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Etiquetas:   FÓRMULA 1 / GP TURQUÍA. EL CIRCUITO   -   Sección:   Motor

Estambul: Desniveles y diversión en la exótica Turquía

El trazado otomano diseñado por Hermann Tilke consta de catorce curvas y se corre en el sentido contrario a las agujas del reloj. Entre sus desniveles se encierra uno de los trazados más técnicos y placenteros de pilotar y la temible curva 8 supone un desafío para máquinas y pilotos.
Redacción
viernes, 28 de mayo de 2010, 10:20 h (CET)


Pablo García / SIGLO XXI

İstambul Park (© Formula One Administration Limited)



La “montaña rusa” más divertida del Mundial
Tras la recta principal, de unos 700 metros, llegamos a la curva 1, que es prácticamente igual a la “S” de Senna de Interlagos, a izquierdas y en bajada, y enlazamos con una curva más abierta a derechas (la curva 2), que irá subiendo y girando, hasta desembocar gradualmente en una pequeña recta en subida totalmente ciega. La primera curva se hace en tercera velocidad y la segunda se hace a fondo confiando en la aerodinámica. Llegamos a la curva 3 que está en bajada y es totalmente ciega también, es fácil pasarse de frenada porque comenzamos a negociarla sin ningún tipo de referencia, se toma en cuarta y hay que pegarse mucho al interior para poder afrontar la curva 4, a derechas, cerrada y nuevamente sin referencias ni visibilidad a la salida de la curva. Aquí engranamos la segunda velocidad para trazarla. La curva 5 y 6 es un codo a izquierdas de tercera velocidad de los que tanto gustan a Tilke y que se hace de un solo trazado. Si lo hemos hecho bien saldremos con suficiente velocidad para afrontar con garantías el tortuoso sector 2.

Nuevamente este sector empieza con una curva ciega, lenta y a derechas y en subida (7), donde es fácil pasarse de frenada ya que hay que hilar muy fino para hacerla rápido, el truco es tirarse lo más rápido al vértice de la curva ya que ésta se abre y se puede hacer a más velocidad de lo que parece. Sin descanso llegamos al mayor reto del circuito, la temible curva 8. Cuatro vértices en sexta velocidad que deben tomarse a fondo, aunque el sentido común nos dicte lo contrario. Esta curva marca las diferencias en los tiempos, y saber trazarla bien es un privilegio del que pocos pueden disfrutar, el truco para hacerlo reside en el tercer vértice, que es cuando debemos soltar un poco el acelerador, nunca del todo, pues subviraríamos y nos saldríamos por fuera. Tras la curva 8 nos encontramos con una recta que nos permite pegarnos al coche de delante y acto seguido encarar una chicane que se toma más abierta de lo que parece y se traza con bastante velocidad. Esta curva a izquierdas nos enlaza con la curva 10, a derechas en subida y bastante abierta también. Vamos engranando marchas y llegamos a la larguísima recta trasera.

Llegamos a 300 kilómetros por hora a la curva 12, una horquilla cerrada donde frenamos muy fuerte, es fácil pasarse de frenada y también adelantar. Ahora viene la parte más técnica del circuito, una triple chicane que se negocia en segunda y que nos otorga una magnifica oportunidad de recuperar la posición si nos han logrado pasar en la frenada fuerte. La primera curva se toma por fuera, buscando siempre el exterior de las curvas para trazarlas con la mayor velocidad posible. Aquí es fácil sobrevirar e incluso trompear, así que cuidado con el gas y preparados para otra excitante vuelta al “Otodrom”.

Una configuración especial
Para configurar nuestro monoplaza, deberemos prestar atención a las singulares características del circuito. Tenemos una larga recta que nos permite adelantar, por lo que las marchas tendrán una relación un poco más abierta, sin embargo la gran cantidad de curvas ciegas y de alta velocidad nos obligan a aumentar la carga aerodinámica, sobretodo delantera, y los frecuentes cambios de rasante y desniveles hacen que debamos subir un poco la altura del monoplaza para no rozar los bajos, con la consiguiente pérdida de eficacia aerodinámica. El Otodrom es especialmente duro con los neumáticos, así que la estrategia con éstos será vital para alcanzar la victoria.

Reto para los pilotos, disfrute para los espectadores
El GP de Turquía siempre ha sido un reto para los pilotos por lo divertido de su trazado, sus cambios de rasante, la curva 8, y la posibilidad de adelantar, lo que hace de éste uno de los circuitos favoritos de muchos pilotos y espectadores. Este año todo hace indicar que Red Bull volverá a ser la escudería a batir, sin embargo lo apretado del mundial hace que la fiabilidad sea vital.

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