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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Fuji-colombia

Isaac Bigio
Isaac Bigio
domingo, 30 de mayo de 2010, 22:50 h (CET)
Kenyo Fujimori es el único ex presidente latinoamericano que fue repatriado para ser llevado a la cárcel, donde aún se encuentra. Sin embargo, la manera en la que él llegó al gobierno peruano en 1990-2000, siempre ha ejercido cierta inspiración en Colombia.

Ambas repúblicas son las únicas de occidente donde persiste un longevo conflicto armado entre las FFAA y una insurgencia izquierdista. La hazaña de Fujimori es que en 1990 él fue un desconocido que gana ampliamente unas presidenciales para luego logra derrotar a Sendero y al MRTA.

En el 2002 Álvaro Uribe es electo masivamente a la presidencia colombiana buscando abiertamente seguir muchos de sus pasos. Al igual que Fujimori se separa de los partidos tradicionales y forma nuevos movimientos, propina los peores golpes que haya recibido la guerrilla con un plan que contempla más dureza militar pero con apoyo social, impone medidas más monetaristas y más pro-EEUU y es re-electo.

Los enemigos del presidente colombiano, muchos de los cuales le dicen ‘Fujiribe’, se jactan de que lograron evitar que él pudiese tener la carta libre para intentar un segunda re-elección. Al conseguir que Uribe sea candidato también consiguieron que él evite el riesgo de sufrir el mismo destino de Fujimori (producir una explosión social que le saque del poder y que luego le lleve a presión) y también, paradójicamente, a que surja otro ‘outsider’ que recuerda mucho de los rasgos que tenía Fujimori antes de llegar al poder.

Antanas Mockus en el 2010, al igual que Fujimori en 1990, es un matemático, un hijo de dos inmigrantes del viejo mundo y un ex rector universitario, quien promete ‘honestidad’ y quien logra catapultarse casi desde la nada apareciendo como el rival del ‘establishment’.

Mockus, como Fujimori, también fue apoyado por muchos izquierdistas que creían que él pararía con la ‘oligarquía’, aunque él insiste en que él profundizará los mismos pactos militares y comerciales con EEUU y que él podrá ser más rudo ante la guerrilla marxista que su predecesor.

Sin embargo, entre Mockus y Fujimori hay una gran diferencia. En 1990 EEUU estaba en su zénit creando un mundo unipolar y Bush toleró el autogolpe de Fujimori porque quería así que Perú logre imponer el monetarismo y la derrota a su mayor amenaza subversiva.

En el 2010, en cambio, EEUU está en repliegue mientras el mundo se torna más multi-polar. Obama ha de ver con buenos ojos el que Mockus de a Colombia una imagen más legalista y tolerante que la saque de una relación conflictiva con sus vecinos.

La dureza de Uribe logró potenciar a Chávez, Morales y Ortega. Con Mockus, más bien, el centro o la centro derecha latinoamericanas tendrían más facilidad de ofrecer un modelo que vaya minando o derrotando electoralmente a varios de los gobiernos izquierdistas de la región.

Fujimori desde las rejas podrá ver como la segunda ronda colombiana será entre dos candidatos que en algo le emulan: Santos a lo thatcheriano de su programa económico y contrasubversivo y Mockus a su inicial imagen de académico anti-sistema.

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