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Etiquetas:   ACTUALIDAD   Estado   -   Sección:   Opinión

Las alcantarillas del Estado

Sin Dios el Estado se convierte en una inmensa alcantarilla que lo corrompe todo
Octavi Pereña
martes, 17 de enero de 2017, 00:35 h (CET)
El mensaje gráfico de El Roto: Una asquerosa rata que se mueve por el interior de una tenebrosa alcantarilla. Le acompaña el siguiente texto: Las alcantarillas son un buen lugar para conocer a gente importante, dice mucho sobre el estado de la Nación. Si no me equivoco quien primero se refirió a las alcantarillas del Estado fue el presidente Felipe González para justificar el terrorismo de Estado en relación con los Gal, al decir: “La democracia se consolida en las alcantarillas”. Con esta declaración se daban por buenos todos los medios para conseguir los fines propuestos. La razón de Estado prevalece sobre la Justicia. Felipe González y todos los que le han seguido en el gobierno de España ignoran que “la justicia enaltece a la nación, pero que el pecado es el oprobio de los pueblos” (Proverbios 14: 34). Se pueden hacer muchas proclamas de que España va bien. Que somos el país con mayor crecimiento económico. Todos los anuncios que se hacen de este estilo no son nada más que afirmaciones narcisistas que manifiestan la pobreza ética de los políticos que los suscriben. Estas declaraciones pomposas desconocen la situación real de España y por lo tanto ignoran intencionadamente la precariedad de muchos españoles.

Permitir que las alcantarillas del Estado jueguen un papel importante en el gobierno del País, es consentir que las decisiones políticas que tienen que ver con la ciudadanía se tomen con el asesoramiento de las tinieblas. La oscuridad impide que se tomen resoluciones correctas porque los corazones y las mentes de quienes las toman les falta discernimiento.

Las alcantarillas del Estado impulsan la corrupción de la Administración Pública. Por un lado aparece la propia corrupción moral del corrupto que le hace pensar que es mejor aprovechar una oportunidad de enriquecerse, que conservar la integridad. Por el otro lado se da la percepción de que con toda probabilidad el delito quedará impune. La justicia, con sus retrasos se encarga que los delitos prescriban, cosa que no debería ser así. Es posible que en algunos casos la justicia no sea justa y dicte sentencias que son burlas a los ciudadanos. ¿Qué ocurre con el dinero que se ha robado y no se recupera? Las alcantarillas del Estado tienen muchos ramales. Si te corrompes, no temas, no te va a pasar nada. Perros con perros no se muerden. Una pegunta que requiere una respuesta: ¿Quién finanza a los partidos políticos y las campañas electorales? “Si te corrompes no te pasará nada, si no lo haces eres un idiota. Este es el principal mecanismo que opera en la mente del corrupto español” (Anxo Lugilde). “Si a la avaricia le añadimos un cargo político, tienes la corrupción” (Enrique Urbizán). El amor al dinero es la raíz de muchos males. La corrupción en todos sus niveles básicamente no es un problema ético-moral, es cuestión de si se cree o no en Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. El salmista indica qué debe hacerse para frenar la corrupción: “Inclina mi corazón a tus estatutos y no a la avaricia” (Salmo 119:36). En la vida se presentan muchas oportunidades de untarse los dedos con aceite. Si Dios no existe o, si existe se desentiende de los asuntos humanos, entonces una súplica como la que hace el salmista no saldrá de nuestros labios. Entonces no existe Ley superior a la que los humanos tengamos que estar sujetos. En donde no existe Ley impera el caos. Existen leyes, sí, pero no Ley. Los labios mentirosos las cambian a placer, por estos los grandes corruptos reciben penas simbólicas y el dinero robado ha volado. Pero al Legislador y su Ley no se le puede manipular como si fuese un títere. Es por esto que los corruptos no quieren saber nada de Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo, “porque sus obras son malas”. La Ley de Dios es luz que ilumina las conciencias es por esto que no desean que Jesús que es la luz del mundo ilumine sus conciencias. Quienes caminan sin Dios y sin Ley les gusta la tenebrosidad del alcantarillado del Estado. “Ojos que no ven, corazón que no siente”, piensan.

La sabiduría popular es muy sabia: “Quien ríe el último ríe mejor”. El adagio popular describe muy bien lo que les ocurre a los corruptos, al final lloran. Llorarán porque el Legislador y Juez dictará sentencia. La paga del pecado es muerte eterna. Aquí no hay soborno que valga. Los corruptos harían muy bien de abandonar su ateísmo y reconocer la evidencia que existe un Juez justo al que no se le puede comprar.

La parábola del rico y del mendigo Lázaro ilustra a la perfección al corrupto. El rico “se vestía de purpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez” (Lucas 16:19). Lázaro, el mendigo “ansiaba saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico” (v.21). ¿No ilustra la parábola del rico y lázaro la situación actual? ¿No describe las grandes fortunas de hoy y los desahucios por las hipotecas, de los desamparados que dependen de la asistencia pública y privada? La muerte como es natural llega a ambos protagonistas de la parábola. El rico “fue sepultado y en el infierno, en medio de tormentos” (v. 23) pidió compasión que le fue denegada. En el estado en que uno se encuentre en el momento de fallecer pasará la eternidad. Los corruptos viven hoy rodeados de los lujos y placeres que les proporcionan el dinero mal ganado, pero en la eternidad “lloro y crujir de dientes” (Lucas 13: 28). Aquí no valen las misas ni las oraciones. La sentencia es irrevocable.
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