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Tags: Opinión · Buñuelos de viento · Pedro de Hoyos
Vivan los mozos de Alhaurín


Pedro de Hoyos


Pedro de Hoyos Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
miércoles, 2 de junio de 2010, 08:15
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A veces pienso que la culpa es de los Pirineos; a veces pienso que la culpa la tuvieron los héroes del dos de mayo por echar a Napolón; a veces simplemente pienso que España es “asín”, como ya saben mis lectores, y que aunque todos, en mayor o menor medida los ciudadanos hayamos pasado por la escuela, la escuela no siempre ha pasado por todos los ciudadanos.

Me refiero a ese video que no he querido ver en el que unos cuantos representantes de la sana y democrática juMentud española matan a patadas (o a puñetazos o a mordiscos, qué más da) a una vaquilla. Los españoles nos hemos distinguido tanto por nuestras machadas, por aquel 12 -1 a Malta en el terreno prosaico o por echar a los franceses con un pastorcillo tocando el tambor (esto es un homenaje a mis numerosos lectores catalanes, otro día les hablaré de El Empecinado, por ejemplo), como por nuestras salbajadas (la falta de ortografía es voluntaria y tiene la intención de enfatizar la “salbajada”).

Ya Gila contaba aquel chiste del forastero que se cabreaba porque los mozos le habían tirado de cabeza contra el pilón del pueblo: “Joé, si no sabe divertirse que no venga”. Nos hemos empeñado en demostrar que somos los más machos del gallinero; para enfatizar nuestras machadas acudimos a ordinarieces sin fin o a blasfemias que expliciten nítidamente lo burrobestias que podemos ser. O a hablar más alto que nadie. O ambas cosas a la vez, “porque a mí a hombre no hay quien me gane”. Digo yo si será que somos unos acomplejados y el Estado en vez de gastarse tan alegremente sus dineros en bibianescos abortos juveniles se los debería gastar en proporcionarnos psicólogo gratis a todos los ciudadanos.

Y no nos paramos en barras. Hoy el sistema educativo en España es un páramo desértico en el que bastante se hace con enseñar las cuatro reglas matemáticas a los niños y una mínima capacidad de expresión oral, que algo de instrucción han de llevar los pobricos. Pero de la alta misión de Educar... de Educar (recuerden la etimología de la palabra) no hablemos, eso ni se toca. Educar es palabra mayor que ha sido desterrada del vocabulario del pueblo y está cayendo en desuso. Que aprendan a leer y a escribir, y si no echamos la culpa al maestro que pa eso es funcionario.

Dicen que los mozos estaban borrachos y que por eso. Pero, ¿qué es una fiesta si no te emborrachas? ¿Es que hay fiesta si no te emborrachas? ¿Para qué iba a haber fiestas si no te emborrachas? Con la fiesta y la borrachera pasa como con la gallina y el huevo, no se sabe qué fue antes, si te emborrachas porque es fiesta (o porque no lo es, o porque se acaban los exámenes, o porque es sábado y toca botellón o porque sí) o si es fiesta porque te emborrachas. Siempre ha habido borrachos, pero hubo un tiempo en que el borracho era un ser romántico, melancólico y respetable a pesar de su defecto. Hoy la dipsomanía no es un defecto, es una enfermedad y eso lo explica todo a ojos de una sociedad consentidora. Puedo entender complacido que el borracho es un enfermo, no lo niego, si además aceptamos que una parte de nuestra hedonista sociedad está igualmente enferma cuando comprende, disculpa y asume que la sobriedad es un estado transitorio entre dos fines de semana.

A veces me dan ganas de hacerme francés. O alemán o italiano. O albano kosovar o nigeriano, qué más da. A veces me dan ganas de huir de una sociedad anestesiada, aborregada y que renuncia expresamente a la parte más noble y espiritual que hay en el ser humano, porque eso es de nenazas y nosotros somos muy, pero que muy, hombres. A veces me dan ganas de preguntarme por qué la Revolución Francesa no la hicimos los españoles, a veces me dan ganas de liarme a nitroglicerinazos y gomadosazos y echar abajo los Pirineos para conseguir que Europa no termine en el istmo.

¿Saben lo que me da más rabia? Que ahora mismo hay multitud de chavaletes locos por hacerles la competencia a los Alhaurín, que unos y otros estarán por las tascas de los pueblos alardeando de lo hombres que son y de que, como nada grave les va a pasar, se van a reír de... se van a reír de... la vida y de los que tenemos la inmensa desgracia, el enorme deshonor, de vivirla junto a ellos.

¡Pues que vivan los mozos de Alhaurín, coño, que son los más machotes!

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