tiempo por nuestros antepasados y a eso lo hemos llamado ‘obsoleto y pasado de moda’. Oh Dios, mira en lo profundo de nuestros corazones, purifícanos y líbranos de nuestros pecados. Amén”.
Nuestra sociedad padece una grave crisis de valores morales y éticos. Nosotros los ciudadanos y nuestros representantes políticos no estamos a la altura de las circunstancias. Todos juntos somos como ciegos que andan a tientas por lugares desconocidos. Nos damos cabezazos aquí. Caemos en un hoyo allá. Para volver a repetir indefinidamente el proceso de degradación. Somos como ciegos que guían a ciegos. No encontramos solución a los muchos y graves problemas que nos maltratan.
Quiera el Señor levantar hombres y mujeres en todas las instituciones públicas que sepan levantar los ojos hacia el cielo para implorar el favor de Dios y recibir la luz necesaria para conducir a la nación por el sendero de la justicia, sin miedo de ser acusados de intolerantes. Hoy no es políticamente correcto invocar al Dios de la Biblia en los asuntos públicos. De sabios es rectificar. Una pequeña dosis de humildad no nos vendría nada mal ya que este cambio de actitud nos induciría a preguntarnos si no es la irreligiosidad la anilla perdida que impide que la regeneración política sea un hecho constatado.
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